En el corazón de los pueblos colombianos, entre cafetales, trochas y caminos empedrados, sobreviven historias que hielan la sangre. Son relatos que las abuelas susurran al caer la noche y que los campesinos repiten con respeto, como quien recuerda un peligro que aún acecha.
En esos cuentos vive El Sombrerón, una leyenda con fuerza propia en regiones como Antioquia, Huila y Tolima, y que todavía hace mirar para atrás a más de uno cuando va solo por la calle.
Más allá de ser un mito, este personaje ha marcado el imaginario popular por generaciones y su figura sigue apareciendo en los relatos de quienes aseguran haberlo visto. Su historia, transmitida de boca en boca, mezcla miedo, advertencia y misterio, al estilo de los espantos más clásicos del folclor colombiano.
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¿Quién es El Sombrerón y por qué da tanto miedo?
El Sombrerón es descrito como un hombre vestido de negro, de rostro perverso y siempre con un sombrero tan grande como inquietante. Lo acompaña una capa que se agita con el viento y dos enormes perros negros que carga con gruesas cadenas que suenan desde lejos. Su aparición es nocturna y su presencia viene con un viento helado y un olor penetrante que paraliza a cualquiera.
Suele mostrarse en caminos solitarios, esperando a los borrachos, jugadores tramposos, trasnochadores y peleadores empedernidos. A ellos los persigue sin piedad, lanzando una frase que todavía hoy pone los pelos de punta: “¡Si te alcanzo, te lo pongo!”.
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La historia de dos amigos: encuentro casi los mata del susto
Uno de los relatos más contados es el de dos amigos de parranda diaria. Una noche, tambaleando de borrachos después de una larga jornada de juego, el Sombrerón les salió al paso desde la oscuridad. Sus perros ladraban con furia y las cadenas sonaban como si arrastraran el mismo infierno.
Uno corrió al monte y otro huyó por una trocha. Fue entonces cuando una voz espeluznante gritó la famosa frase, y el sombrero del jinete comenzó a crecer en el aire hasta caerle encima al segundo. El susto fue tan grande que cayó desmayado. Horas después, despertó sin saber si fue real o un mal sueño.
Es bien conocido en varias partes de Colombia
Aunque muchos piensan que es exclusivo de Antioquia, en el Tolima, Huila y el oriente del Valle del Cauca, también lo conocen, pero allá lo llaman El Jinete Negro. En esas zonas, lo describen como un hombre alto, corpulento, vestido de luto y con una calavera por rostro, coronada por el mismo sombrero de ala ancha.
En el suroeste antioqueño, en pueblos como Andes, Bolívar y Jardín, le dicen "El Jinete sin Zamarros" y aseguran que recorre los caminos rurales, apareciendo durante varios viernes seguidos para luego desaparecer por meses.
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El Sombrerón: entre el espanto y la advertencia
Más allá del susto, la figura del Sombrerón tiene un propósito en la cultura popular: recordar los peligros del vicio y las andanzas nocturnas. Por eso persigue a quienes se meten en problemas después de cierta hora. Es como si el mismo pueblo hubiera creado un espanto para ponerle freno al desorden.
Su leyenda, contada en diferentes versiones, sigue viva porque muchos aseguran que aún se le siente el paso, el relincho del caballo y el golpeteo de las cadenas en noches de luna llena. Y aunque no todos creen, no muchos se arriesgan a caminar solos por un camino oscuro después de las once.