Barranquilla dio un nuevo paso para transformar uno de sus lugares más emblemáticos. El alcalde Alejandro Char anunció este jueves la adjudicación del contrato para la construcción del nuevo Tajamar de Bocas de Ceniza, un proyecto que combinará obras hidráulicas, recuperación del espacio público y nuevos atractivos turísticos en el punto donde el río Magdalena se encuentra con el mar Caribe.
La iniciativa contempla una inversión cercana a los $400.000 millones y busca recuperar esta franja costera, fortalecer la protección del litoral y crear espacios para que barranquilleros y visitantes disfruten del paisaje natural.
“¡Hoy quedó adjudicado el contrato para la construcción de nuestro Tajamar de Bocas de Ceniza! Vamos a recuperar y llevar a otro nivel este lugar emblemático, por donde entró el progreso a nuestra ciudad y donde nuestro río Grande de la Magdalena se abraza con el mar Caribe!”, expresó el mandatario.
Char agregó que el proyecto busca rescatar la historia de la ciudad y convertirla en una oportunidad de desarrollo turístico y económico para el sector de Las Flores.
¿Qué tendrá el nuevo Tajamar de Bocas de Ceniza?
El proyecto contempla una intervención integral a lo largo de la franja del Tajamar, con obras destinadas tanto a la protección costera como al aprovechamiento turístico y recreativo de la zona.
Entre los componentes anunciados se encuentran:
- Obras hidráulicas: intervenciones para fortalecer la protección de la costa.
- Senderos peatonales accesibles: recorridos para facilitar el tránsito de los visitantes.
- Plazoletas y espacios de contemplación: áreas para observar el río Magdalena y el mar Caribe.
- Zonas comerciales y gastronómicas: espacios para restaurantes y otros negocios.
- Continuidad del tren turístico: infraestructura para prolongar el recorrido de este atractivo.
- Área para la pesca artesanal: un espacio destinado a esta actividad tradicional.
- Infraestructura de apoyo pesquero: instalaciones para respaldar el trabajo de quienes viven de la pesca en el sector.
De acuerdo con lo anunciado por el alcalde, alrededor del 70 % de los costos del proyecto estaría destinado al reforzamiento del Tajamar, mientras que el resto de las intervenciones permitiría incorporar espacios turísticos, comerciales y recreativos.
La propuesta busca que el lugar no solo cumpla una función de protección costera, sino que también se convierta en un punto de encuentro para disfrutar de la naturaleza y conocer de cerca las actividades tradicionales de la zona.
Las Flores, entre los beneficiados
Uno de los propósitos de la intervención es impulsar la actividad económica en Las Flores, barrio cuya dinámica está ligada a la pesca, los restaurantes y la oferta gastronómica cercana al río y al mar.
Con la creación de nuevos espacios para visitantes, se espera generar oportunidades para pescadores artesanales, caseteros, restaurantes y otros emprendedores que desarrollan sus actividades en el sector.
La presencia de áreas comerciales y gastronómicas también apunta a ampliar la oferta para quienes lleguen a disfrutar del paisaje, conocer la actividad pesquera y recorrer el encuentro entre el río Magdalena y el mar Caribe.
Un nuevo atractivo que se sumará a Puerto Mocho
La transformación del Tajamar se complementará con las intervenciones realizadas en las playas de Puerto Mocho, que forman parte de la apuesta turística de Barranquilla por recuperar y aprovechar su conexión con el río y el mar.
Con esta iniciativa, la Administración distrital busca consolidar un corredor que combine naturaleza, gastronomía, pesca artesanal y recreación, con potencial para atraer visitantes y dinamizar la economía local.
La adjudicación del contrato marca un avance en el desarrollo del proyecto. Sin embargo, los detalles sobre el cronograma de ejecución, la fecha de inicio de las obras y el plazo de entrega no fueron precisados en la información suministrada.
Una vez se conozcan estos datos, se podrá establecer cuándo comenzará a materializarse la transformación de Bocas de Ceniza, un lugar ligado a la historia portuaria de Barranquilla que ahora se proyecta como escenario de una nueva apuesta turística.