La posible llegada del fenómeno de El Niño durante el segundo semestre de 2026 y comienzos de 2027 mantiene en alerta al sector rural del Quindío. Las autoridades advierten que una reducción prolongada de las lluvias podría afectar cultivos, ganadería, avicultura y porcicultura, actividades de las que dependen miles de familias y buena parte de la economía agropecuaria del departamento.
La preocupación se concentra en la capacidad del territorio para enfrentar una eventual escasez de agua. Actualmente, el Quindío cuenta con más de 80.000 reses, cerca de 54.000 hectáreas en pastos y una importante producción avícola y porcícola, sectores que podrían verse impactados si disminuyen los caudales de ríos y quebradas y se prolongan los periodos de sequía.
El agua será clave para proteger la producción agropecuaria
Además de la posible reducción de las fuentes hídricas, las autoridades recuerdan que los suelos de origen volcánico característicos del Quindío pierden humedad con facilidad, situación que podría incrementar el estrés de los cultivos y afectar su productividad.
Frente a este panorama, Luis Alberto Gómez Rojas, director de Desarrollo Rural Sostenible, señaló que la principal preocupación está en la capacidad de respuesta del sector agropecuario ante una temporada seca prolongada.
"Debemos concentrar nuestros esfuerzos en la parte productiva, porque una escasez de agua podría generar condiciones críticas para cultivos, ganadería, avicultura y porcicultura", explicó el funcionario.
Por esta razón, la institucionalidad agropecuaria del departamento ya comenzó a coordinar acciones con los municipios, el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) y la Corporación Autónoma Regional del Quindío (CRQ), con el fin de diseñar estrategias que permitan reducir los impactos de una eventual sequía extrema.
La temporada seca también aumentaría el riesgo de incendios
Sin embargo, los efectos de El Niño no se limitarían únicamente a la producción agropecuaria. Desde la CRQ advirtieron que las altas temperaturas y la disminución de las lluvias también podrían incrementar el riesgo de incendios forestales en diferentes zonas del departamento.
En ese sentido, Fabián Triviño, profesional especializado de la entidad, hizo un llamado a la comunidad para reforzar las medidas de prevención y actuar con responsabilidad en el manejo de residuos y actividades que puedan generar emergencias.
Las autoridades insistieron en evitar quemas, especialmente en fincas y áreas rurales, ya que durante las temporadas secas cualquier descuido puede derivar en incendios de grandes proporciones.
¿Qué deben hacer desde ahora los productores?
El llamado de las entidades es a prepararse con anticipación. Por ello, recomiendan ahorrar y almacenar agua, proteger los suelos, optimizar los sistemas de riego y evitar prácticas que aumenten el estrés de los cultivos, de manera que las fincas puedan afrontar de mejor manera una eventual reducción de las lluvias.
Asimismo, sugieren identificar fuentes alternas de abastecimiento para animales y fortalecer las acciones de conservación ambiental dentro de los predios rurales.
¿Cuándo podrían sentirse los efectos más fuertes de El Niño?
De acuerdo con las proyecciones que manejan las autoridades, el periodo de mayor riesgo se extendería entre el segundo semestre de 2026 y los primeros meses de 2027. No obstante, recalcan que el impacto final dependerá tanto de la intensidad del fenómeno climático como de la preparación que adopten productores, municipios e instituciones antes de que comiencen a escasear las lluvias.