La angustia y la incertidumbre marcan hoy la vida de Edith Mejía, una madre cabeza de hogar residente en Palmar de Varela, quien denuncia que su hija de 33 años quedó prácticamente sin atención médica domiciliaria tras la suspensión de servicios por parte de prestadores que, según le informaron, ya no tienen convenio con la Nueva EPS.
El caso refleja la preocupación creciente entre pacientes del departamento del Atlántico que aseguran estar enfrentando interrupciones en tratamientos y entrega de insumos esenciales.
Una paciente dependiente de cuidados permanentes
De acuerdo con el relato de la madre, su hija sufrió una isquemia cerebral y episodios de trombosis que la dejaron en condición de alta dependencia. Actualmente permanece en casa, postrada en una cama, sin poder hablar ni movilizarse por sí sola, y requiere oxígeno, aspirador de secreciones, pañales, medicamentos y terapias constantes para mantener su estabilidad.
Sin embargo, la mujer asegura que desde hace varios meses los servicios comenzaron a retirarse progresivamente.
Primero, explicó, dejaron de asistir las enfermeras y el médico domiciliario; luego se suspendieron las terapias respiratorias y de rehabilitación, y finalmente se interrumpió la entrega de insumos básicos como pañales y medicamentos.
“Tengo más de cuatro meses que no me dan nada. Todo lo conseguimos prestado o con ayudas, haciendo rifas o pidiendo colaboración”, relató.
El riesgo inmediato: retiro de equipos médicos
La situación se agravó recientemente cuando, según Mejía, el proveedor anunció que retirará el equipo de aspiración y otros elementos indispensables porque ya no existe contrato con la EPS.
La madre advierte que esto pone en riesgo la vida de su hija, quien necesita el aspirador para evitar complicaciones respiratorias, especialmente cuando presenta cuadros gripales o crisis de agitación.
“Ella necesita eso para poder respirar. Yo no tengo cómo pagar un alquiler de equipos, no trabajo porque la cuido todo el tiempo”, explicó.
Entre trámites y respuestas sin solución
Ante la falta de atención, Edith Mejía acudió a la Personería en busca de apoyo. Allí, según su testimonio, le indicaron que la entidad responsable de garantizar el servicio es la EPS, mientras que los prestadores señalan que sin contrato vigente no pueden continuar.
La madre describe un escenario de trámites sin respuesta efectiva, en el que la responsabilidad parece trasladarse entre entidades mientras la paciente permanece sin atención integral.
Un llamado urgente a las autoridades
Con la voz entrecortada, la mujer hizo un llamado a la Nueva EPS y a las autoridades locales, departamentales y nacionales para que intervengan de manera inmediata.
Su mayor temor es que la falta de insumos y atención médica provoque un deterioro irreversible en la salud de su hija.
“Lo único que pido es ayuda. No quiero perder a mi hija por falta de lo que necesita”, expresó.
Un caso que refleja una problemática más amplia
El testimonio se suma a otras quejas de usuarios que alertan sobre dificultades en la continuidad de tratamientos, especialmente en servicios domiciliarios de alta complejidad, donde la dependencia de contratos entre EPS y prestadores puede afectar de forma directa a pacientes en condición de vulnerabilidad.
Mientras tanto, la familia continúa a la espera de una respuesta que permita restablecer la atención y garantizar las condiciones mínimas para la supervivencia de la paciente.