A través de espacios pedagógicos liderados por la Alcaldía de Cúcuta, más de 400 estudiantes de colegios públicos han sido impactados con herramientas clave para la prevención de los delitos digitales.
Estas jornadas de formación, impulsadas por la Secretaría de Seguridad Ciudadana, se han desarrollado en diferentes instituciones educativas de la ciudad y promueven la reflexión, la interacción y la identificación oportuna de situaciones de riesgo en el entorno virtual.
Los participantes aprenden a reconocer conductas peligrosas, conocen los canales oficiales de denuncia y las rutas de atención disponibles en caso de convertirse en víctimas o testigos de algún ilícito.
Entre los delitos digitales que más afectan a la población estudiantil se destacan el ciberacoso, el sexting, la suplantación de identidad, el grooming y las estafas en línea.
Estas conductas, cada vez más frecuentes entre niños, niñas y adolescentes, requieren atención prioritaria y acciones preventivas desde edades tempranas.
“Estamos comprometidos con la protección de nuestros niños, niñas y adolescentes. Estas jornadas nos permiten brindar herramientas para que identifiquen los riesgos en entornos digitales y actúen de manera segura y responsable”, manifestó el secretario de Seguridad Ciudadana de Cúcuta, Edwin Jhovanny Cardona Escobar.
La protección de la niñez y la juventud, así como el fortalecimiento de entornos seguros, tanto físicos como digitales, son los objetivos principales de estas iniciativas.
Con ellas se busca generar bienestar en los más jóvenes y tranquilidad para sus familias, contribuyendo a una convivencia más armónica en la capital nortesantandereana.
Las jornadas continúan realizándose en diversos colegios como parte de la estrategia integral de la administración municipal para construir una ciudad más segura en la era digital.
¿Qué son los delitos digitales?
Según información de la Policía Nacional de Colombia, los delitos digitales o informáticos son actividades ilícitas que utilizan la tecnología, computadoras, redes o dispositivos electrónicos para cometer fraudes, robo de información, sabotaje o daño a sistemas.
Estos crímenes, que incluyen actividades como phishing, malware y suplantación de identidad, buscan obtener beneficios económicos o personales, afectando tanto a personas como a empresas.