En el Huila, la situación de los bomberos tiene encendidas las alarmas. Mientras en Algeciras el servicio opera prácticamente “con las uñas” por falta de convenio, en Neiva una moderna subestación de más de $8.200 millones sigue sin funcionar, dejando en evidencia problemas estructurales que hoy afectan la atención de emergencias en dos puntos clave del departamento.
Algeciras
El caso más crítico se vive en el municipio de Algeciras, donde desde el 31 de diciembre de 2025, el Cuerpo de Bomberos Voluntarios quedó sin convenio con la Administración Municipal, situación que hasta hoy no ha logrado resolverse.
A pesar de varias mesas de trabajo, el principal obstáculo ha sido el presupuesto, ya que el municipio ha puesto sobre la mesa una oferta de apenas $90’000.000, cifra que, según los bomberos, no alcanza ni de lejos para sostener la operación.
El comandante del cuerpo de bomberos voluntarios de Algeciras, Bladimir Montiel, comandante del cuerpo de bomberos voluntarios de Algeciras indicó que “no se ha podido firmar el convenio porque la propuesta que hace el Cuerpo de Bomberos es de mayor valor. Allí se requiere pagar el personal que hay allí o que vaya allí a celebrar o a desarrollar el convenio”.
Y es que el servicio que prestan no es menor, deben estar disponibles 24 horas al día, los 7 días de la semana, atendiendo incendios, accidentes, rescates y cualquier emergencia que se presente; sin embargo, con los recursos actuales, el panorama es complejo. Hoy, el cuerpo de bomberos de Algeciras estaría operando con solo una unidad, lo que reduce considerablemente su capacidad de respuesta.
“Sin un convenio digno, el servicio podría verse aún más limitado. No se trata solo de salarios o equipos, sino de garantizar que haya personal suficiente, combustible, mantenimiento de vehículos y condiciones mínimas para responder ante cualquier emergencia”, agregó Montiel.
La preocupación crece porque, en caso de una situación de gran magnitud, la capacidad actual sería insuficiente.
“El año pasado con el convenio que hubo solamente habían cinco personas, cinco unidades contratadas que son muy insuficientes para atender una emergencia, porque el recurso que también se dio o que se firmó allí era muy poco para uno tener más unidades. En este momento no hay sino una unidad para atender y estar pendiente del teléfono de las emergencias”, puntualizó el comandante.
Neiva
Mientras tanto, en Neiva el problema no es la falta de infraestructura, sino que la que ya existe no se puede usar. La subestación de Bomberos Oriente, una obra que tuvo una inversión superior a los $8.200.000.000, fue presentada públicamente el 2 de agosto de 2025 como un avance importante para la ciudad; sin embargo, meses después, sigue sin entrar en operación.
La razón, una mezcla de problemas contractuales y fallas técnicas. Según las autoridades, aunque se hizo un acto protocolario de entrega, nunca se realizó la entrega formal desde el punto de vista contractual. A esto se suma que los plazos de ejecución del proyecto ya estaban vencidos desde el 14 de noviembre de 2024.
Pero no es solo un tema de papeles. También hay fallas técnicas, especialmente en el sistema eléctrico, que impiden que la subestación funcione con normalidad, hoy, la infraestructura sigue bajo la responsabilidad del contratista y la interventoría, lo que limita la capacidad del municipio para intervenir directamente y ponerla en funcionamiento.
La jefe de la Oficina de Gestión del Riesgo de Neiva, Nancy Trujillo Monje indicó que “se están adelantando acciones legales para destrabar la situación, hacer efectivas las pólizas y poder asumir el control total de la obra. El objetivo es habilitar una subestación que es clave para mejorar los tiempos de respuesta en el oriente de la ciudad, una zona que ha crecido considerablemente y que necesita una atención oportuna ante emergencias”.
Lo que queda en evidencia con estos dos casos es una realidad preocupante, mientras en algunos municipios no hay recursos suficientes para operar, en otros hay infraestructura lista que no se puede utilizar. En ambos escenarios, los más afectados son los ciudadanos, que dependen de un servicio oportuno en momentos críticos.
Hoy, el llamado es urgente, en Algeciras, se necesita voluntad y recursos para garantizar que los bomberos puedan trabajar en condiciones dignas, mientras que en Neiva, se requiere destrabar cuanto antes los procesos para poner en marcha una obra millonaria que no puede seguir siendo un “elefante blanco”.
Porque cuando se trata de emergencias, cada minuto cuenta. Y en el Huila, hoy esos minutos están en juego.