El corregimiento de Campeche, en Baranoa, celebró con éxito la versión 38 del Festival de la Ciruela, que este año dejó un balance económico histórico al alcanzar ventas por más de $1.250 millones, superando ampliamente los resultados de la edición anterior.
Durante los cuatro días de festividades, la economía local se dinamizó gracias a la comercialización de ciruelas y sus derivados, así como a la oferta gastronómica, artesanal y cultural que atrajo a visitantes de distintos municipios del Atlántico y otras regiones del país.
El alcalde de Baranoa, Edinson Palma, destacó el impacto positivo del evento en la comunidad. “La versión 38 del Festival de la Ciruela nos demuestra que la cultura y el emprendimiento van de la mano. Este encuentro impulsa la economía local, reconoce el trabajo de nuestras hacedoras y genera oportunidades para las familias”, expresó.
Un festival que impulsa la economía
Según el reporte de la Fundación Festival de la Ciruela, organizadora del evento, la participación de emprendedores fue clave para el crecimiento en las ventas. La masiva asistencia de visitantes desbordó las calles del corregimiento, donde cientos de personas recorrieron los puestos para degustar productos tradicionales e innovadores.
Además de los derivados de la ciruela, los asistentes encontraron una amplia oferta que incluyó almojábanas, obleas, chuzos, raspaos, sancochos y artesanías, consolidando al festival como una vitrina gastronómica y cultural.
Innovación y tradición
Uno de los momentos más esperados fue el concurso al mejor producto innovador y la mejor bebida a base de ciruela, en el que participaron 23 hacedoras y hacedores.
En esta edición, el premio al mejor plato innovador fue para el Pie de Ciruela, elaborado por Emperatriz Torres, mientras que el segundo lugar lo obtuvo Plum Ice Pop, de Daniela Polo.
En la categoría de bebidas, el primer puesto fue para el Néctar de Ciruela, de Claudia Ucrós, seguido por Plum Jam en el segundo lugar.
Orden y proyección
Las autoridades destacaron el buen comportamiento de los asistentes y el acompañamiento de la fuerza pública y organismos de socorro, lo que permitió el desarrollo seguro de todas las actividades.
Más allá de la celebración, el Festival de la Ciruela se consolida como un motor de desarrollo para Baranoa, al promover el turismo, fortalecer el emprendimiento y posicionar este fruto como símbolo de identidad y progreso en el Atlántico.
Con estos resultados, el evento reafirma su importancia como uno de los festivales más representativos de la región Caribe, combinando tradición, sabor y oportunidades económicas para toda la comunidad.