Mientras en muchos municipios del Huila las fiestas giran alrededor de los reinados, las cabalgatas o los conciertos, en Aipe existe una competencia que cada año roba miradas y despierta la admiración de propios y visitantes. Se trata del tradicional concurso de machucacuescos, una práctica ancestral que nació en el campo y que hoy sigue siendo símbolo de identidad, orgullo y memoria para cientos de familias huilenses.
La escena parece sencilla. Varias personas sentadas en el suelo frente a una lona de plástico de madera repleta de cuescos toman una piedra y comienzan a golpear cuidadosamente cada semilla; sin embargo, detrás de ese movimiento repetitivo existe una habilidad que solo se adquiere con los años. No se trata únicamente de romper el cuesco, el verdadero reto consiste en extraer la mayor cantidad posible de almendra limpia sin desperdiciarla ni dañarla.
¿Es nuevo este evento?
Esta tradición tiene profundas raíces campesinas, durante décadas, las familias de Aipe aprovecharon la palma de cuesco real como una importante fuente de alimento y sustento económico. De la almendra obtenida se elaboraban productos que hacían parte de la vida cotidiana de la región, como arepas, aceite, chicha y diferentes preparaciones tradicionales que todavía sobreviven en algunas cocinas rurales.
“El concurso no es solamente una actividad recreativa dentro de las festividades, también es una manera de conservar un conocimiento heredado de generación en generación. Muchos de los participantes aprendieron la técnica observando a sus padres y abuelos, quienes desde muy jóvenes les enseñaron cómo seleccionar los mejores cuescos, cómo utilizar la piedra adecuada y cómo aplicar la fuerza exacta para evitar romper la almendra”, indicó el alcalde Aipe, Luis Ángel Ramírez.
Entre los competidores de este año estuvo Héctor Fabio Perdomo, un hombre de 46 años que ya es reconocido dentro del concurso por su experiencia y habilidad. Desde niño aprendió este oficio gracias a las enseñanzas de sus abuelos y con el paso de los años convirtió ese conocimiento en una verdadera destreza.
Para Fabio, participar en el concurso es mucho más que competir por un premio económico. “Es mantener vivo un legado familiar y rendir homenaje a las generaciones que construyeron la identidad campesina del municipio, cada edición representa una oportunidad para recordar las costumbres con las que crecimos y para demostrar que las tradiciones siguen vigentes pese al paso del tiempo”.
La competencia siempre se realiza en parejas conformada por un hombre y una mujer quienes deben ir vestidos con atuendos típicos, recreando las costumbres que han caracterizado históricamente a Aipe. El ambiente se acompaña por música tradicional, aplausos y la expectativa de los asistentes que seguían atentamente cada movimiento de los concursantes.
¿Quiénes participaron este año?
Por el barrio El centro los representantes fueron Dora Luz Rivera Rivera y Henrry Cubillos; por el barrio Pablo sexto participaron Carlos Alfredo conde Palomino y Mónica Palomino Cano; del barrio La voluntad asistieron Héctor Fabio y Nury Garcia; mientras que de Bomberos Voluntarios participaron Leonardo Montes Leon y Angelica Rodriguez Ortigoza.
El primer puesto se lo llevaron Héctor Fabio Perdomo Perdomo y Nury García Bastos con $800.000, el segundo puesto el barrio Pablo Sexto con un premio de $500.000, el tercer puesto se lo llevaron Bomberos Voluntarios con un premio de $300.000, el cuarto puesto el barrio centro con un premio de $200.000 entregado por la Cooperativa de ahorro y crédito Coopeaipe
¿Tienen una mano más grande que la otra?
Uno de los aspectos más llamativos alrededor de esta práctica es una curiosa creencia popular que ha pasado de boca en boca durante décadas. “En el municipio se dice que quienes se dedican al machuque de cuescos suelen tener una mano más grande o más fuerte de lo normal debido al esfuerzo constante que exige esta actividad”, agregó el alcalde.
Aunque se trata más de una leyenda popular que de una realidad comprobada, la historia sigue generando sonrisas y comentarios entre los habitantes del municipio. Después de varias horas de trabajo, concentración y esfuerzo, llegó el momento decisivo, las almendras obtenidas por cada participante fueron pesadas para determinar quién había logrado el mejor rendimiento.
¿Con cuánto ganaron?
“El resultado favoreció a la dupla conformada por Héctor Fabio Perdomo y Nury García, quienes alcanzaron 1.425 gramos de almendra limpia, la cifra más alta de la jornada. Gracias a ese resultado se coronaron campeones del concurso y recibieron un premio de 800 mil pesos”, puntualizó el alcalde.
Más allá de los premios y los reconocimientos, el verdadero valor del concurso radica en su capacidad para mantener viva una costumbre que forma parte de la historia de Aipe. En una época marcada por la tecnología y los cambios acelerados, actividades como esta recuerdan la importancia de preservar los saberes ancestrales que dieron origen a las comunidades.
Cada cuesco abierto representa una historia. Cada golpe de piedra evoca el trabajo de los campesinos que encontraron en esta práctica una forma de sustento. Y cada nueva generación que participa garantiza que esta herencia cultural continúe viva.
"El Concurso de Machucacuescos continúa siendo una muestra viva de las costumbres que identifican a nuestra tierra, fortaleciendo el sentido de pertenencia y manteniendo vigentes las expresiones culturales que hacen único al pueblo aipuno", puntualizó el alcalde.
Por eso, cuando termina la competencia y las piedras vuelven a descansar, queda la satisfacción de saber que el concurso de machucacuescos sigue siendo mucho más que un espectáculo. Es una celebración de la memoria, del trabajo campesino y de la identidad de un pueblo que se niega a olvidar sus raíces.
“Desde pequeñito he machucado cuescos, con mis hermanos y mis primos nos íbamos a machucar cuescos, y mi abuelita era la que hacía las arepas de panocha con agua de panela, muy rico”, agregó Fabián Perdomo.