El cierre de la morgue de Calarcá en 2025 marcó un punto crítico para el departamento, ya que el Quindío quedó sin capacidad propia para necropsias y dependiente de otras ciudades.
Esta situación evidenció fallas estructurales graves, riesgos sanitarios y una capacidad insuficiente —no superior a cuatro cuerpos—, lo que llevó a suspender el servicio y exigir una intervención urgente.
Reapertura con mejoras, pero limitada
La secretaria de Salud del Quindío, Luisa Fernanda Arcila, dijo: "Las condiciones ya están dadas para retomar el servicio", luego de un proceso de adecuación que incluyó mejoras en el área de necropsia, ampliación de espacios de almacenamiento, adquisición de neveras, intervención en zonas de residuos y actualización de redes eléctricas conforme a la normativa vigente.
Estas acciones buscaron corregir los problemas que originaron el cierre, entre ellos el manejo inadecuado de residuos biológicos y el deterioro de la infraestructura.
La funcionaria también explicó que la intervención, que superó los $192 millones, fue producto de un trabajo articulado entre la Gobernación del Quindío, Medicina Legal, la Procuraduría, la Alcaldía de Armenia y dependencias técnicas, lo que permitió avanzar en la recuperación del servicio y proyectar su reapertura.
Una solución temporal que no resuelve el problema
Pese a la reactivación, la morgue continuará operando con una capacidad limitada que no responde a la demanda del departamento, por lo que seguirá siendo una solución transitoria. Según la funcionaria, el servicio funcionará mientras avanza, de forma lenta, el proyecto de una sede regional definitiva.
En la práctica, esto significa que el servicio vuelve, pero con el mismo techo operativo que provocó la crisis anterior, lo que obliga a administrar turnos, priorizar casos y mantener como respaldo la articulación con otras ciudades cuando la capacidad instalada se vea desbordada.
¿Por qué se suspendió el servicio en 2025?
La decisión respondió no solo a las fallas físicas del lugar, sino a la imposibilidad de garantizar condiciones mínimas para la operación forense, lo que comprometía la cadena de custodia, la bioseguridad del personal y el cumplimiento de los protocolos exigidos a nivel nacional, obligando a detener el servicio para evitar consecuencias mayores.
¿Qué implica la reapertura?
Que el departamento recupera una capacidad básica para atender necropsias, lo que reduce la presión inmediata sobre otras ciudades y mejora los tiempos de respuesta, aunque no elimina la dependencia externa en escenarios de alta demanda ni resuelve la necesidad de una infraestructura definitiva.