Verónica Giraldo, empresaria y hermana mayor de la reconocida cantante colombiana Karol G, atraviesa uno de los momentos más difíciles de su vida personal tras hacer pública una disputa legal por la custodia de su hija Sophia. La situación, que inicialmente parecía tratarse de un conflicto privado, escaló rápidamente al ámbito mediático luego de que Giraldo compartiera varios videos en redes sociales en los que expresó su angustia y denunció sentirse sola frente al proceso.
En las grabaciones, difundidas a partir del 23 de febrero, Verónica aseguró que su expareja, Jaime Llano, estaría intentando obtener la custodia de la menor. Visiblemente afectada, relató que la niña se encontraba en la casa de sus abuelos maternos y que, en medio de la tensión, intentó verla por sus propios medios. Según explicó, en ese momento sufrió una herida en sus manos al romper una ventana, imágenes que ella misma mostró posteriormente en redes sociales.
“Están diciendo que soy una loca. Hasta hoy me enteré de que mi familia me está dando la espalda”, afirmó, entre lágrimas, en uno de los videos que rápidamente se viralizaron.
Sus palabras generaron una ola de reacciones divididas: mientras algunos usuarios le manifestaron apoyo y solidaridad, otros cuestionaron la decisión de exponer públicamente un conflicto familiar y legal de esta magnitud.
Más allá de la disputa con su expareja, el aspecto que más llamó la atención fue la fractura interna que describió dentro de su propia familia. Giraldo aseguró que no cuenta con el respaldo de sus padres y que atraviesa un profundo sentimiento de aislamiento. En su testimonio, también hizo referencia a episodios de violencia que, según relató, marcaron su infancia y dejaron huellas emocionales significativas.
La empresaria sostuvo que durante su niñez presenció agresiones físicas entre sus padres, situaciones que, de acuerdo con su versión, influyeron en su percepción de las relaciones y en su estabilidad emocional: “Ustedes no saben la magnitud de cosas que yo tuve que percibir cuando estaba chiquita” dijo.
“El mejor ejemplo tampoco lo tuve de mis papás, se golpeaban todos los días, mi papá le dio un cachazo a mi mamá con un arma, la puso a sangrar” expresó en otro de los videos publicados.
En medio del conflicto, Verónica manifestó su temor ante la posibilidad de perder el contacto con su hija, lo que describió como un golpe devastador: “Ya no me importa qué pase con mi vida, porque me quitaron el sentido de vivir”, dijo, en una de sus declaraciones más contundentes.
Sus palabras encendieron alarmas entre seguidores y usuarios que pidieron prudencia, empatía y acompañamiento profesional para todas las partes involucradas.
Horas después de la viralización de los videos, la cuenta de Instagram de Verónica Giraldo dejó de estar disponible, lo que aumentó la especulación en redes sociales. Posteriormente, su hermana Jessica Giraldo, quien además es mánager de Karol G, publicó un mensaje en el que pidió respeto y comprensión ante la situación que atraviesan como familia.
En el comunicado, Jessica señaló que se trata de un momento sensible y complejo que han intentado manejar con discreción. Asimismo, enfatizó que la prioridad es garantizar el bienestar de Verónica y de la menor, e hizo un llamado a la empatía por parte del público.

El caso ha puesto sobre la mesa el debate sobre los límites de la exposición pública cuando se trata de conflictos personales y familiares. También ha reavivado conversaciones sobre la importancia de las redes de apoyo y la salud mental en medio de procesos legales de alta carga emocional, especialmente cuando involucran la custodia de menores.
Mientras la controversia continúa generando comentarios y análisis en plataformas digitales, lo cierto es que la situación evidencia la complejidad de los conflictos familiares cuando se trasladan al escenario público. Por ahora, no se conocen detalles oficiales sobre el avance del proceso legal, pero el tema sigue captando la atención de seguidores y usuarios que observan con preocupación el desarrollo de los acontecimientos.