Aunque el Quindío ha tenido uno de sus mejores momentos económicos gracias al impulso del sector agropecuario, ese mismo crecimiento podría convertirse en su mayor riesgo si se confirma la llegada de un fenómeno de El Niño de gran intensidad.
Un estudio del Observatorio Económico de Armenia advierte que los municipios donde la agricultura tiene mayor peso en la economía serían los más vulnerables a la disminución de las lluvias y las altas temperaturas.
El campo impulsó la economía, pero ahora la hace más vulnerable
El coordinador del Observatorio Económico de la Secretaría de Hacienda de Armenia, Juan Vásquez, explicó que el Centro de Predicción Climática de Estados Unidos (CPC) elevó al 81 % la probabilidad de un fenómeno de El Niño "muy fuerte" entre octubre y diciembre de 2026, mientras que existe un 97 % de posibilidad de que se prolongue hasta marzo de 2027, un escenario que podría convertirlo en el evento más intenso registrado desde 1950.
A este panorama se suma la proyección del Ideam, que ubica el periodo de mayor intensidad entre septiembre de este año y enero de 2027, justo cuando el Quindío ya enfrenta un semestre con lluvias 65 % por debajo de los niveles normales, una condición que aumenta el riesgo para los cultivos, el abastecimiento de agua y la generación de energía.
"El crecimiento reciente del sector agropecuario ha sido una fortaleza para el Quindío, pero también hace que varios municipios sean hoy más sensibles a un fenómeno climático de esta magnitud", explicó Vásquez.
El estudio revela que entre 2021 y 2024 el sector agropecuario creció 35,9 % en términos reales, muy por encima de la industria, que aumentó 5,5 %, y de los servicios, que crecieron 9,1 %. Ese comportamiento convirtió al campo en el principal motor económico del departamento.
Sin embargo, esa mayor dependencia también incrementó la exposición al riesgo climático. En Génova, por ejemplo, el peso del sector agropecuario pasó del 53 % al 67 % de su economía; en Montenegro aumentó del 45 % al 56 %; mientras que en Pijao creció del 69 % al 77 %, cifras que reflejan una economía cada vez más concentrada en las actividades rurales.
Cuatro municipios podrían perder hasta el 6 % de su actividad económica
El Observatorio Económico estima que, si se presenta un fenómeno de El Niño muy fuerte, municipios como Génova, Pijao, Buenavista y Montenegro podrían registrar una caída de entre el 4 % y el 6 % en su valor agregado real, debido a la reducción de la producción agrícola y sus efectos sobre otras actividades económicas relacionadas con el campo.
Según Juan Vásquez, el impacto no solo se reflejaría en las cosechas. También podría afectar el empleo rural, el abastecimiento de alimentos, los ingresos de miles de familias y aumentar la presión sobre el sistema energético por la disminución de los niveles de agua en embalses y fuentes hídricas.
"Es fundamental anticiparse con medidas que permitan proteger la producción agropecuaria y evitar escenarios como racionamientos de energía o afectaciones mayores al abastecimiento de agua", señaló el funcionario.
El informe también advierte que municipios con economías más diversificadas, donde tienen mayor participación el comercio, los servicios y el turismo, tendrían una capacidad de respuesta superior frente a un periodo prolongado de sequía. Por eso, insiste en que la planificación territorial y la diversificación económica serán claves para reducir los impactos del fenómeno.
Mientras las proyecciones climáticas siguen aumentando, el Observatorio considera que el principal reto ya no es solo enfrentar el verano, sino preparar a los municipios para reducir su vulnerabilidad, proteger la producción agropecuaria y garantizar el abastecimiento de agua y energía antes de que el fenómeno alcance su mayor intensidad.
¿Por qué estos cuatro municipios serían los más afectados?
Porque gran parte de su economía depende del sector agropecuario. Si disminuyen las lluvias, bajan las cosechas y la productividad del campo, también se reducen los ingresos, el empleo y la actividad económica local, lo que podría traducirse en pérdidas de entre 4 % y 6 % del valor agregado real.
¿Qué recomienda el Observatorio para reducir el impacto?
El informe plantea anticipar medidas de ahorro y gestión del agua, fortalecer la planificación del sector agropecuario, proteger la producción de alimentos y adoptar estrategias para evitar racionamientos de energía, además de avanzar en una mayor diversificación de las economías municipales frente a eventos climáticos extremos.