Yeison Jiménez

Las canciones más inspiradoras de Yeison Jiménez, a un mes de su adiós

Un mes del fallecimiento de Yeison Jiménez

Lejos de apagarse, su legado se ha vuelto himno para quienes encuentran en sus letras verdades crudas y una filosofía de vida.

Composición Colprensa Cinco himnos del pueblo que hoy mantienen vivo el espíritu de Yeison Jiménez.

Ya ha pasado un mes desde que el país despertó con la dolorosa noticia del fallecimiento de Yeison Jiménez en un accidente de avioneta. Su partida dejó un vacío en la música popular, pero también un eco profundo en quienes crecieron, lucharon y soñaron al ritmo de sus letras.

Hoy, su voz suena más viva que nunca. Y es que Yeison no solo cantaba para entretener: cantaba para decir verdades, para hablar de la muerte sin miedo, para inspirar a quienes han empezado desde abajo. Estas cinco canciones se han convertido en himnos silenciosos para quienes siguen creyendo en la vida, en la humildad y en el poder de ser auténtico.

1. “Destino final”: una despedida con la frente en alto

Interpretada junto a Luis Alfonso, Destino Final ha sido, quizá, la más compartida desde su fallecimiento. Y no es para menos: la canción parece una despedida escrita por el propio Yeison, en la que deja claro que no temía a la muerte.

“Por eso es que vivo feliz y contento / Yo no me desgasto esperando el momento”

Jiménez pidió fiesta en vez de llanto. Cerveza, guitarras, caballos y el último beso de su madre. Una carta abierta que suena a legado. Para sus fanáticos, hoy esa letra es consuelo y guía: vivir con alegría, sin miedo, disfrutando con los parceros.

2. “Por qué la envidia”: el escudo del que viene de abajo

Este tema, lanzado en 2015, se volvió símbolo de quienes han tenido que escalar sin ayuda. En un mundo donde triunfar incomoda, Yeison escribió esta canción como escudo y espada. Por Qué la Envidia denuncia a los que critican sin conocer, y defiende el derecho a equivocarse y levantarse:

“Que vienen a decirme a mí que quieren criticarme
Comprendan que yo no soy Dios y puedo equivocarme”

Pero más allá del reclamo, hay una confesión íntima que hoy, tras su partida, estremece:

“Cuántas noches de rodillas frente a mi cama
A Dios rogué y le supliqué para que me ayudara
Con mis ojos cerrado”

Era un hombre de fe, un luchador de carne y hueso. Muchos hoy se reconocen en ese niño humilde que fue señalado por brillar demasiado.

3. “El mejor”: el que nunca compitió con nadie, pero llegó lejos

Estrenada en 2024 junto a Chayin, esta canción es casi una autobiografía. Yeison recuerda sus orígenes, los tacos que vendía en la central de camiones, los errores cometidos, y los sueños que siempre tuvo claros:

“Anduve en malos pasos, no voy a mentirles
Varias las acciones pa’ sobrevivirle
Todos mis pecados ya están perdonados
Porque gracias a Dios ya todo ha cambiado”

Pero lo más poderoso está en su filosofía de vida:

“Yo no compito con nadie / Corro mi propia carrera
Las envidias no me hacen / No me ando con chingaderas
No olvido de dónde vengo / Ni tampoco a dónde voy
El destino ya está escrito / De todos soy el mejor”

No por arrogancia, sino por persistencia. “Soy el mejor” no suena a ego, suena a verraquera. A ese orgullo del que ha guerreado duro y por fin se ve arriba.

4. “Ni tengo ni necesito”: riqueza de la buena

Yeison fue siempre claro: el dinero no lo define. Ni Tengo Ni Necesito es su declaración de independencia frente a la cultura de la apariencia:

“Oiga, señor, a mí no me hable de dinero
Pues como pobre ni tengo ni necesito
Acostumbrado estoy a hacer lo que yo quiero
Vivo muy bueno sin picármelas de rico”

Su tono es firme, pero sin resentimiento. Se ríe de la hipocresía, de los que compran amistad, y se planta como hombre hecho a pulso:

“Trabajé duro pa’ comprarme lo que tengo
Si la carreta suena es porque va vacía
A estas alturas que no me vengan con cuentos”

Muchos jóvenes hoy repiten esta letra como recordatorio de que no hay que aparentar para valer.

5. “Aventurero”: el que fue él mismo, sin disfraces

No hay lista de clásicos de Yeison Jiménez sin Aventurero. Esta canción, lanzada cuando su carrera estaba en pleno ascenso, se convirtió en su carta de presentación ante el pueblo: sin máscaras, sin adornos. Solo él, con sus errores, sus aciertos y su alma firme.

“Yo, nunca he sido un santo / Más tampoco un diablo
Yo soy como soy
Y yo, no le corro a nadie / Nunca humillo a nadie
Yo soy el que soy”

En esas frases muchos encontraron espejo. No era el cantante perfecto, ni el tipo de alfombra roja. Era el pelado que había salido adelante sin venderse, sin disfrazarse, sin agachar la cabeza. Y eso lo volvió ídolo.

A un mes de su fallecimiento, Yeison Jiménez sigue más presente que nunca. Sus letras se han vuelto consuelo, compañía y guía. Cantarlas hoy es una forma de tenerlo cerca, de agradecerle por haber dicho en voz alta lo que muchos llevaban por dentro.