Dormir y abrir los ojos parece algo tan normal que casi nadie se detiene a pensarlo. Sin embargo, hay personas que cuentan una experiencia capaz de poner a dudar a cualquiera: aseguran haberse levantado de la cama, caminar por la casa, revisar el celular o hablar con alguien, hasta que descubren que todo seguía siendo un sueño.
A ese fenómeno se le conoce como falso despertar, una experiencia que suele alimentar historias paranormales, aunque también tiene una explicación que la medicina lleva años investigando.
¿Qué son los falsos despertares y por qué parecen tan reales?
Imagínese que abre los ojos, se levanta de la cama, revisa el celular o empieza su rutina… y de repente se da cuenta de que nada de eso pasó. Todo seguía siendo un sueño. A eso se le llama falso despertar y, para quienes lo viven, puede sentirse tan real que cuesta varios minutos aceptar que en realidad nunca estuvieron despiertos.
Uno de los testimonios compartidos en el canal Conexión Enigma, de Howard Gutiérrez, cuenta el caso de una persona que creyó despertar ocho veces seguidas. En cada intento aparecía un pequeño detalle que rompía la ilusión: el celular no era el mismo, un objeto había cambiado de lugar o la habitación tenía algo extraño. Cada vez pensaba que por fin había despertado, pero en realidad seguía atrapada dentro del sueño.
Según MedlinePlus, un servicio web gratuito de información médica para pacientes, familiares y profesionales, este tipo de experiencias puede presentarse durante las transiciones del sueño. En ese momento, el cerebro puede hacer creer que la persona ya abrió los ojos y comenzó su rutina, cuando en realidad continúa dormida. Esa es una de las razones por las que los falsos despertares suelen sentirse tan reales y dejan una sensación de confusión incluso después de despertar de verdad.
El botón rojo que aparecía en los sueños para escapar
Otro relato compartido en el mismo video habla de una persona que aprendió a tener sueños lúcidos durante la pandemia. Según contó, escuchaba música relajante antes de dormir y esa misma melodía seguía sonando dentro del sueño, ayudándole a reconocer que todavía seguía dormida.
En una de esas experiencias apareció un enorme reloj junto a un botón rojo. Pensó que si lo oprimía lograría despertar y eso fue exactamente lo que ocurrió. Tiempo después volvió a utilizar ese mismo recurso para salir de otra pesadilla.
La historia tomó un giro inesperado cuando una compañera aseguró haber encontrado también un botón rojo durante uno de sus sueños. En su caso no despertó, pero pasó de una pesadilla a un sueño tranquilo, como si hubiera cambiado de escenario con solo presionarlo.
Cuando el cuerpo sigue dormido, pero la mente ya despertó
Howard Gutiérrez también recordó una experiencia ocurrida años atrás en Bosa. Contó que creyó despertar después de ver una figura en el techo de su habitación, pero terminó viviendo un falso despertar. En otro episodio permanecía consciente mientras escuchaba fuertes sonidos metálicos y veía la figura de una mujer junto a un gato, aunque era incapaz de mover el cuerpo.
Según el sitio de información médica, esa situación puede estar relacionada con la parálisis del sueño, una condición en la que la persona despierta mentalmente, pero el cuerpo continúa en la etapa del sueño conocida como movimiento ocular rápido o sueño MOR. Durante esos segundos o minutos es posible experimentar alucinaciones visuales o auditivas que hacen que todo parezca completamente real.
Por esa razón, muchas personas sienten que alguien está dentro de la habitación, creen ver sombras o figuras y viven un miedo intenso mientras intentan moverse sin conseguirlo. Cuando el episodio termina, el recuerdo suele quedar grabado con tanta claridad que resulta difícil creer que todo ocurrió durante la transición entre el sueño y la vigilia.
Dormir poco puede aumentar el riesgo de vivir estos episodios
De acuerdo con la web médica, los falsos despertares y la parálisis del sueño pueden aparecer con mayor frecuencia en personas que duermen pocas horas, tienen horarios irregulares para descansar, atraviesan momentos de mucho estrés o suelen dormir boca arriba. En algunos casos también pueden estar asociados con trastornos del sueño o determinadas condiciones médicas.
Los especialistas explican que la mayoría de estos episodios duran apenas unos segundos o pocos minutos y suelen desaparecer por sí solos. Cuando se presentan de manera repetitiva o vienen acompañados de otros problemas relacionados con el sueño, lo recomendable es consultar con un profesional de la salud para determinar si existe una causa que requiera tratamiento.