Medio ambiente

De Alameda a Los Ángeles II: la ruta inesperada de una cigüeña que sorprendió a Barranquilla

Cigüeña en Barranquilla

La CRA activó protocolos de monitoreo y pidió a la comunidad no alimentarla ni intervenir en su vuelo, pues su presencia obedece a un proceso migratorio transitorio.

Corporación Autónoma Regional en Barranquilla Cigüeña en Barranquilla

La aparición de una imponente cigüeña en distintos sectores de Barranquilla ha despertado asombro, curiosidad y hasta bromas entre los residentes. Lo que comenzó como una escena inusual en los cielos de Alameda del Río terminó convirtiéndose en un recorrido urbano que incluyó Villas de San Pablo y el barrio Los Ángeles II, generando interrogantes sobre las razones de su presencia en la ciudad.

El avistamiento inicial se registró el domingo en Alameda del Río, donde el ave fue vista sobrevolando conjuntos residenciales y posándose en techos y bulevares. Habitantes del sector aseguran que permaneció allí durante dos días, desplazándose por distintas zonas del complejo urbanístico.

Algunos vecinos, sorprendidos por el tamaño y la elegancia del ejemplar, se acercaron para observarla más de cerca e incluso le suministraron agua y pescado. Sin embargo, esta práctica encendió las alertas de la autoridad ambiental.

Ante la situación, la Corporación Autónoma Regional del Atlántico (CRA) activó sus protocolos a través del equipo de fauna silvestre, que realizó seguimiento técnico al caso.

Un paso migratorio, no una emergencia

Joe García, biólogo de la CRA, explicó que aunque no es común ver esta especie en el Atlántico, sí tiene distribución natural en el Caribe colombiano y realiza migraciones locales.

Según detalló el experto, el ave pudo haber llegado desde ecosistemas como la zona del Canal del Dique, hábitat donde se concentran poblaciones importantes de esta especie. Su presencia en Barranquilla, indicó, corresponde a un proceso migratorio transitorio.

“Observamos que el pescado se lo comió muy bien, toma agua adecuadamente y ha levantado vuelo en varias ocasiones, lo que indica que no presenta lesiones visibles ni problemas en sus alas”, señaló el biólogo tras la valoración en campo.

No obstante, explicó que la alimentación suministrada por la comunidad pudo haber influido en que el ave prolongara su estadía en sectores residenciales, al encontrar condiciones favorables que no le incentivaron a retomar de inmediato su ruta natural.

De norte a suroccidente

El martes 24 de febrero la cigüeña fue vista en Villas de San Pablo, en el suroccidente de la ciudad. Días después, este jueves 26, apareció nuevamente, esta vez en el techo de una vivienda en el barrio Los Ángeles II.

Videos grabados por residentes muestran el momento en que el ave descansa sobre las casas, mientras decenas de personas la observan con asombro. Para muchos, se trató de la primera vez que veían un ejemplar de tales dimensiones en zona urbana.

Desde la CRA reiteraron el llamado a no intentar capturarla, no suministrarle alimento ni agua y evitar cualquier tipo de perturbación que altere su comportamiento natural.

“Si intervenimos, podemos hacer que el animal se quede más tiempo del que debería y no complete la migración local que le corresponde por instinto”, advirtió García.

Monitoreo permanente

La CRA, junto con Barranquilla Verde y con apoyo de la Policía, mantiene monitoreo constante sobre el ejemplar. El objetivo principal es que el ave retorne por sí sola a un hábitat más seguro.

Aunque se evalúa la posibilidad de capturarla con redes de niebla para trasladarla, esta opción se considera como último recurso debido al riesgo de lesiones. “Es un ave fuerte y cualquier movimiento brusco durante una captura podría afectarla. Lo ideal es permitir que continúe su vuelo naturalmente”, explicaron desde la entidad.

Recomendaciones a la ciudadanía

Las autoridades ambientales recordaron que no es la primera vez que animales silvestres llegan a zonas urbanas de Barranquilla, especialmente en sectores cercanos a cuerpos de agua o antiguos ecosistemas.

Por ello, recomiendan:

  • Observar a distancia.
  • No tocar ni intentar capturar animales silvestres.
  • No suministrar alimento ni agua.
  • Reportar el avistamiento a las autoridades ambientales.

La presencia de esta cigüeña no representa una amenaza para la comunidad. Por el contrario, es una muestra de la dinámica natural de las especies y de cómo, en medio del crecimiento urbano, la fauna continúa buscando rutas y espacios dentro de su proceso migratorio.

Mientras tanto, la ciudad sigue atenta a la ruta inesperada de esta visitante alada que, por unos días, convirtió los techos barranquilleros en escenario de un espectáculo natural poco habitual.