Con la llegada de la Navidad, las tradiciones como el armado del pesebre generan un impacto ambiental significativo, especialmente por el uso del musgo.
Esta planta, esencial para los ecosistemas, está protegida por la Ley 1333 de 2009, que prohíbe su extracción, movilización y comercialización en Colombia. Las sanciones son severas, multas de hasta 4.000 millones de pesos y penas de prisión que oscilan entre 4 y 9 años para quienes infrinjan la norma.
El musgo, no solo es clave en la regulación del agua al retener hasta 20 veces su peso en este recurso, sino que también ayuda a prevenir la erosión del suelo y mantiene el equilibrio de los ecosistemas.
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Según la Secretaría de Ambiente de Bogotá, cada kilo de musgo puede tardar hasta siete años en regenerarse, lo que evidencia la necesidad de proteger este recurso limitado.
Adriana Soto Carreño, secretaria de Ambiente de Bogotá, en el 2024 hizo un llamado a la ciudadanía a evitar el uso de musgo en la decoración navideña. “Cada vez que extraemos musgo o especies asociadas como líquenes y lamas, estamos afectando su capacidad de preservar agua para nuestra ciudad. Usarlo es un atentado contra los ecosistemas y es un delito”, subrayó la funcionaria.

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Otras opciones para su pesebre
Seguir con la tradición del pesebre es posible sin afectar la naturaleza. La Secretaría de Ambiente propone alternativas sostenibles que ayudan a preservar los ecosistemas y permiten disfrutar de la Navidad con responsabilidad.
Entre los materiales sugeridos están el aserrín, la fibra de coco, la cáscara de amero, el papel periódico, el césped artificial y otros elementos reciclables. Todos son fáciles de conseguir, económicos y seguros para el entorno.
Además de proteger el musgo, estas opciones abren la puerta a nuevas formas de expresión creativa. Con un poco de imaginación, es posible crear pesebres únicos, hechos con manos propias y materiales que se reutilizan.
También es una oportunidad para enseñar a niños y jóvenes el valor de cuidar la naturaleza desde casa. Transformar esta costumbre en un acto de conciencia ambiental fortalece el sentido de comunidad y compromiso con el futuro.
Cuidar el planeta no significa renunciar a las tradiciones, sino adaptarlas con inteligencia y cariño por lo que nos rodea. Un pesebre sostenible también es una forma de celebrar la vida.
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Lo que pocos saben sobre el musgo: cinco datos para tener en cuenta
Aunque muchas veces pasa desapercibido, el musgo cumple funciones clave en el equilibrio ambiental. Estos datos lo confirman:
- Crece apenas un centímetro al año, lo que lo convierte en un recurso extremadamente lento de regenerar.
- Existen 38 especies en peligro de extinción, debido a la extracción desmedida y la alteración de sus hábitats.
- Un solo kilo puede tardar hasta siete años en recuperarse completamente en la naturaleza.
- Tiene la capacidad de retener hasta 20 veces su peso en agua, lo que lo convierte en un regulador natural del recurso más valioso.
- Previene la erosión del suelo y mantiene el equilibrio de los ecosistemas donde habita.
Proteger el musgo es una forma directa de cuidar el agua que abastece a ciudades como Bogotá. Apostarle a una Navidad sostenible es también una manera de asegurar el bienestar de las futuras generaciones.