Con una bicicleta, voluntad y un mensaje claro, Gustavo Torres Cifuentes, un ciclo viajero de 34 años, decidió recorrer Colombia de sur a norte para demostrar que desde el “final del país” también nacen historias que inspiran.
La travesía comenzó el pasado 10 de enero en Villaviciosa —o Ciudad Sorpresa, como se conoce a San Juan de Pasto— cuando Gustavo dejó la comodidad de su hogar, se despidió de su esposa y se propuso llegar a Punta Gallinas, en La Guajira, el punto más septentrional de Colombia. En total son más de 1.800 kilómetros en bicicleta, atravesando nueve departamentos y algunos de los paisajes y climas más exigentes del país.
En entrevista con Alerta contó que, al salir del departamento, sintió miedo a lo desconocido que lo empujaba a regresar a casa; sin embargo, su carácter y el sueño de niño de recorrer el país en bici fueron más fuertes y lo impulsaron a seguir pedaleando, llevándolo kilómetro a kilómetro más cerca del Cauca. También confesó que, a pesar de temer por su seguridad en las vías, la comunidad lo ha cuidado especialmente en este departamento y que la hospitalidad ha sido su pan de cada día.

Cuando iba por el noveno día de su expedición llegó al Eje Cafetero, exactamente a Armenia, tras superar su paso por el Cauca y el Valle del Cauca. El recorrido no ha sido fácil, pero cada kilómetro suma a un objetivo que va más allá del reto físico; admite que el cansancio, el hambre y el dolor son enemigos que derrota a diario.
“Este viaje es para mostrar de qué estamos hechos los nariñenses y los pastusos. Que sepan que desde Nariño también podemos lograr cosas grandes”, señaló el ciclo viajero, quien se siente orgulloso del apoyo que recibe no solo de quienes se le suman en el camino, sino también de quienes lo siguen en sus redes sociales.
Gustavo dice que, después de haber viajado en tantos medios de transporte, decidió hacer esta travesía en bicicleta: “Esta vez decidí hacerlo en bicicleta por el hecho que te comento: conocer el territorio de una manera diferente, detallarlo mucho mejor en el camino, conocer más a la comunidad, a las personas. En motocicleta uno disfruta muchísimo el territorio; en carro, igual, pero a mayor velocidad, dejando atrás un poco los detalles y la esencia del territorio. Por eso decidí”.
Para ello necesita constancia y paciencia, que carga en sus alforjas. Respecto a su equipaje, cada día es más ligero: ya no tiene todas las cosas con las que salió de casa; las ha ido dejando en el camino.
Tras cruzar el centro del país y enfrentar los tramos montañosos hacia Manizales y Medellín —que, en sus palabras, han sido la parte más difícil del reto—, Gustavo planea conectar con la Ruta del Sol, lo que le permitirá avanzar con mayor ritmo hacia la región Caribe, “la zona pedaleable”, como la llama.
Este soñador, o ciclo viajero, espera encontrarse en La Guajira y allí abrazar a ese niño al que sus padres le regalaron su primera bicicleta, con la que salía de casa siempre superando el límite que le habían puesto.
La llegada a Uribia y, posteriormente, a Punta Gallinas está prevista en un plazo aproximado de 15 a 20 días, según las condiciones físicas y climáticas, y de cómo logre enfrentar los miedos de cada tramo; la soledad y el romper sus propios límites han sido algunos de sus retos más grandes.
La iniciativa de Gustavo Torres ha generado un gran respaldo en redes sociales, donde comparte videos y relatos de cada etapa, convirtiendo su experiencia en una ventana para mostrar la diversidad del país y el espíritu de quienes deciden cumplir sus sueños pedaleando.
Si lo ven en la vía, piten, anímenlo, denle un abrazo y acompáñenlo para que algo de nuestra energía se quede con el hombre que tuvo el valor de salir a pedalear sus sueños.
Por Eliana Bastidas.