Más de un campesino colombiano quedó preocupado. En su alocución, el presidente de los colombianos Gustavo Petro habló de subsidios para químicos vitales en la agricultura colombiana.
En su mensaje sentenció: “La orden que he dado es que no se deben exportar fertilizantes hechos en Colombia. Y en esa medida, lo que se produzca de fertilizantes se queda en Colombia para la alimentación de los colombianos y se subsidia. Toda exportación de esto tiene que tener un alto arancel. Ya se expedirán los decretos concretos, pero esto es lo inmediato. Todo fertilizante en Colombia se queda aquí y se subsidia por el Gobierno, porque así se bajan los precios de los alimentos”, manifestó.
Las empresas encargadas de la producción de las “vitaminas del campo” se pronunciaron. Monómeros, filial de Pequiven, ratificó su exclusividad en el suministro de fertilizantes para el agro colombiano.
Además, indicó que no han modificado su priorización en materia de suministro de fertilizantes hacia su filial en Colombia, la cual históricamente ha estado orientada a la integración regional y la complementariedad productiva, en línea con el compromiso de garantizar la seguridad alimentaria de América Latina y el Caribe.
En un comunicado la empresa Colombo venezolana señaló: “Hemos mantenido de manera consistente la vocación de abastecimiento del mercado colombiano, destinando la producción principalmente al consumo interno del país, consolidándose como un actor clave para la seguridad alimentaria nacional, con una participación relevante en el suministro de fertilizantes.
"Monómeros no ha exportado fertilizantes a destinos distintos de América Latina y el Caribe y ha priorizado de manera estricta el mercado colombiano”, concluye.
Termina el comunicado expresando: “No corresponde a la realidad señalar que exista un cambio de política orientada a privilegiar mercados extrarregionales en detrimento de Colombia, ni que se haya afectado el compromiso histórico con el abastecimiento del agro nacional”.
Por ahora en las fincas del caribe colombianos dedicados a la agricultura pueden estar tranquilos por qué por ahora los precios y el bolsillo de los campesinos costeños y del resto del país no se verá afectado.