Un grupo de madres de niños con discapacidad realizó un plantón frente al Instituto Departamental de Salud (IDS) en Cúcuta para exigir soluciones inmediatas ante la suspensión de servicios especializados por parte de la EPS Coosalud. Según denunciaron las afectadas, la falta de atención, terapias y medicamentos afecta a cerca de 160 menores en la región, quienes completan hasta un mes y medio sin recibir sus tratamientos vitales.
Viviana Sánchez, una de las madres voceras, manifestó a La FM su profunda preocupación y frustración ante la parálisis de los servicios. “El motivo de la protesta pacífica es la suspensión de los servicios especializados para nuestros hijos. Estamos bastante preocupadas porque esto interrumpe procesos terapéuticos clave”, señaló.
Protestas repetitivas sin soluciones de fondo
Esta no es la primera vez que las familias salen a las calles. El pasado 29 de julio, las cuidadoras adelantaron un plantón de diez días en las sedes administrativa y de la avenida Gran Colombia de Coosalud. A pesar de los compromisos iniciales, la problemática persiste.
“Llevamos un mes y medio sin terapias conductuales. Tampoco hay citas con especialistas prioritarios como neuropediatría y psiquiatría infantil. Son niños que requieren sus medicamentos de manera urgente”, añadió Sánchez.
A la falta de consultas y terapias se suma el desabastecimiento de insumos básicos cotidianos. Beatriz, otra de las madres afectadas, relató la gravedad de la escasez: “No hay entrega de medicamentos, pañales, insumos ni suplementos nutricionales para nuestros niños. Aproximadamente 160 menores se están viendo perjudicados por esta situación”.
El argumento de la EPS: Problemas de cartera
Durante las mesas de trabajo convocadas para revisar la crisis, la respuesta de Coosalud EPS se ha centrado en dificultades financieras y deudas con las Instituciones Prestadoras de Salud (IPS).
“La respuesta que da la EPS en estos dos meses de mesas de trabajo es que hay que esperar porque son temas de cartera. Pero nosotras ya no podemos esperar más. Nuestros hijos no esperan”, reclamó Beatriz, cuestionando la falta de acuerdos concretos para liberar los pagos a los prestadores de salud.
Desespero familiar e incumplimiento de tutelas
La interrupción prolongada de los tratamientos médicos y conductuales ya está pasando factura en la salud mental y física de los menores y sus cuidadoras. Al no contar con terapias de regulación ni fármacos, algunos niños han comenzado a autolesionarse y a agredir a sus madres.
Ante el desespero, las familias aseguran haber agotado el conducto regular sin éxito. “Nos encontramos en las instalaciones del Instituto Departamental de Salud porque ya pusimos la queja en la Superintendencia de Salud, pero todo está paralizado, no dan respuesta ni soluciones”, explicaron.
Incluso la vía judicial ha resultado insuficiente para presionar a la entidad promotora de salud. “La mayoría de nosotras tenemos tutela integral y hemos llegado a incidentes de desacato. Los jueces fallan a favor de nuestros hijos, pero igual no respetan esa parte. Con Coosalud hay un silencio total”, denunciaron.
Llamado urgente al Gobierno Nacional
Debido al impacto psicológico y al retroceso en el desarrollo de los menores, las madres cuidadoras hicieron un llamado directo al Ministerio de Salud y al Gobierno Nacional para que intervengan la situación en Norte de Santander.
“Pedimos al Gobierno Nacional que visualice lo que estamos pasando y tome cartas en el asunto. Llevamos casi tres meses en esto, ya cumplimos con el conducto regular y las mesas de trabajo no llegan a ningún acuerdo viable. Necesitamos soluciones ya”, concluyeron las afectadas.