Mascotas en Bogotá

¿Quiere adoptar un 'michi'? Claves para que no sufra en su nueva casa

Antes de llevar un gato a casa, lea esto y evite problemas

Los felinos son especialmente sensibles a los cambios bruscos, a los ruidos intensos y a los espacios desconocidos.

Freepik. Antes de llevar un gato a casa, lea esto y evite problemas

La decisión de adoptar un gato se ha convertido en una tendencia creciente en Colombia.

Muchas familias están considerando sumar un nuevo integrante al hogar, motivadas por la compañía, la independencia y el afecto particular que ofrecen los felinos. Sin embargo, más allá de la emoción inicial, recibirlo implica responsabilidad, planeación y conocimiento para garantizar una convivencia sana y duradera.

Cada 20 de febrero, en el marco del Día del Gato, se refuerza el llamado a la tenencia responsable y al bienestar animal.

De acuerdo con el Estudio sobre el abandono y la adopción de animales de compañía en Colombia de la Fundación Affinity, en el país habría alrededor de 4,5 millones de gatos viviendo en hogares. De ellos, cerca de 2,7 millones cuentan con tutor, mientras que el resto permanece en situación de calle o bajo procesos de rescate. Estas cifras reflejan no solo su popularidad, sino también el reto que representa su cuidado adecuado.

¿Quiere adoptar un gato? Claves para que no sufra en casa
¿Quiere adoptar un gato? Claves para que no sufra en casaCrédito: Freepik.

La llegada de un gato (sea cachorro o adulto) marca el inicio de un proceso de adaptación que influirá directamente en su comportamiento futuro y en la calidad del vínculo con su familia humana.

“Una buena adaptación no ocurre por casualidad. Preparar el hogar, respetar sus tiempos y cubrir adecuadamente sus necesidades, permite que el gato se sienta seguro y desarrolle un vínculo positivo con su nueva familia”, afirma Sandra Castelblanco, médica veterinaria de Gabrica.

¿Cómo preparar la casa para la llegada de un gato?

Uno de los errores más frecuentes es no anticipar los cambios que implica la presencia de un felino. Estos animales son especialmente sensibles a los estímulos nuevos, por lo que el entorno debe estar acondicionado antes de su llegada.

Los expertos recomiendan habilitar un espacio tranquilo y delimitado durante los primeros días. Allí debe contar con cama, recipientes para alimento y agua, arenero y algunos juguetes. Restringir inicialmente su acceso al resto de la vivienda contribuye a disminuir la ansiedad y facilita una adaptación progresiva.

También es fundamental revisar posibles riesgos: asegurar ventanas y balcones, retirar plantas potencialmente tóxicas y evitar que tenga acceso a cables u objetos pequeños. Un ambiente predecible fortalece su sensación de seguridad.

En esta etapa, el uso de feromonas ambientales, esencias florales o juguetes interactivos puede favorecer su equilibrio emocional. Estas herramientas no reemplazan el acompañamiento, pero sí pueden apoyar el proceso de integración.

En los hogares colombianos predominan el gato criollo o mestizo (frecuentemente adoptado), el bengala, reconocido por su pelaje similar al leopardo y su energía, y el persa, apreciado por su abundante manto y temperamento tranquilo. Sin importar la raza, todos requieren condiciones adecuadas de cuidado y respeto por su naturaleza.

¿Qué necesita un gato cachorro o adulto en sus primeros días?

Las necesidades cambian según la edad del animal. En el caso de los cachorros, se encuentran en etapa de crecimiento y aprendizaje. Requieren alimentación específica rica en nutrientes y energía, varias raciones al día y estimulación mediante juegos estructurados que favorezcan su desarrollo físico y conductual.

Además, es indispensable programar la primera consulta veterinaria para iniciar correctamente el plan de vacunación y desparasitación. La atención preventiva en esta fase es determinante para su salud futura.

Cuando se trata de un gato adulto, la adaptación suele ser más pausada. Es habitual que durante los primeros días permanezca escondido o evite el contacto directo. Forzar la interacción puede generar rechazo. Lo recomendable es establecer rutinas claras, mantener un tono de voz suave y permitir que el acercamiento ocurra de manera voluntaria.

En ambos casos, la valoración médica inicial permite revisar condición corporal, estado de piel, pelaje, ojos, oídos y dentadura, además de definir pautas de alimentación acordes con su edad y estilo de vida.

La nutrición adecuada impacta directamente en su bienestar digestivo, urinario y renal. Se aconseja ofrecer agua fresca de manera permanente, evitar cambios bruscos en la dieta y observar sus hábitos alimenticios. Tanto el concentrado seco como el alimento húmedo deben estar formulados según su etapa vital.

El arenero también desempeña un papel clave en la convivencia. Debe ubicarse en un lugar tranquilo y mantenerse limpio diariamente. Muchos problemas de conducta están asociados con una mala ubicación o con falta de higiene en este elemento esencial.

El componente emocional es igualmente relevante. Proveer rascadores, superficies elevadas y estímulos adecuados permite que el animal exprese comportamientos naturales como trepar, afilar sus uñas y explorar. Evitar castigos y optar por el refuerzo positivo favorece una relación armónica.

La construcción del vínculo es un proceso continuo. El cepillado regular (especialmente en ejemplares de pelo largo) no solo previene la formación de bolas de pelo, sino que fortalece la confianza entre el tutor y el felino.

“Convivir con un gato no se trata de hacer más, sino de hacer lo correcto desde el inicio. Preparar el hogar, ofrecer una nutrición adecuada, acudir al veterinario y respetar su naturaleza son los pilares para garantizar una vida tranquila, saludable y feliz junto a ellos”, puntualiza Castelblanco.

Recibir un gato en casa no es un acto improvisado, sino una decisión que transforma la dinámica familiar. Con información, compromiso y empatía, esa llegada puede convertirse en el comienzo de una relación estable, marcada por la confianza, el respeto y años de compañía silenciosa pero significativa.