Carnaval de Barranquilla

En pleno domingo de carnaval, Pedro “Ramayá”el Rey de la flauta de millo llega a sus 96 años de vida

Pedro Ramayá Beltrán

Aunque hoy no recorre los escenarios, su sonido sigue presente en cada desfile.

Facebook/ Pello Beltrán Pedro Ramayá Beltrán

Mientras Barranquilla vibra en este Domingo de Carnaval, el maestro Pedro Ramayá Beltrán arriba a sus 96 años de vida, consolidado como uno de los grandes íconos musicales del Carnaval de Barranquilla y máximo referente de la flauta de millo en el Caribe colombiano.

Aunque hoy no recorre los escenarios, su sonido sigue presente en cada desfile, en las comparsas y en las emisoras que programan sus grabaciones, convertidas en parte esencial de la banda sonora del Carnaval.

Su hijo, el también músico Pello Beltrán, compartió un emotivo mensaje en redes sociales para celebrar la fecha:

“Hoy en medio de tanto ruido, tanta multitud en las calles, en medio de la alegría, la música, el baile y del disfrute de nuestro carnaval está cumpliendo mi padre Pedro Ramayá Beltrán sus 96 años de vida. Ausente hoy día de los escenarios pero presente en cada esquina, en cada carroza, en cada comparsa, en cada actividad cultural, en cada emisora cuando suenan sus canciones escritas e interpretadas para nuestras músicas tradicionales y para nuestro carnaval. Le doy gracias a Dios y a la vida por mi papá y que nos deje disfrutarlo por mucho más tiempo. Feliz cumpleaños papi, te amamos hoy y siempre”.

Conocido como el “Rey de la flauta de millo”, Ramayá dejó piezas emblemáticas que hoy siguen animando la fiesta como: "El ratón", "La rebuscona", "Mico ojón pelú", "La clavada", "La cabuyita", "La burra mocha", "Viva el carnaval", "Mi flauta," "La estera", "El caballo Chovengo" interpretados con su inconfundible estilo, fundamentales en desfiles como la Batalla de Flores y la Gran Parada de Tradición.

Además de su legado musical, Pedro Ramayá tuvo un papel histórico dentro de la celebración al ser coronado Rey Momo del Carnaval de Barranquilla en 2002, un reconocimiento a su aporte invaluable a la cultura y a la identidad festiva de la ciudad.

A sus 96 años, el maestro continúa siendo símbolo de resistencia cultural, tradición y orgullo caribeño. En cada nota de millo que suena en el Cumbiódromo, vive su legado.