Lo que para muchos representa la mejor temporada del año, para los vendedores de sombreros en Neiva se ha convertido en una de las más difíciles de los últimos tiempos. A pocos días de finalizar las tradicionales fiestas de San Juan y San Pedro, los comerciantes aseguran que las ventas están muy por debajo de lo esperado y que este 2026 ha sido un golpe para sus bolsillos.
Los sombreros, uno de los accesorios más representativos del Festival del Bambuco, han perdido protagonismo en las calles. Aunque cientos de personas han asistido a desfiles, conciertos y eventos culturales, los vendedores afirman que las compras no despegaron como en años anteriores.
¿Cuántos sombreros se venden?
“En una temporada normal llegaba a vender cerca de 1.000 sombreros, pero este año apenas he logrado comercializar alrededor de 300, lo que representa una caída cercana al 70%”, indicó Luis Guevara.
Para quienes viven de este oficio, la diferencia es enorme, muchos invirtieron dinero en mercancía confiando en que las fiestas les permitirían recuperar la inversión y obtener ganancias, pero la realidad ha sido completamente distinta.
¿Qué hizo bajar las ventas?
Los vendedores consideran que dos factores marcaron negativamente esta temporada. El primero fue la realización del Mundial de Fútbol, que mantuvo a muchas personas pendientes de los partidos y redujo la asistencia a algunos eventos comerciales. El segundo fue la jornada electoral, que coincidió con las festividades y modificó la dinámica económica.
"Tengo 80 años y hace 70 llevo vendiendo sombreros. A comparación de otros años este años ha estado pésimo, y si es que las votaciones cambiaron todo, muchos no viajaron desde antes porque tenían que estar pendientes de votar”, agregó.
La situación también ha afectado a quienes viajan desde otros municipios para vender sus productos durante el Festival del Bambuco. Muchos esperaban que esta fuera la oportunidad para compensar meses de bajas ventas, pero ahora reconocen que difícilmente alcanzarán las metas que tenían previstas.
Los sombreros hacen parte de la identidad del San Pedro, son utilizados por bailarines, parejos de Sanjuanero, turistas y asistentes a los desfiles, convirtiéndose en uno de los símbolos más visibles de las festividades huilenses; sin embargo, este año la tradición no se ha traducido en buenas ventas para quienes los comercializan.
¿Es una labor de una sola temporada?
“Este año no llegaron tantos turistas, había gente extranjera en Neiva, este año no he visto ninguno. Yo trabajo aquí en Neiva desde el 12 que inicia el San Pedro hasta el 30, el resto del año sigo vendiendo sombreros pero en otras partes del país, en las ferias de Medellín, en Florencia, en Pitalito, al festival en Pasto”, puntualizó.
A pesar del panorama, los comerciantes mantienen la esperanza de que las actividades de cierre del festival, especialmente la elección y coronación de la Reina Nacional del Bambuco y los conciertos masivos, permitan mejorar las ventas durante las últimas horas de celebración.
Mientras tanto, continúan ofreciendo sombreros de distintos estilos, tamaños y materiales, convencidos de que mantener viva esta tradición también significa preservar una parte importante de la cultura huilense.
“Los sombreros que se venden es el aguadeño, el sombrero de paño, el costeño, de pindo, también se venden bolsos, rabo e’ gallos. Tanto hombres como mujeres compran por igual este tipo de accesorios”, indicó Guevara.
Porque, aunque el San Pedro siga llenando de música, danza y alegría las calles de Neiva, para muchos comerciantes la verdadera fiesta solo llegará cuando vuelvan a ver sus puestos llenos de compradores y no de sombreros esperando dueño.