La Universidad del Quindío avanza en un plan integral de recuperación tras el terremoto del pasado lunes, con afectaciones en cerca del 60 % del campus, una caracterización de sus 17.500 estudiantes y un presupuesto preliminar de $120.000 millones para infraestructura, equipos, muebles y demás bienes afectados. El rector Luis Fernando Polanía Ovando confirmó que ninguna edificación presentó riesgo de colapso estructural.
Apoyo humanitario y continuidad académica son las prioridades
Luis Fernando Polanía Ovando, rector de la Universidad del Quindío, explicó que la institución estableció tres líneas de trabajo para responder a la emergencia: acompañamiento humanitario, continuidad académica y recuperación de la infraestructura. El primer componente busca identificar las condiciones particulares de estudiantes, profesores y administrativos para determinar qué tipo de ayudas requieren después de la emergencia.
La Universidad ya recibió la información de aproximadamente 1.086 docentes y funcionarios administrativos y adelanta la caracterización de sus 17.500 estudiantes. Con esos resultados se definirán apoyos que podrían incluir atención psicológica, médica y de enfermería, además de alimentación, conectividad y otras necesidades básicas.
“Estamos comprometidos con un proceso integral de continuidad de prestación del servicio que incluye tres aspectos claves. Primero, el humanitario”.
Desde la próxima semana, el comité que anteriormente se encargaba de organizar los eventos de la Universidad se transformará en un comité de reconexión, que tendrá entre sus funciones coordinar acciones de acompañamiento humanitario para estudiantes, docentes y personal administrativo.
El terremoto dejó 15 personas lesionadas durante la evacuación del campus, realizada alrededor de las 7:30 de la mañana del lunes. La mayoría fueron estudiantes y presentaron lesiones menores atendidas ese mismo día, mientras que una estudiante sufrió fractura de tibia y peroné.
El componente de salud también contempla el impacto emocional de la emergencia. La Universidad habilitará atención psicológica, médica y de enfermería a través de su centro de salud para los estudiantes que lo requieran, especialmente quienes resultaron afectados emocionalmente por la experiencia del terremoto.
“La infraestructura es el tercer paso. El primero es el acompañamiento humanitario, el segundo tiene que ver con el tema de la continuidad académica y el tercero la infraestructura”.
El 24 de agosto es una fecha tentativa para regresar a clases
El Consejo Académico planteó inicialmente el 24 de agosto como fecha para retomar las actividades académicas, pero la Universidad todavía no considera definitiva esa fecha. El retorno dependerá de los resultados de la caracterización, las condiciones de cada estudiante y el alistamiento tecnológico de los programas.
“El inicio definitivo se dará después de tener la caracterización que, como ya le dije, está en camino”.
La institución ya inició el proceso con sus 17.500 estudiantes para conocer quiénes tienen vivienda afectada, dificultades familiares, problemas de conectividad, equipos disponibles u otras circunstancias que puedan impedirles regresar a las actividades. La información será utilizada para actualizar las decisiones que adopte el Consejo Académico.
Algunas asignaturas podrían desarrollarse completamente de manera virtual. Los profesores deberán identificar cuáles pueden funcionar bajo esta modalidad, mientras que las materias que requieren laboratorios tendrán una estrategia diferente. La Universidad espera tener estos espacios habilitados hacia noviembre para concentrar allí las prácticas y actividades experimentales.
“Le pedimos a los profesores que identificaran cuáles son las clases que pueden ser 100 % virtuales. Esas lógicamente tendrán que irse todo el semestre virtuales”.
Para los estudiantes que no tengan computador o internet, la Universidad gestiona recursos ante el Ministerio de Educación Nacional para adquirir equipos portátiles y garantizar conectividad. También adelanta conversaciones con las alcaldías para disponer de espacios ViveLab en los municipios donde los estudiantes puedan conectarse.
“La única solicitud que yo le he hecho al Ministerio de Educación es: entrégueme un recurso para poder comprar unos computadores portátiles y entregar también el internet a los estudiantes para que se puedan conectar”.
En Armenia, algunos espacios de conectividad no están disponibles porque el Puesto de Mando Unificado permanece instalado en el Centro de Convenciones, por lo que la Universidad analiza otras alternativas en las comunas y municipios.
Los centros de atención tutorial de Buenaventura, Cali, Buga, Manizales, Pereira y Armenia no reportaron afectaciones importantes en las instalaciones alquiladas por la Universidad, aunque en Buenaventura se requieren acondicionamientos especiales debido a las dificultades de los estudiantes para conectarse y continuar con el servicio académico.
El acompañamiento también se mantendrá para los estudiantes con discapacidad. Los intérpretes y profesionales contratados continuarán vinculados y la Universidad analiza estrategias como desplazamientos a los hogares, grabación de clases y envío de contenidos, dependiendo de las necesidades de cada estudiante.
La institución también permitirá que continúen actividades académicas previamente programadas fuera del campus, como movilidad internacional, salidas de campo, ponencias, conferencias y capacitaciones. El rector explicó que estos espacios pueden contribuir al proceso de recuperación emocional de los estudiantes.
La reconstrucción costaría $120.000 millones y podría tardar un año
El diagnóstico preliminar elaborado por expertos de la Universidad calcula en unos $120.000 millones el costo de la recuperación, incluyendo infraestructura, muebles, equipos, computadores y otros bienes afectados. Sin embargo, la cifra todavía puede cambiar cuando termine la remoción de escombros y se completen los estudios técnicos.
“El dato definitivo, lógicamente, se va a conocer después de que retiremos escombros, después de que hagamos unos reforzamientos parciales que se necesitan”.
La Universidad cuenta con una póliza de seguros cercana a los $450.000 millones, de la cual se espera cubrir la remoción de escombros, los reforzamientos iniciales y posteriormente la reconstrucción.
Polanía Ovando señaló que la institución ya adelanta gestiones ante el Sistema Universitario Estatal, ASCUN, el Ministerio de Educación Nacional, el Gobierno Nacional y la aseguradora, con el propósito de atender las diferentes necesidades derivadas de la emergencia.
El 60 % de afectación reportado en el campus corresponde principalmente a elementos no estructurales como muros, cielos rasos y culatas. Los informes técnicos no encontraron daños estructurales que representaran riesgo de colapso.
“Ninguna edificación estuvo en riesgo de colapsar”.
Las zonas que registraron mayores afectaciones fueron el bloque administrativo número 2 y la Facultad de Ciencias de la Salud. El rector aclaró que la apariencia de algunos daños puede resultar más impactante de lo que realmente representa desde el punto de vista estructural.
“Los muros como la sangre son muy escandalosos, pero realmente no fueron de los más afectados”.
La institución también revisará los aprendizajes que deja el terremoto para futuras construcciones. Según el rector, una de las conclusiones técnicas es la conveniencia de utilizar soluciones con muros más livianos, de manera que los elementos no estructurales generen un menor impacto durante movimientos sísmicos.
La Universidad también descartó, por ahora, que las obras nuevas hayan presentado fallas estructurales. El rector explicó que los daños identificados en esas edificaciones corresponden principalmente a elementos no estructurales.
“Las obras no fallaron estructuralmente. Fallaron los elementos no estructurales, que son los muros, los muros, cielo raso”.
La primera intervención comenzará la próxima semana con la remoción de escombros y el retiro de elementos que quedaron sueltos después del sismo. La Universidad instalará puntos de acopio temporales dentro del campus mientras las autoridades municipales o departamentales definen el sitio autorizado para disponer los residuos.
La falta de una escombrera disponible en el departamento se convirtió en una dificultad adicional para la recuperación. Por ahora, la prioridad será retirar los materiales que representan riesgo y almacenarlos temporalmente dentro de la Universidad.
“Lo más importante para nosotros es retirar esos escombros y terminar de tumbar unas paredes que están en riesgo de caerse por un viento o por otra réplica”.
Durante esta primera etapa también se harán reforzamientos en algunos muros y elementos antiguos que requieren ajustes de seguridad. Paralelamente, la institución prevé reubicar funcionarios administrativos y académico-administrativos en 10 edificaciones que actualmente pueden ser utilizadas.
El rector estimó que los primeros dos meses estarán concentrados en la remoción de escombros, el retiro de elementos inestables y los reforzamientos iniciales. Una vez superada esta etapa se podrá avanzar con mayor precisión hacia las obras de reconstrucción.
“En estos primeros dos meses vamos a hacer dos actividades simultáneas. Una es la remoción de escombros, pero también todo lo que tiene que ver con el retiro de esos elementos no estructurales”.
La estimación preliminar apunta a que la reconstrucción total podría tardar alrededor de un año, aunque el plazo dependerá de los estudios definitivos, las obras y el proceso con la aseguradora.
La Universidad también está apoyando la recuperación fuera del campus
El impacto del terremoto también llevó a la Universidad del Quindío a poner a disposición de otras entidades su capacidad técnica. Seis ingenieros de la institución fueron enviados a municipios del departamento para apoyar a la Secretaría de Educación en la revisión de estructuras priorizadas por su nivel de afectación.
Además, tres ingenieros fueron enviados a Pereira, luego de que las autoridades locales solicitaran apoyo ante la gravedad de los daños registrados en esa ciudad.
“Tenemos tres ingenieros en la ciudad de Pereira. Ayer estoy hablando con el alcalde y realmente la situación está muy crítica allí; nos pidieron ese acompañamiento y efectivamente enviamos tres ingenieros”.
En el campus, las zonas deportivas permanecerán temporalmente suspendidas, no porque hayan sufrido daños graves, sino porque la movilidad continúa restringida mientras existan elementos sueltos que puedan representar un riesgo para quienes transiten por las instalaciones.
La Universidad del Quindío enfrenta así una recuperación que va mucho más allá de reparar edificios. Mientras avanza el diagnóstico definitivo y se define el destino de los recursos de la póliza, la institución deberá determinar cómo garantizar la educación de sus 17.500 estudiantes, atender las necesidades de las familias afectadas y recuperar progresivamente la infraestructura sin poner en riesgo a la comunidad.
Las claves del tema en cuatro preguntas
¿Cuántas personas resultaron lesionadas durante el terremoto?
Fueron 15 personas durante la evacuación del campus, la mayoría estudiantes. La institución reportó lesiones menores en la mayoría de los casos y una estudiante con fractura de tibia y peroné.
¿Cuándo podrían regresar los estudiantes a clases?
El 24 de agosto es la fecha inicialmente planteada por el Consejo Académico, pero no está confirmada de manera definitiva. La decisión dependerá de la caracterización de los estudiantes, el alistamiento tecnológico y las condiciones de seguridad.
¿Qué pasará con quienes no tengan computador o internet?
La Universidad gestiona recursos ante el Ministerio de Educación para adquirir computadores portátiles y facilitar conectividad, además de buscar espacios ViveLab en Armenia y otros municipios para que los estudiantes puedan acceder a las clases.
¿Cuánto costará y cuánto tardará recuperar la Universidad?
El cálculo preliminar es de $120.000 millones y la reconstrucción total podría tardar cerca de un año. La Universidad cuenta con una póliza cercana a $450.000 millones, pero el valor definitivo de los daños se conocerá después de retirar los escombros y completar los estudios técnicos.