Aumento de pasaje

Al bolsillo le toca ajustarse: pasaje en Barranquilla sube $400 y queda en $3.700

Buses Barranquilla

A partir del próximo lunes 19 de enero.

Archivo RCN

El pasaje del transporte público en Barranquilla y su área metropolitana registrará un nuevo ajuste tarifario que empezará a regir desde el lunes 19 de enero de 2026. La decisión fue tomada por el Área Metropolitana de Barranquilla (AMB) y representa un aumento de $400 pesos, por lo que el costo del pasaje en días ordinarios queda en $3.700 pesos. En domingos y festivos, el valor será de $3.800 pesos, buscando equilibrar las finanzas del sistema y garantizar la prestación continua y segura del servicio.

La medida responde principalmente al incremento del salario mínimo, que estuvo por encima de lo proyectado, lo que repercute directamente en los costos operativos del transporte público. Inicialmente se había pactado un aumento menor de $200 pesos con los transportadores, pero tras revaluaciones y mesas de trabajo, se acordó el ajuste de $400 para 2026.

Según las autoridades del Área Metropolitana, el cálculo del nuevo valor se hizo con base en un estudio técnico de la canasta del transporte, que toma en cuenta variables como combustible, mantenimiento, repuestos, llantas, seguros y costos de capital de los vehículos, junto con el impacto de la inflación.

El director del AMB, Libardo García, explicó que este ajuste busca resguardar tanto los intereses de los usuarios como la sostenibilidad del sistema.

“Este ajuste no es una decisión improvisada. Está sustentado en criterios técnicos, financieros y operativos que buscan garantizar que los ciudadanos sigan contando con un servicio de transporte público estable, seguro y sostenible en el tiempo”, afirmó.

Comparación con la tarifa en Bogotá

Mientras que en Barranquilla el pasaje queda en $3.700, la tarifa del transporte público en Bogotá también sufrió un ajuste para 2026, aunque con cifras distintas. En la capital del país, la tarifa unificada del Sistema Integrado de Transporte Público (SITP) —que incluye TransMilenio, TransMiZonal y TransMiCable— quedó en $3.550 pesos por viaje, tras un aumento del 10,9 % que empezó a regir desde el 14 de enero de 2026.

Este incremento en Bogotá tuvo también como referencia el impacto del aumento en el salario mínimo y la necesidad de equilibrar los costos operativos del sistema para evitar un déficit mayor. Aunque el porcentaje de aumento fue inferior al de Barranquilla en términos absolutos (el ajuste en Barranquilla fue de $400 frente a $350 en Bogotá), la tarifa final en Barranquilla queda ligeramente más alta que en Bogotá.

Además, Bogotá mantiene programas de subsidios importantes: por ejemplo, más de 600 mil personas reciben ayudas tarifarias, y se mantienen beneficios como la ampliación de la ventana para transbordos sin costo (125 minutos), tarifas especiales para estudiantes y apoyo para quienes utilizan el sistema de bicicleta como modo alimentador.

Inversiones y sostenibilidad del sistema

En Barranquilla, el ajuste también se enmarca en una estrategia para fortalecer el transporte público. El Área Metropolitana ha invertido en mecanismos como el Factor de Calidad (FQ) y el Fondo de Estabilización Tarifaria (FET), instrumentos que han permitido renovar flota y mejorar el servicio tanto del transporte colectivo como de Transmetro. Solo en el último año se gestionaron más de $170.000 millones para mejoras, incluyendo la llegada de 80 nuevos buses y la compra de 100 nuevos vehículos que empezarán a operar en el primer trimestre de 2026.

Estos esfuerzos buscan crear un sistema más moderno, eficiente y menos contaminante, con inversiones también en infraestructura, como la renovación de portales y estaciones.

Reacciones y expectativas

El ajuste tarifario ha generado diversas reacciones entre usuarios y gremios del transporte. En Barranquilla, aunque algunos ciudadanos manifestaron preocupación por el aumento, autoridades han insistido en que el ajuste era necesario para evitar una crisis financiera en el servicio.

Mientras tanto, en Bogotá la discusión sobre tarifas también ha generado debate entre autoridades locales y nacionales, con diferentes posiciones sobre el nivel de incremento y su impacto en la economía de los ciudadanos.

En ambos casos, los ajustes vienen acompañados de esfuerzos por mantener subsidios y programas especiales que alivien el gasto en transporte para los sectores más vulnerables, pero el reto de equilibrar costos, sostenibilidad y accesibilidad sigue siendo un tema central en las grandes ciudades colombianas para 2026.