Las altas temperaturas, la sequedad de la vegetación y prácticas como dejar fogatas mal apagadas o arrojar objetos entre el monte podrían convertirse en la chispa de una emergencia de acuerdo a lo dicho por las autoridades. La alerta cobra fuerza en medio de las condiciones secas que se vienen registrando y que aumentan la vulnerabilidad del bosque seco tropical que rodea a varios sectores de la ciudad.
De acuerdo con lo manifestado por integrantes del Cuerpo de Bomberos de Santa Marta, la Oficina para la Gestión del Riesgo y el Cambio Climático, Ogricc, Defensa Civil, Cruz Roja y otros organismos de socorro, los cerros de Bureche, Ziruma, San Fernando y Bastidas, entre otros, son algunas de las zonas que requieren especial atención ante el riesgo de conflagraciones.
Una brasa puede convertirse en una emergencia
Una de las principales preocupaciones tiene que ver con las fogatas. Si no son apagadas completamente y quedan brasas encendidas, varias horas después el viento puede reavivar el fuego.
Las llamas pueden alcanzar rápidamente la vegetación seca que se encuentra alrededor y, debido a la sequedad del follaje, dar origen a un incendio forestal.
Las autoridades han dicho que arrojar botellas u otros objetos de vidrio entre la vegetación es otra práctica que genera preocupación, debido al recalentamiento que pueden producir los rayos solares y la presencia de materiales inflamables o de fácil combustión en el entorno.
Por eso, las autoridades ambientalistas han pedido la colaboración de la ciudadanía y de las autoridades de Policía para ejercer mayor control y evitar incendios forestales en los cerros que rodean a Santa Marta.
El bosque seco está en riesgo
Organizaciones ambientalistas, Bomberos de Santa Marta, la Ogricc, Defensa Civil y otras entidades mantienen campañas educativas y divulgativas para prevenir los incendios forestales, especialmente durante las temporadas secas.
También existen cartillas dirigidas a la prevención de este tipo de emergencias y, durante la semana, integrantes del Cuerpo de Bomberos realizan charlas en colegios para promover el cuidado de la naturaleza y la prevención de situaciones que puedan terminar en incendios.
Arturo Zuleta, ambientalista del sector de la vereda Mosquito, en la parte baja del río Gaira, explicó que las condiciones de la vegetación hacen que el fuego pueda propagarse rápidamente.
“La vegetación del sistema de cerro seco tropical, como trupillos, hierba, trébol, follaje, maleza, entre otras especies de la flora, cuando se seca con mucha facilidad cogen fuego, por eso hay que ser muy cuidadoso, porque además de prender con facilidad, se extiende rápidamente”, dijo.
El ambientalista advirtió que evitar este tipo de emergencias requiere del compromiso de todos y pidió a la comunidad informar de inmediato a las autoridades cuando observe la realización de fogatas en zonas donde pueda existir riesgo.
El Niño empieza a sentirse
La preocupación se da mientras el fenómeno de El Niño comienza a consolidarse en Colombia, con cambios significativos en las temperaturas, disminución de las lluvias y periodos de sequía que ya generan impactos en distintas regiones y sectores productivos.
La intensidad de este evento climático ha encendido las alertas de las autoridades, que han comenzado a adoptar medidas para reducir sus efectos y evitar que las condiciones meteorológicas deriven en una crisis de mayores proporciones.
De acuerdo con las proyecciones del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales, Ideam, El Niño mantendrá su presencia durante el segundo semestre de 2026 y podría extenderse hasta comienzos de 2027.
Aunque sus efectos varían según la región, el aumento de las temperaturas y la reducción de las precipitaciones ya han comenzado a generar consecuencias visibles, especialmente sobre los ecosistemas, la disponibilidad de agua y las actividades agropecuarias.
Los incendios ya golpean otras regiones
Uno de los impactos más evidentes de las condiciones secas se registra en los incendios forestales.
El departamento del Tolima concentra actualmente la mayor cantidad de conflagraciones activas, en medio de las altas temperaturas y la sequedad que favorecen la propagación del fuego. Según el último reporte de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, Ungrd, permanecen activos 12 incendios forestales: 11 en Tolima y uno en Cundinamarca.
Entre los municipios afectados se encuentran Mariquita, Armero Guayabal, Alvarado, Carmen de Apicalá, Suárez, San Luis, Coyaima, Ortega, Chaparral, Rovira y Villahermosa. A estos se suma el incendio registrado en la vereda Chirvaneque, en Lenguazaque, Cundinamarca.
Mientras tanto, en Santa Marta el llamado es a no bajar la guardia. Con los cerros secos y las altas temperaturas haciendo lo suyo, una fogata mal apagada o un simple descuido podría ser suficiente para que las llamas vuelvan a poner en jaque a los pulmones verdes que rodean la ciudad.