Un total de 20 familias en condiciones de pobreza extrema y alta vulnerabilidad accedieron a una vivienda digna en Circasia (Quindío), como resultado del proyecto ‘Mi Hábitat 2025’, una iniciativa que también contempló el mejoramiento de 10 viviendas y la recuperación de un espacio comunitario en zona rural, ampliando su alcance más allá de la entrega de casas nuevas.
Vivienda digna como punto de partida
Durante seis meses de ejecución, el programa permitió que hogares que vivían en condiciones precarias accedieran a espacios más seguros y adecuados. La entrega de estas viviendas marca un cambio relevante en términos de estabilidad y bienestar, aunque superar la pobreza implica procesos más amplios que van más allá de la solución habitacional.
El alcalde de Circasia, Julián Andrés Peña, explicó que el proyecto se concretó tras la postulación del municipio a una convocatoria nacional aprobada en marzo de 2025. “Esto nos permitió iniciar obras en el segundo semestre y hoy entregar soluciones reales a familias que lo necesitaban con urgencia”, afirmó.
Asimismo, el mandatario destacó que la intervención incluyó diferentes frentes. “No solo se construyeron viviendas nuevas, también se intervinieron hogares existentes, lo que permitió llegar a más familias dentro del municipio”, agregó Peña.
Intervención con impacto comunitario
El proyecto se ejecutó en articulación con la Fundación Catalina Muñoz, lo que facilitó extender la intervención al entorno colectivo. La adecuación de la caseta comunal de la vereda La Cristalina fortalece un espacio clave para la organización y convivencia en la zona rural.
Una de las beneficiarias resaltó el significado del proceso. “Esto era algo que veíamos muy lejano y hoy se convierte en una realidad que cambia nuestra vida diaria”, expresó, al destacar la tranquilidad que representa contar con una vivienda propia.
De manera complementaria, la administración anunció la realización de talleres enfocados en hábitos saludables y convivencia, buscando acompañar el proceso con herramientas que fortalezcan la vida en comunidad.
Aunque el proyecto representa un avance concreto, el desafío de fondo sigue siendo ampliar este tipo de intervenciones frente a una demanda creciente, en un contexto donde el acceso a vivienda digna continúa siendo limitado para un sector importante de la población.