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Cerca de 4.000 estudiantes podrían recibir clases en carpas en Dosquebradas tras el terremoto

Aula temporal bajo una carpa

Padres de familia y educadores alertan por las condiciones de las instituciones e invertir en ellas los recursos de las fiestas.

Suministrada padres de estudiantes afectados Interior de un aula temporal bajo una carpa en Dosquebradas (Risaralda)

El terremoto del pasado 10 de agosto sigue dejando consecuencias en la educación de Dosquebradas. Cerca de 4.000 estudiantes podrían verse obligados a recibir clases en carpas instaladas por la Alcaldía, debido a los daños que sufrieron varias instituciones educativas y a la falta de espacios adecuados para garantizar el regreso a las aulas.

La alerta fue lanzada por el Sindicato de Educadores de Risaralda, que advierte sobre las condiciones en las que se desarrolla la actividad académica en estos espacios provisionales.

Según Walter Zuleta, vicepresidente de la junta seccional del sindicato en Dosquebradas, las carpas no ofrecen las garantías necesarias para que los menores puedan estudiar con tranquilidad, especialmente frente a los cambios del clima.

El dirigente sindical explicó que los tres establecimientos más afectados son las instituciones educativas Bernardo López, Fabio Vásquez y Popular Diocesano. En estos planteles, la administración municipal instaló carpas como alternativa para mantener la continuidad de las clases, mientras se buscan soluciones frente a los daños ocasionados por el movimiento telúrico.

Sin embargo, el panorama genera preocupación entre docentes y familias. Zuleta señaló que, aunque se trata de una medida provisional para evitar la interrupción de los procesos educativos, las condiciones de estos espacios están lejos de ser las ideales.

“Cuando el día es soleado, el calor es insoportable en esos espacios y cuando el día es lluvioso, las carpas se inundan”, advirtió el representante de los educadores, al insistir en que el regreso a clases debe darse bajo condiciones dignas y verificables.

¿Cuáles colegios están afectados?

De acuerdo con la información entregada por el Sindicato de Educadores de Risaralda, actualmente los estudiantes de la Institución Educativa Fabio Vásquez son los que están asistiendo a clases en las carpas. No obstante, la programación contempla que los alumnos de los colegios Bernardo López y Popular Diocesano también comiencen a utilizar estos espacios durante la próxima semana.

La situación mantiene en alerta a las comunidades educativas, pues la alternativa provisional implica que niños y jóvenes desarrollen sus actividades académicas en lugares expuestos a las altas temperaturas y a las lluvias. Para los docentes, no basta con garantizar que los estudiantes tengan un lugar donde recibir clase: también es necesario que ese espacio proteja su integridad y permita desarrollar adecuadamente los procesos de aprendizaje.

Walter Zuleta reconoció que el retorno a las actividades presenciales debe responder a condiciones que puedan comprobarse y que no pongan en riesgo a los menores. “Ese regreso a las aulas debe ser bajo condiciones dignas, reales y verificables”, expresó.

La preocupación no se limita a la infraestructura. Las condiciones ambientales dentro de las carpas pueden afectar la concentración, el bienestar y el desarrollo de las jornadas escolares. Por eso, desde el sindicato se insiste en que las soluciones temporales deben estar acompañadas de medidas concretas para recuperar los planteles afectados.

Padres de familia alzaron su voz

La inconformidad también llegó a las calles. Los consejos de padres de familia, especialmente de la institución educativa Bernardo López, promovieron una movilización pacífica para llamar la atención de las autoridades sobre la emergencia educativa que enfrenta el municipio.

Entre las principales solicitudes está que la Alcaldía convierta la recuperación de los colegios en una prioridad presupuestal y que no se quede únicamente en anuncios. Los padres plantean que los recursos destinados a las celebraciones municipales podrían reorientarse para atender las necesidades de las instituciones afectadas por el terremoto.

La cifra que está en el centro del debate es de 5.800 millones de pesos, presupuesto que, según lo expuesto por los acudientes y el sindicato, está destinado a las fiestas del municipio y por ello, su propuesta es que una parte de esos recursos, o incluso su totalidad, sea trasladada a la atención de la emergencia educativa y a la recuperación de la infraestructura escolar.

“Los padres de familia consideran que se puede hacer una reasignación de esos recursos a la atención de la emergencia educativa”, explicó Zuleta, quien manifestó que el sindicato respalda la solicitud de los acudientes.

El representante sindical también cuestionó que la prioridad de la educación no se traduzca en decisiones presupuestales y acciones que permitan recuperar los espacios de aprendizaje. La petición, en ese sentido, busca que la administración municipal evalúe alternativas para acelerar las intervenciones y ofrecer condiciones adecuadas a los estudiantes.

También golpea la educación regional

La situación de Dosquebradas hace parte de los retos que dejó el terremoto del 10 de agosto en Risaralda y otros territorios del Eje Cafetero. Además de los daños en viviendas, establecimientos comerciales y edificios públicos, la emergencia obligó a revisar las condiciones de seguridad de las instituciones educativas y a buscar alternativas para que los estudiantes no pierdan sus procesos académicos.

En Pereira, por ejemplo, las autoridades educativas también han tenido que avanzar en la revisión y recuperación de los planteles afectados. En su momento el secretario de Educación de la capital risaraldense, Carlos Jairo Bedoya Naranjo, explicó que los estudiantes continúan vinculados a sus instituciones mediante modalidades presenciales y semipresenciales, de acuerdo con las condiciones de cada sede.

La recuperación de la infraestructura educativa en Pereira cuenta con una asignación presupuestal superior a los 34.000 millones de pesos para intervenir aulas y establecimientos afectados. Sin embargo, el retorno a la normalidad depende de las evaluaciones técnicas y de las obras que permitan garantizar la seguridad de estudiantes, docentes y personal administrativo.

Sin intervenciones claras

Mientras avanzan las decisiones sobre las reparaciones, las familias en Dosquebradas esperan respuestas concretas y garantías para que sus hijos puedan estudiar en espacios seguros, sin tener que enfrentar el calor extremo o las inundaciones durante las jornadas académicas.

La emergencia dejó claro que recuperar la educación también es parte fundamental de la reconstrucción del municipio industrial, así como de todas las localidades que resultaron afectadas con el terremoto.

Para los padres y docentes, la prioridad debe ser que los estudiantes regresen a entornos adecuados y que la calidad de su formación no siga pagando las consecuencias del terremoto.