La nostalgia por uno de los espacios más recordados del antiguo aeropuerto Ernesto Cortissoz podría convertirse en una nueva experiencia para los ciudadanos. La Alcaldía de Barranquilla anunció que avanza en el diseño y adecuación de una terraza o mirador en la terminal aérea, con el propósito de recuperar parte de una tradición que marcó la memoria de varias generaciones.
El anuncio ha despertado entusiasmo entre quienes recuerdan las visitas al aeropuerto para observar los aterrizajes y despegues, incluso sin tener un vuelo programado. Para muchos, la antigua terraza era mucho más que un lugar desde donde contemplar los aviones: representaba la oportunidad de despedir a sus seres queridos y de acercarse al mundo de la aviación.
“Transformar también es reconocer lo que somos y recuperar lugares que conectan con nuestra memoria”, expresó Ana María Aljure, exgerente de Ciudad, al referirse a la iniciativa a través de la red social X.
La terraza del Cortissoz, escenario de despedidas inolvidables
Para Rubén Martínez, uno de los ciudadanos que recuerda con especial cariño este espacio, la terraza era el lugar donde se producía la verdadera despedida de un familiar que emprendía un viaje.
Desde allí podía observar cómo su ser querido saludaba desde la ventanilla, mientras el avión se preparaba para despegar. Después, seguía su recorrido hasta verlo elevarse y desaparecer en el cielo.
Martínez considera que esta experiencia hacía parte de la tradición barranquillera y permitía a las familias acompañar a quienes viajaban hasta el último momento.
También recuerda que el lugar despertó en muchos niños la ilusión de conocer otros países e incluso de convertirse en pilotos.
Con las transformaciones de la terminal aérea, esa posibilidad desapareció y las despedidas cambiaron. Por eso, considera que recuperar un espacio de estas características permitiría conservar una parte importante de la identidad de la ciudad.
Un atractivo turístico para quienes no iban a viajar
La antigua terraza también funcionaba como un espacio recreativo. José Palacios recuerda que las familias acudían con sus hijos para observar los aviones, disfrutar de la vista de la pista y compartir un momento diferente.
La presencia de restaurantes y otros servicios convertía la visita al aeropuerto en un plan para quienes buscaban entretenimiento sin necesidad de comprar un tiquete.
“Ya el aeropuerto dejó de ser un espacio turístico para la comunidad”, expresó Palacios al recordar que, después de la desaparición del mirador, quienes no tenían previsto viajar perdieron uno de los principales motivos para visitar la terminal.
Kelly Pozo, otra ciudadana que solía pasar tiempo en el lugar, también recibió con entusiasmo el anuncio. Para ella, la posibilidad de recuperar la terraza representa una oportunidad para devolverle a la comunidad un espacio que estaba ligado a la emoción de viajar y despedir a los familiares.
En la misma línea, Keyla De la Hoz destacó que la iniciativa podría rescatar elementos de la esencia del antiguo aeropuerto, sin desconocer las mejoras realizadas en la infraestructura.
¿Por qué desapareció la antigua terraza?
De acuerdo con el historiador y arquitecto Álvaro Castillo, la terraza fue clausurada durante el proceso de intervención y modernización de la terminal aérea en 2015, cuando se demolieron estructuras y barandillas como parte de las obras.
Castillo explica que el mirador cumplía varias funciones para la ciudad: era un punto de encuentro familiar, un espacio de apropiación ciudadana, una ventana hacia los avances tecnológicos y un escenario de memoria afectiva.
Desde allí, la experiencia de la aviación no estaba reservada exclusivamente para los pasajeros. También podían disfrutarla quienes acompañaban a sus familiares o simplemente querían observar el movimiento de los aviones.
La propuesta de un nuevo mirador busca recuperar esa conexión entre el aeropuerto y la vida cotidiana de Barranquilla, aunque los detalles definitivos sobre su diseño, capacidad y fecha de apertura aún deberán conocerse.
Las intervenciones en el aeropuerto Ernesto Cortissoz
El anuncio de la terraza se conoce en medio de las acciones que adelanta el Distrito para mejorar la experiencia de los usuarios del aeropuerto, cuya operación terrestre asumió a comienzos de octubre de 2026.
Entre las intervenciones informadas por la administración se encuentran mejoras en los sistemas de climatización, la zona de seguridad, la señalización, los ascensores y las rampas, así como adecuaciones para facilitar el acceso de personas con discapacidad.
También se han dispuesto espacios para que los niños disfruten de actividades durante la espera de sus vuelos y se adelantan labores de paisajismo, mantenimiento de árboles y recuperación de zonas verdes.
Otro de los frentes de trabajo está relacionado con la limpieza y las condiciones de salubridad de los baños, una de las preocupaciones expresadas por los usuarios.
En este contexto, el proyecto del mirador se plantea como una iniciativa que, además de aportar a la experiencia de los visitantes, podría devolverle a la comunidad un espacio de encuentro alrededor de la aviación.
El Cortissoz, símbolo del progreso del Atlántico
El aeropuerto Ernesto Cortissoz fue inaugurado el 7 de abril de 1981, durante el gobierno del entonces presidente Julio César Turbay Ayala. Su construcción comenzó en 1974 y estuvo marcada por retrasos relacionados con dificultades económicas.
Según el historiador Helkin Núñez, la apertura de la terminal representó un hito para la infraestructura y las comunicaciones del departamento, además de convertirse en un símbolo de las aspiraciones de desarrollo de Barranquilla y el Atlántico.
El proyecto contempló una terminal de aproximadamente 35.000 metros cuadrados, una torre de control y una pista de aterrizaje de 3.000 metros de longitud por 45 metros de ancho.
Décadas después, mientras la terminal atraviesa nuevas transformaciones, la posibilidad de recuperar la terraza vuelve a poner sobre la mesa el vínculo emocional entre el aeropuerto y los barranquilleros.
Por ahora, el Distrito avanza en el diseño y la adecuación del nuevo mirador. La expectativa de los ciudadanos está puesta en que este espacio permita volver a observar los aviones y, al mismo tiempo, recuperar una tradición que durante años hizo del Cortissoz un lugar de encuentro, ilusión y despedidas.