Secretaría de Educación de Neiva

Comunidad educativa de Neiva completa cuatro años esperando obras en la sede José María Carbonell

Padres y docentes mantienen plantón por grave deterioro en colegio adscrito a la I.E. Gabriel García Márquez

Padres, docentes y estudiantes mantienen plantón ante el deterioro progresivo de la infraestructura.

Paula García Padres y docentes mantienen plantón por grave deterioro en colegio adscrito a la I.E. Gabriel García Márquez

La crisis de infraestructura en la sede José María Carbonell, adscrita a la Institución Educativa Gabriel García Márquez de Neiva, completa más de cuatro años sin una intervención estructural de fondo.

A pesar de que el año pasado se firmaron acuerdos entre la comunidad educativa y las autoridades competentes, los compromisos no se han materializado, lo que mantiene la inconformidad de padres de familia, docentes y estudiantes. Desde entonces, el deterioro ha avanzado progresivamente.

“Varias cubiertas presentan filtraciones y estructuras debilitadas que, en temporada de lluvias, incrementan el riesgo de desprendimientos. Algunas paredes evidencian grietas visibles y fisuras longitudinales que, según denuncian, podrían derivar en colapsos parciales si no se realiza una intervención técnica integral”, indicó Yessica Tatiana Pirabitoba, madre de familia.

A esto se suma la acumulación de palomas en techos y corredores, cuya presencia genera excrementos y residuos que afectan la salubridad, elevando el riesgo de enfermedades respiratorias y dermatológicas en los estudiantes.

La vía de acceso a la sede continúa sin pavimentar, con huecos, material suelto y exceso de polvo en temporadas secas. En épocas de lluvia, el terreno se torna lodoso e intransitable en algunos tramos, dificultando el ingreso de estudiantes y personal académico.

“Estas condiciones impactan la asistencia escolar y aumentan los riesgos de accidentes, especialmente en horas de la mañana, cuando el flujo de menores es mayor”, agregó.

Ante este panorama, la comunidad educativa mantiene un plantón permanente como mecanismo de presión institucional. Los manifestantes aseguran que no se trata de reparaciones superficiales, sino de una intervención estructural definitiva que garantice condiciones dignas y seguras para la prestación del servicio educativo.

“No queremos más pañitos de agua tibia”, expresó una madre de familia durante la jornada de protesta, insistiendo en que la prioridad debe ser la seguridad de los estudiantes. Ya son dos días de plantones.

Desde la Secretaría de Educación, se confirmó que se realizó una visita técnica para evaluar el estado de la infraestructura y cotizar, al menos en una primera fase, las reparaciones relacionadas con la red eléctrica, considerada prioritaria para asegurar condiciones mínimas de funcionamiento.

“La problemática supera el componente eléctrico y requiere un plan integral que incluya reforzamiento estructural, reparación de cubiertas, sellamiento de grietas, control sanitario por presencia de aves y pavimentación de la vía de acceso”, puntualizó Maité Prieto Córdoba, madre de familia.

La comunidad recuerda que los acuerdos firmados el año anterior contemplaban soluciones progresivas y cronogramas de ejecución que, según denuncian, no se cumplieron. Cuatro años de deterioro acumulado han generado desconfianza frente a nuevos compromisos sin respaldo presupuestal y contractual verificable.

Por ello, los plantones continuarán hasta que se presenten actos administrativos claros, asignaciones presupuestales definidas y fechas concretas de inicio de obras.

Mientras tanto, cientos de estudiantes continúan asistiendo a clases en medio de condiciones que padres y docentes califican como inadecuadas. La exigencia central es una intervención estructural completa que garantice la estabilidad física de las edificaciones, condiciones sanitarias óptimas y accesos seguros.

La comunidad educativa insiste en que la infraestructura escolar no puede seguir esperando, especialmente cuando están en juego la integridad y la salud de los menores.