Un juez penal del Circuito de Cali condenó a un trabajador social vinculado en su momento al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) a doce meses de cárcel por acosar a una de sus subalternas.
Se trata de José Gustavo Fierro Barahona quien laboraba como coordinador de un centro zonal del Instituto en la capital vallecaucana y según las investigaciones, habría aprovechado su condición de superioridad que le daba el ser jefe de la víctima, para acosarla sexualmente.
Las pruebas logradas por la fiscalía general de la Nación permitieron que el juez penal tuviera las pruebas necesarias para condenarlo dado que con su comportamiento atentó contra la integridad sexual de una compañera de labores.
“Fierro Barahona de 54 años, aprovechó su condición de jefe en la entidad y la condición de inferioridad laboral de la víctima, para intentar besarla y tocarla en sus partes íntimas”, aseguró la entidad.
Mensajes íntimos al celular
Lo más grave es que Fierro actuó contra su compañera de trabajo en repetidas oportunidades obligándola a mantener conversaciones de tipo sexual y como si fuera poco, enviándole mensajes insinuantes.
Pese a las pruebas, Fierro Barahona nunca aceptó el delito de acoso sexual que le imputó la Fiscalía General de la Nación y que le obliga a pagar la pena tras las rejas en un centro carcelario y sin ningún tipo de beneficio, además de apartarlo de sus funciones como funcionario público.
De Fierro se sabe que es trabajador social graduado de una universidad del Departamento de Caldas y que estudió en Cali incluso una maestría. Estaba vinculado al ICBF desde el año 2007.
En la mira de la Procuraduría
En noviembre de 2025 igualmente, la Procuraduría General de la Nación había proferido cargos contra José Gustavo Fierro por lo que calificó de presuntos actos injuriosos en que incurrió contra su compañera.
En su oportunidad, la Procuraduría de Instrucción del Valle del Cauca anunció que “el proceso se trabajó con el enfoque de género correspondiente y siguiendo las recomendaciones impartidas en los informes de implementación de la ley”.
Expresó además el Ministerio Público que “el funcionario de manera injustificada le hizo insinuaciones de índole sexual totalmente irrespetuosas y que no estaban acordes a la imparcialidad y rectitud que debía mantener en sus relaciones laborales y personales, y en sus deberes como servidor público”.
Coincidiendo con la Fiscalía, este ente de control señaló que el funcionario “pudo aprovecharse de su condición de jefe de la persona afectada, para utilizar esa superioridad jerárquica violentando su situación laboral y personal, en contravía de los preceptos constitucionales, legales, reglamentarios y de convivencia”.
El pronunciamiento de la Procuraduría calificó la actuación de Fierro como falta disciplinaria grave cometida a título de dolo.