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Avistamiento histórico posiciona al Huila como destino de aviturismo

Cotorra pechiparda

La cotorra pechiparda se suma al inventario del Huila, y se eleva a 759 el total de especies de aves.

Corporación Autónoma del Alto Magdalena-Cam Cotorra pechiparda

El departamento del Huila alcanzó un nuevo hito en su riqueza natural al confirmar la presencia de la especie número 759 de aves en su territorio: Pyrrhura calliptera, conocida comúnmente como cotorra pechiparda.

El registro se realizó durante una jornada de observación en la vereda Santa Ana, en la cordillera Oriental, y se considera un hallazgo histórico, ya que no existían reportes previos de esta especie en el departamento. La confirmación amplía el inventario ornitológico huilense y refuerza su posición como uno de los territorios con mayor diversidad de aves en el país.

La cotorra pechiparda es endémica de Colombia, con distribución restringida a la vertiente oriental de la cordillera de los Andes. Antes de este reporte, su presencia estaba documentada en departamentos como Cundinamarca, Boyacá y Meta.

Con este nuevo registro, el Huila se suma oficialmente al rango de distribución conocido de la especie, lo que representa un avance significativo para la ciencia y la conservación regional. Además, se trata de una especie catalogada en categoría de amenaza, debido principalmente a la pérdida y fragmentación de su hábitat en bosques altoandinos.

Sebastián Betancourth, profesional del Componente de Ornitología de la Corporación Autónoma Regional del Alto Magdalena (CAM), destacó que “este descubrimiento es resultado de procesos de monitoreo sistemático y del trabajo articulado con comunidades locales; no solo incrementa la cifra a 759 especies de aves en el Huila, sino que también evidencia la importancia ecológica de los ecosistemas ubicados en la cordillera Oriental”.

El avistamiento se dio en el marco de actividades de observación y seguimiento comunitario, una estrategia que se ha fortalecido en el departamento como herramienta clave para la conservación.

“El monitoreo participativo permite que habitantes rurales, guías locales y observadores de aves contribuyan activamente a la generación de información científica**, facilitando la identificación temprana de especies sensibles o amenazadas”, indicó Betancourth.

Desde el punto de vista ambiental, el hallazgo subraya la necesidad de consolidar estrategias de protección de bosques andinos, considerados hábitats críticos para numerosas especies endémicas.

El registro histórico también posiciona al Huila como un destino estratégico para el aviturismo, una actividad que ha venido creciendo en Colombia gracias al reconocimiento del país como uno de los que mayor diversidad de aves posee en el mundo.

“Con 759 especies confirmadas, el departamento amplía su atractivo para investigadores, fotógrafos y observadores nacionales e internacionales, generando oportunidades económicas asociadas al turismo de naturaleza”, puntualizó.

Más allá de la cifra, el hallazgo evidencia el valor de los ecosistemas altoandinos del departamento, resalta el impacto positivo del monitoreo comunitario y reafirma el compromiso institucional con la conservación de especies endémicas y amenazadas.