Fraude

A ladrones les frenan jugada con datáfono: ya no le vaciarán tarjeta en un descuido

Robo con datáfono evite así que le vacíen la tarjeta

Aprenda a protegerse de los delincuentes que copian la información de su tarjeta para hacer compras o sacarle dinero.

Composición Freepik Cada detalle puede marcar la diferencia entre una transacción segura y un dolor de cabeza.

Hoy en día, pagar con tarjeta se volvió parte de la rutina en barrios y comercios de todo tipo. Desde comprar el mercado hasta sacar plata en un cajero, este método facilita la vida, pero también obliga a estar más atentos frente a posibles fraudes.

Con la llegada del pago sin contacto, muchas personas sienten dudas sobre la seguridad de sus datos. En ese contexto, el skimming aparece como una de las amenazas más comentadas, por lo que entender cómo funciona permite usar la tarjeta con más confianza.

¿Cómo roban datos bancarios los delincuentes?

Esta es una práctica delictiva que consiste en copiar la información de una tarjeta bancaria sin que la persona lo note, según explica Banco Santander. Los datos que se roban incluyen número, fecha de vencimiento y códigos almacenados en la banda magnética y el chip.

Para hacerlo, los delincuentes utilizan dispositivos que se instalan en cajeros automáticos o datáfonos manipulados previamente. Allí capturan la información mientras la persona realiza una transacción normal, sin generar sospecha en el momento.

Así usan sus datos para dejarlo vaciado

Una vez obtienen la información, los ladrones pueden hacer compras, contratar servicios o retirar dinero. Según Banco Santander, también pueden vender esos datos en el mercado ilegal o hacer pequeños movimientos para no ser detectados.

Este tipo de fraude suele pasar desapercibido al inicio, lo que permite que los delincuentes actúen con calma antes de que la víctima note movimientos extraños en su cuenta.

El pago sin contacto: rápido, útil, pero que genera dudas

El pago sin contacto funciona con tecnología RFID (Identificación por Radiofrecuencia), que permite pagar acercando la tarjeta o el celular al lector, según Okta, una plataforma de seguridad y gestión de identidades y accesos en la nube. Este sistema ha hecho más rápidas muchas transacciones en tiendas, transporte y otros servicios.

Sin embargo, también ha generado preocupación por posibles robos de información sin necesidad de contacto directo.

¿Qué tan real es el riesgo de que le roben los datos sin tocar la tarjeta?

Aunque suena alarmante, Okta explica que este tipo de robo es más limitado de lo que se cree. Para captar información, el delincuente necesita estar muy cerca de la persona y durante cierto tiempo, ya que la señal RFID no se transmite a grandes distancias.

Además, los datos que se pueden obtener no incluyen información clave como el código de seguridad, lo que dificulta el uso inmediato para cometer fraude. Incluso, estudios citados por esta fuente indican que no hay evidencia clara de robos masivos solo por acercarse a alguien.

Las tarjetas actuales ya tienen barreras de seguridad

Las tarjetas modernas cuentan con sistemas que refuerzan la protección. Según Okta, muchas generan códigos únicos en cada transacción, lo que evita que la información capturada pueda reutilizarse fácilmente en otras compras.

También utilizan cifrados que complican el acceso a los datos, lo que hace que este tipo de fraude sea más complejo y menos rentable para los delincuentes en comparación con otros métodos.

Consejos para evitar que le roben la tarjeta o la información

El cuidado diario sigue siendo la mejor defensa. Banco Santander recomienda no perder de vista la tarjeta al pagar, proteger las claves personales y revisar que los cajeros o datáfonos no presenten alteraciones antes de usarlos.

También es clave usar dispositivos en lugares iluminados, activar notificaciones del banco para detectar movimientos en tiempo real y revisar periódicamente los extractos, lo que permite identificar cualquier transacción sospechosa a tiempo.

¿Sirven las billeteras que bloquean señales?

Algunas billeteras especiales usan el principio de la jaula de Faraday, que bloquea señales electromagnéticas. Según National Geographic, cuando un conductor, como el metal, encierra un espacio, las cargas externas no influyen en su interior.

Este mecanismo impide que lectores cercanos capten la información RFID de la tarjeta mientras está guardada, incluso usando materiales como aluminio.

Sin embargo, Okta aclara que estas soluciones ofrecen tranquilidad, pero no garantizan una protección total, ya que si un delincuente roba físicamente la tarjeta puede escanearla directamente.

Además, la tecnología RFID actual funciona a corta distancia y los datos obtenidos son limitados, sumado a que las tarjetas incluyen cifrados y códigos únicos por transacción que dificultan el fraude.

Pequeños cuidados que hacen la diferencia en el bolsillo

El skimming sigue siendo un riesgo real, pero también es un delito que se puede prevenir con atención y buenos hábitos. Estar pendiente de la tarjeta, revisar movimientos y usar cajeros seguros permite reducir las posibilidades de caer en este tipo de engaños.

Cuidar su información bancaria es clave en un entorno donde los pagos digitales siguen creciendo, y donde cada detalle puede marcar la diferencia entre una transacción segura y un dolor de cabeza.