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¡Fogones de esperanza en Pereira! El SENA prepara hasta 1.200 comidas diarias para damnificados, pero las proteínas se están agotando

SENA Pereira cocina para afectados y pide donaciones de comida

El SENA Pereira cocina hasta 1.200 porciones diarias para afectados. Piden donaciones urgentes de pollo, res y cerdo.

Captura de pantalla SENA Pereira cocina para afectados y pide donaciones de comida

Mientras Pereira intenta levantarse tras la emergencia provocada por el sismo, hay un lugar donde los fogones no se apagan y la solidaridad trabaja a toda marcha. Se trata de una cocina de emergencia instalada por el SENA Regional Risaralda, desde donde diariamente salen entre 800 y 1.200 raciones de alimentos y bebidas destinadas a las personas que lo perdieron todo.

La historia fue dada a conocer por el periodista Santiago Ángel, subdirector de Noticias de RCN Radio y La FM, quien recorrió las calles de Pereira y mostró el trabajo que viene realizando el equipo del Centro Agropecuario y de Comercio y Servicios del SENA para atender a miles de afectados.

“Importante lo que está haciendo el SENA preparando alimentos desde el primer día para todas las personas que lo necesitan”, destacó Santiago Ángel durante su transmisión desde la capital risaraldense.

Una cocina de emergencia que se activó después del sismo

Detrás de esta operación está el instructor de cocina Christopher Barrios, quien recordó que pocas horas después del terremoto entendieron que uno de los mayores retos sería garantizar la alimentación de las familias damnificadas.

Según contó, el mismo día de la emergencia comenzaron las coordinaciones para activar un plan de contingencia.

“Una vez se pudieron realizar comunicaciones, hablar con los subdirectores para poder activar un plan de emergencia porque sabíamos que el problema iba a ser muy grande”, explicó Barrios.

El instructor relató que al día siguiente adaptaron una zona del SENA para convertirla en una cocina temporal y arrancaron de inmediato la producción de alimentos.

“Vinimos a acomodar esta zona y el día martes arrancamos, prendimos fogones”, recordó.

Desde entonces, el trabajo no ha parado.

Entre 800 y 1.200 porciones salen todos los días

La cocina del SENA se convirtió en una de las principales fuentes de ayuda alimentaria para las comunidades afectadas por la emergencia.

De acuerdo con Barrios, actualmente están preparando entre 800 y 1.200 porciones diarias, una tarea que exige coordinación, esfuerzo físico y una gran cantidad de materias primas.

“En este momento nosotros estamos sacando entre 800 a 1.200 porciones diarias, desde que arrancamos hasta el momento”, señaló.

Las raciones incluyen alimentos y bebidas que posteriormente son distribuidos en los sectores más golpeados por la tragedia.

La ayuda ya llega a varios municipios de Risaralda

El alcance de la iniciativa ha ido creciendo con el paso de los días.

Además de Pereira, los alimentos preparados en esta cocina de emergencia están llegando a comunidades vulnerables, así como a municipios seriamente afectados por el sismo.

“Estamos llegando a casi todas las partes más necesitadas, Belén, estamos llegando a Marsella que también fue muy golpeada, Dosquebradas, La Virginia, Cuba”, explicó Christopher Barrios.

La meta del equipo es continuar llevando alimentación a los sectores donde más se requiere apoyo humanitario.

La solidaridad responde, pero las proteínas se están acabando

Aunque las donaciones de la comunidad han permitido mantener la operación activa, el panorama comienza a complicarse.

Barrios explicó que muchas personas han entregado productos como papa y yuca, pero las reservas de proteína animal están disminuyendo rápidamente.

“La gente nos ha donado y nos trae papa, yuca, pero se nos va acabando también las proteínas”, advirtió.

Entre los alimentos que se necesitan con urgencia se encuentran pollo, alas, pechugas, contramuslos, carne de cerdo, carne de res, costillas y diferentes tipos de vísceras.

“Si nos traen pollo, cerdo, res, costilla, trabajamos hasta las vísceras, también nos trajeron callos, chunchullos”, indicó.

El instructor resaltó que el SENA recibe la materia prima en crudo y se encarga de transformarla en comidas calientes para las familias afectadas.

El dolor de ver una ciudad reducida a escombros

Más allá del esfuerzo en la cocina, quienes participan en esta labor también enfrentan una fuerte carga emocional.

Christopher Barrios, nacido en Pereira, confesó que recorrer la ciudad después de la emergencia ha sido una experiencia difícil de describir.

“Hay un sentimiento del cual usted no se explica. Cuando usted pasa por Pereira, la antigua Pereira que era una ciudad pujante, ver a su gente y de un momento a otro ya en cenizas, en polvo, eso es muy duro”, manifestó.

El instructor recordó que los primeros días estuvieron marcados por la incertidumbre, el silencio y el dolor de quienes llegaron buscando ayuda.

“Fue para nosotros un golpe también emocional, porque la carga emocional era muy fuerte y física por el trabajo”, relató.

“Estamos al servicio de quienes más lo necesitan”

Pese al cansancio, las largas jornadas bajo el sol y la lluvia, el equipo del SENA asegura que seguirá trabajando mientras sea necesario.

“No importa, nosotros estamos al servicio. El trabajo que estamos haciendo aquí es justamente para poder ayudar a esa gente que realmente lo necesita”, afirmó Barrios.

Mientras continúan saliendo cientos de platos desde esta cocina improvisada, el llamado es claro: las donaciones siguen siendo fundamentales para mantener encendidos estos fogones de esperanza que hoy alimentan a cientos de familias afectadas por la emergencia en Pereira y varios municipios de Risaralda.