Aunque el tema de la prohibición y erradicación de la ablación o mutilación genital femenina que practican algunas comunidades indígenas en Colombia está a un debate en el Congreso de convertirse en ley de la república, defensores de derechos humanos como Mónica Gómez, expresan que ante esta práctica cultural varias mujeres Emberá en Risaralda todavía se resisten a su eliminación, pues la entienden como una tradición que hace mejores a las mujeres.
Ablación en las comunidades indígenas
Añade la experta en temas étnicos, que, espera que el proyecto de ley de la ablación pueda generar recursos económicos para poder capacitar a las comunidades asentadas en el occidente de Risaralda.
“Hemos encontrado que las mujeres que están más alejadas de los cascos urbanos, de las zonas veredales, son las que más resisten la eliminación de la ablación, porque ellas siguen con la tradición oral, y que debe hacérselo a las niñas cuando nacen para prepararlas para la vida, es así que estas mujeres Emberá que están más alejadas de los centros poblados, ellas son las que siguen siendo víctimas de esta práctica”, Explicó la defensora de derechos humanos en Risaralda.
“Pero afortunadamente y gracias a un trabajo de distintas entidades en el municipio de Pueblo Rico, Risaralda, encontramos ya muchas mujeres organizadas que lideran los comités de mujer dentro de los resguardos, motivando a las otras mujeres para que entiendan que esto no se debe hacer, porque esta práctica no garantiza que una mujer sea buena porque le mutilen sus genitales”.
“Por eso para poder llegar con capacitaciones a esos resguardos alejados donde deben caminar hasta 8 horas para poder llegar a los cascos urbanos, se deben realizar inversiones para cambiar ese pensamiento en parteras, mujeres y hasta hombres pertenecientes a las comunidades Emberá en Risaralda y Chocó, donde todavía se pone en riesgo la vida a las niñas por la práctica de la ablación”, asevero Mónica Gómez.
Violación de los Derechos Humanos
Esperan los defensores de derechos humanos en Risaralda que la ley promueva a través del diálogo con las comunidades indígenas, el desmonte definitivo de la ablación, la cual ha provocado la muerte de varias mujeres en Risaralda y Chocó, pues esta se realiza en bebés y menores de cinco años, en condiciones insalubres que ponen en un alto riesgo la vida de las niñas Emberá.