El Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec), con apoyo de la Fuerza Pública, realizó un nuevo traslado masivo de internos desde cárceles de Barranquilla hacia otros establecimientos penitenciarios del país. En esta oportunidad, 39 reclusos fueron trasladados a la Penitenciaría de Alta y Mediana Seguridad de Valledupar, conocida como La Tramacúa.
La medida hace parte de las acciones adelantadas por las autoridades para impedir que personas privadas de la libertad continúen coordinando actividades delictivas desde los centros de reclusión. Según la información entregada sobre el operativo, los internos trasladados estarían relacionados con hechos que generan preocupación por la posibilidad de que continúen ejerciendo actividades criminales desde las cárceles.
El traslado fue anunciado por el presidente Abelardo De La Espriella, quien aseguró, a través de su cuenta de X, que su Gobierno no permitirá que las estructuras criminales utilicen las cárceles como centros de operación.
“No voy a permitir que las estructuras criminales pretendan seguir delinquiendo, extorsionando o impartiendo órdenes desde una celda”, manifestó el mandatario.
De acuerdo con sus declaraciones, una de las prioridades de las autoridades es afectar las redes de comunicación utilizadas por organizaciones delincuenciales para mantener contacto con el exterior y, de esta manera, impartir instrucciones relacionadas con actividades criminales.
“Estamos desarticulando sus redes de comunicación y cortando su capacidad de intimidación. Quien está privado de la libertad está para cumplir su condena, no para dirigir organizaciones criminales”, afirmó De La Espriella.
El mandatario también sostuvo que las cárceles del país no pueden convertirse en espacios desde los cuales se coordinen delitos. En ese sentido, aseguró que “las cárceles no serán centros de operaciones del delito” y que las autoridades continuarán aplicando las medidas necesarias para garantizar el cumplimiento de la ley.
Tercer traslado masivo desde Barranquilla
El traslado de los 39 reclusos a La Tramacúa constituye el tercer movimiento masivo de internos realizado recientemente desde establecimientos penitenciarios de Barranquilla.
El primero tuvo lugar el 25 de agosto, cuando un grupo de reclusos fue trasladado hacia diferentes cárceles del país, entre ellas La Picota, en Bogotá; Cómbita, en Boyacá, y Girón, en Santander.
Posteriormente, el alcalde de Barranquilla, Alejandro Char, informó el 28 de agosto sobre el traslado de otros cuatro reclusos, dentro de las medidas que se vienen implementando para enfrentar las actividades criminales que, según las autoridades, estarían siendo coordinadas desde los centros penitenciarios.
Las acciones se producen en medio de una serie de operativos de control dentro de las cárceles de la capital del Atlántico. El pasado 27 de agosto, el Inpec y la Fiscalía realizaron diligencias de allanamiento en la Penitenciaría El Bosque y en la cárcel La Modelo de Barranquilla.
Durante esos procedimientos fueron incautados 18 teléfonos celulares, elementos que, de acuerdo con las autoridades, presuntamente eran utilizados para realizar actividades de extorsión desde los centros de reclusión.
La incautación de los equipos se convirtió en uno de los elementos que puso nuevamente el foco sobre el uso de teléfonos celulares por parte de personas privadas de la libertad y sobre la posibilidad de que estos dispositivos sean utilizados para mantener comunicación con integrantes de organizaciones delincuenciales que permanecen en las calles.
Medidas para frenar delitos desde las cárceles
La estrategia de traslado de internos busca reducir la capacidad de comunicación y coordinación de quienes, pese a encontrarse privados de la libertad, presuntamente continuarían vinculados con actividades criminales.
En ese contexto, el traslado hacia establecimientos penitenciarios de mayor seguridad se convierte en una de las herramientas utilizadas por las autoridades para intentar romper los vínculos entre los internos y las estructuras delincuenciales que operan fuera de las cárceles.
El tema ha cobrado especial relevancia en Barranquilla, donde las autoridades han venido realizando operativos y controles en los establecimientos penitenciarios para detectar elementos que puedan facilitar la comisión de delitos.
La situación también generó tensión dentro de los centros de reclusión. El pasado 2 de septiembre se registró un amotinamiento en la Penitenciaría El Bosque, en Barranquilla, en medio de este escenario de controles y traslados de internos.
Con la nueva remisión, ya son varios los movimientos de personas privadas de la libertad realizados desde las cárceles de Barranquilla hacia diferentes establecimientos penitenciarios del país en las últimas semanas.
Las autoridades buscan que estas medidas permitan fortalecer el control penitenciario, cortar las comunicaciones ilegales y evitar que las cárceles sean utilizadas para impartir órdenes relacionadas con extorsiones u otras actividades delictivas.
El traslado de los 39 internos hacia La Tramacúa, en Valledupar, se suma así a las acciones emprendidas para reforzar la seguridad penitenciaria y enfrentar la presunta coordinación de delitos desde las cárceles de Barranquilla.