El protector solar suele asociarse con días de playa o exposiciones prolongadas al aire libre, pero su uso va mucho más allá de esos escenarios.
La radiación solar está presente incluso en jornadas nubladas, durante trayectos cortos por la ciudad o mientras se permanece en espacios cerrados con entrada de luz natural. Por esta razón, la fotoprotección no debe verse como un hábito ocasional, sino como una práctica diaria fundamental para la salud de la piel.
Aplicar bloqueador de forma constante ayuda a prevenir manchas, daños celulares, envejecimiento prematuro y enfermedades como el cáncer de piel. Hoy, la protección solar ha evolucionado y ya no se limita únicamente al factor de protección solar (SPF). Existen fórmulas más completas que integran beneficios adicionales, texturas agradables y desarrollos pensados para acompañar la rutina diaria sin incomodidad.
Con lo anterior, la experta Suzanne Piqueras, Directora Corporativa de Tratamiento Facial y Protección Solar de Yanbal, resalta la importancia de asumir este cuidado como parte del bienestar general.
La protección solar no es estacional ni cosmética: es un hábito de salud. Aplicar protector todos los días, sin importar el clima o la edad, es la forma más efectiva de prevenir el envejecimiento prematuro y el cáncer de piel, explica.

En otras noticias: ¿No logra concentrarse? Podría tratarse de TDAH y no falta de ganas
Protector solar más allá del SPF: qué tener en cuenta al elegir uno
Aunque el SPF es un dato relevante, no es el único criterio que define la calidad de un protector solar. Para una elección adecuada, es necesario revisar otros aspectos que garantizan su eficacia y seguridad.
Uno de los primeros puntos es el respaldo dermatológico. Cuando un producto cuenta con aval dermatológico, significa que ha sido evaluado y recomendado por especialistas independientes, quienes analizan su desempeño, tolerancia y calidad.
Otro factor clave es que esté clínicamente probado. Este tipo de estudios permite confirmar que el protector es seguro para distintos tipos de piel y que cumple con los estándares necesarios, además de garantizar que no ha sido testeado en animales.
La protección de amplio espectro real también resulta fundamental. Un buen bloqueador debe proteger frente a los rayos UVB y UVA, pero además ofrecer defensa frente a otros agentes como la luz azul y la radiación infrarroja, cada vez más presentes en la vida cotidiana.
A esto se suman los beneficios adicionales para la piel. Algunas fórmulas aportan hidratación, acción antioxidante y apoyo frente al envejecimiento prematuro, convirtiendo al protector solar en un producto de tratamiento y no solo de prevención.
Finalmente, es importante revisar el respaldo científico de la marca. Las compañías que sustentan sus fórmulas en investigación, innovación y tecnología suelen ofrecer mayores garantías en términos de seguridad y eficacia.
De interés: ¿Quiere hacer ejercicio y tener el cuerpazo de la vida? Evite estos errores
¿Qué es la regla de los 3 dedos para el protector solar?
Una de las recomendaciones más difundidas por especialistas es la llamada regla de los 3 dedos, una guía práctica para aplicar la cantidad correcta de protector solar en el rostro y el cuello. Esta consiste en colocar una línea de producto a lo largo del dedo índice, medio y anular.
Esa cantidad permite una cobertura uniforme y efectiva. Usar menos reduce de manera significativa la protección, incluso si el producto tiene un SPF alto. Por esta razón, la dosificación adecuada es tan importante como la elección del bloqueador.
¿Cada cuánto debe aplicarse el protector solar durante el día?
La reaplicación es un paso esencial para mantener la efectividad del protector solar. En general, se recomienda renovarlo cada dos o tres horas, especialmente si hay exposición directa al sol, sudoración o contacto con agua.
En la rutina diaria, incluso cuando se permanece en interiores, es aconsejable reaplicarlo al menos una vez durante la jornada. La radiación puede atravesar ventanas y seguir afectando la piel, por lo que mantener una protección constante es clave para prevenir daños acumulativos.
Lea también: Síndrome del reinicio laboral: por qué se inflaman y duelen las piernas
¿Cómo elegir el protector solar ideal según el tipo de piel?
No todas las pieles tienen las mismas necesidades. Las pieles sensibles suelen beneficiarse de fórmulas hipoalergénicas y sin fragancia. En el caso de pieles grasas o con tendencia al acné, las texturas ligeras y de rápida absorción facilitan el uso diario sin sensación pesada.
Para quienes están expuestos al sol por largos periodos, es fundamental optar por protectores resistentes al agua y al sudor. Elegir el producto adecuado, aplicarlo correctamente y mantener la constancia permite que la fotoprotección se convierta en un verdadero aliado de la salud cutánea.