El Carnaval del Atlántico 2026 decidió volver al origen y rendirle tributo a quienes, con sus manos y saberes ancestrales, han tejido la historia de estas fiestas: las artesanas y artesanos del departamento. En esta edición, la celebración se convierte en un homenaje vivo a las artesanías como símbolo de identidad, memoria y tradición del pueblo atlanticense.
Este reconocimiento tomó forma en una pieza cargada de significado: el vestido oficial que lució Michelle Char, reina del Carnaval de Barranquilla, durante el lanzamiento del Carnaval del Atlántico: Donde todo comenzó. La prenda fue entregada por la primera gestora social del Atlántico, Liliana Borrero, y se convirtió en una poderosa declaración cultural que exaltó el talento y el legado artesanal del territorio.
El vestido no es una prenda cualquiera. Se trata de una obra colectiva elaborada por 119 artesanas y artesanos de ocho municipios del Atlántico, quienes, con el acompañamiento de la reconocida diseñadora Francesca Miranda, lograron integrar técnicas ancestrales con criterios de alta costura. El resultado es una pieza única que cuenta la historia del Caribe a través del trenzado, el bordado, el alambrismo y el hilado, utilizando fibras naturales como la palma de iraca y la cepa de plátano, inspiradas en la flora y fauna de la región.
Desde la Gobernación del Atlántico, a través de Artesanías del Atlántico y el programa Sello Artesanal, se resaltó que este homenaje busca visibilizar el valor de los oficios tradicionales como pilares del Carnaval. Y es que el Carnaval del Atlántico no solo es una fiesta: es el punto de partida de muchas de las expresiones culturales que hoy identifican al Caribe colombiano.
Las danzas, los disfraces, la música y las representaciones que desfilan en el Carnaval de Barranquilla tienen su raíz en los municipios del Atlántico, en las comunidades rurales y en los saberes heredados de generación en generación. Por eso, esta celebración se articula de manera natural con el Carnaval de Barranquilla, recordando que el territorio es el verdadero origen de esta gran fiesta.
La primera gestora social del Atlántico, Liliana Borrero, destacó que este vestido es el resultado de un proceso de formación y acompañamiento impulsado desde el programa Sello Artesanal. “Aquí no solo hablamos de una prenda, sino de un proceso que fortalece el oficio artesanal, genera oportunidades económicas y preserva los saberes tradicionales del departamento”, señaló.
El Carnaval del Atlántico 2026 también rinde homenaje a los Negros Macoqueros de Baranoa, una expresión cultural que representa la vida campesina, el trabajo del campo y la resistencia de las comunidades rurales. Esta manifestación encarna la fuerza y el orgullo de un pueblo que ha sabido mantener vivas sus tradiciones pese al paso del tiempo.
En este contexto, la embajadora del Carnaval del Atlántico 2026 cumple un papel clave al representar el puente entre la tradición y las nuevas generaciones. Su labor busca promover el patrimonio cultural, visibilizar a los hacedores y fortalecer el sentido de pertenencia por las raíces del departamento.
A través de la Ruta de la Tradición, el Carnaval del Atlántico articula las celebraciones municipales que dan vida a la fiesta, demostrando que cada territorio aporta su esencia a una manifestación cultural diversa, viva y profundamente arraigada en la historia del Caribe.
Más allá de la celebración, el Carnaval del Atlántico se consolida como un motor de desarrollo social, cultural y económico, impulsando la economía creativa, fortaleciendo el tejido social y proyectando el talento local a escenarios regionales y nacionales. En 2026, la fiesta no solo se baila: también se teje, se borda y se honra desde las manos que mantienen viva la tradición.