Daños materiales

Terremoto en el Eje Cafetero habría dejado pérdidas económicas por $1,09 billones

Pereira, Manizales, Armenia e Ibagué concentrarían la pérdida estimada de actividad económica tras el sismo.

El terremoto del 10 de agosto habría generado una pérdida de $1,09 billones en actividad económica en Pereira, Manizales, Armenia e Ibagué, principalmente por la recuperación posterior.

Alerta Armenia El mayor impacto estaría en la recuperación.

El Observatorio Económico de la Secretaría de Hacienda de Armenia estimó en $1,09 billones la pérdida de actividad económica asociada al terremoto del 10 de agosto en Pereira, Manizales, Armenia e Ibagué.

El cálculo, realizado durante la primera semana de la emergencia, proyectó que el 90 % del impacto estaría relacionado con la fase posterior al sismo, mientras las ciudades mantienen edificaciones, comercios, aeropuertos, servicios y otras actividades por debajo de su operación habitual.

La recuperación concentra la mayor pérdida

Según explicó Juan Vásquez, coordinador del Observatorio Económico de Armenia, el cálculo se realizó mediante una metodología de pérdida de flujo en la actividad económica, con la que se estimaron los días equivalentes de valor agregado bruto anual que se perderían como consecuencia de una reducción temporal en la actividad de las ciudades.

Para establecer los niveles de afectación se definieron siete fases de recuperación, calibradas a partir de evidencias generadas por el terremoto, entre ellas colapsos, víctimas con actividad, toque de queda y suspensión de clases.

De esta manera, el ejercicio buscó medir no solo el efecto inmediato del sismo, sino cuánto tiempo permanecería limitada la actividad económica mientras avanzaba la recuperación.

Pereira registraría la mayor pérdida estimada, con aproximadamente $473.000 millones, equivalente al 2,58 % de su valor agregado bruto anual. De acuerdo con el ejercicio, esta afectación representaría 9,48 días equivalentes de actividad económica perdidos.

Manizales ocuparía el segundo lugar, con cerca de $340.000 millones, una pérdida equivalente al 2,39 % de su valor agregado bruto anual y a 8,74 días de actividad económica. En Armenia, el impacto calculado alcanzaría los $132.000 millones, correspondientes al 1,61 % de su valor agregado bruto anual y a 5,87 días equivalentes perdidos.

Ibagué, por su parte, presentaría una pérdida estimada de $142.000 millones, que representaría el 0,86 % de su valor agregado bruto anual y equivaldría a 3,15 días de actividad económica.

En conjunto, las cuatro capitales acumularían una pérdida cercana a $1,09 billones, equivalente al 1,9 % del valor agregado bruto anual de la región, con alrededor de siete días equivalentes de actividad económica perdida.

El impacto continúa después de la emergencia

Uno de los principales hallazgos del análisis es que el día del terremoto representaría apenas el 10 % de la pérdida económica estimada. El 90 % restante correspondería a lo que el Observatorio denomina la “cola de subactividad”, es decir, el periodo posterior al evento en el que las ciudades continúan funcionando por debajo de sus niveles normales.

En esta etapa se incluirían situaciones como edificaciones bajo inspección, aeropuertos cerrados, establecimientos comerciales acordonados, suspensión de clases y ausentismo, entre otras restricciones que impedirían recuperar inmediatamente la actividad económica.

Por eso, Vásquez señaló que, una vez atendida la emergencia inmediata, la respuesta debería concentrarse en acelerar las revisiones, reconstrucciones y certificaciones necesarias para habilitar nuevamente edificaciones y servicios.

El análisis plantea que durante el periodo comprendido entre la segunda y la octava semana después del terremoto deberían priorizarse las acciones que permitan recuperar la operación de edificaciones, terminales aéreos, servicios de transporte como el cable aéreo y corredores viales, además de otras actividades estratégicas para la economía regional.

La estimación evidencia que la velocidad de la recuperación sería determinante para contener las pérdidas. Cada día adicional con infraestructura cerrada o con actividades funcionando parcialmente prolongaría el efecto económico del desastre, incluso cuando la emergencia inicial ya haya sido controlada.

Aunque se trata de una estimación elaborada con la información disponible durante la primera semana del terremoto, el ejercicio permite dimensionar un componente específico del impacto económico del desastre: el valor agregado que dejaría de generarse mientras las ciudades recuperan progresivamente su funcionamiento.

Las claves del tema en cuatro preguntas

¿Cuánto estimó el Observatorio Económico que se perdería en actividad económica?

El ejercicio calculó una pérdida de $1,09 billones entre Pereira, Manizales, Armenia e Ibagué, equivalente a cerca de siete días de actividad económica perdida.

¿Qué ciudad registraría la mayor pérdida estimada?

Pereira, con aproximadamente $473.000 millones, seguida de Manizales con $340.000 millones, Ibagué con $142.000 millones y Armenia con $132.000 millones.

¿Por qué el impacto económico se extendería después del día del terremoto?

Porque el mayor efecto estaría en la “cola de subactividad”. Edificaciones bajo inspección, comercios cerrados, aeropuertos restringidos, suspensión de clases y otras limitaciones reducirían la producción y los servicios durante las semanas posteriores.

¿Qué plantea el Observatorio para acelerar la recuperación?

Priorizar inspecciones, certificaciones, reconstrucciones y habilitación de infraestructura para recuperar la operación de edificaciones, terminales aéreos, servicios como el cable aéreo y corredores viales, especialmente entre la segunda y la octava semana posterior al evento.