La Secretaría de Hábitat de Cúcuta hizo un llamado urgente a los administradores y representantes legales de edificios, conjuntos residenciales y demás inmuebles sometidos al régimen de propiedad horizontal para revisar y fortalecer sus protocolos de preparación frente a la eventual ocurrencia de un sismo, esto, tras el terremoto ocurrido el lunes 10 de agosto de 2026, que ha dejado graves afectaciones estructurales y humanas en varios departamentos de Colombia.
La advertencia cobra relevancia por la condición de amenaza sísmica alta que, de acuerdo con el Reglamento Colombiano de Construcción Sismo Resistente (NSR-10), tiene San José de Cúcuta y su área metropolitana.
A esto se suma el antecedente histórico del terremoto ocurrido el 18 de mayo de 1875, uno de los eventos que más marcó la historia de la ciudad por sus consecuencias sobre la población y la infraestructura.
Un riesgo que exige preparación permanente
La administración municipal también tomó como referencia el sismo de magnitud 7,4 registrado el pasado 10 de agosto en Colombia, con epicentro en San José del Palmar, Chocó, a una profundidad de 103 kilómetros, según el Servicio Geológico Colombiano (SGC).
Aunque estos fenómenos no pueden predecirse ni evitarse, las autoridades insisten en que sí es posible reducir sus efectos mediante la preparación, el conocimiento del riesgo y una respuesta organizada.
El llamado está dirigido especialmente a las copropiedades, debido a la cantidad de personas que pueden concentrarse en estos espacios y a la responsabilidad que tienen sus administraciones frente al cuidado de las áreas y bienes comunes.
La medida se enmarca en la Ley 1523 de 2012, que establece la responsabilidad compartida en la gestión del riesgo, y en la Ley 675 de 2001, que contempla obligaciones relacionadas con la administración, conservación y vigilancia de los bienes comunes de las propiedades horizontales.
Recomendaciones y exigencias
- Actualizar el plan de emergencias y contingencias, verificando las rutas de evacuación, salidas de emergencia, puntos de encuentro y responsables de coordinar la respuesta.
- Realizar un simulacro de evacuación por sismo, procurando involucrar a residentes, trabajadores, personal de vigilancia, contratistas y demás personas que permanezcan habitualmente en la edificación.
- Revisar los elementos de atención de emergencias ubicados en las zonas comunes, entre ellos señalización, iluminación de emergencia, extintores, rutas y salidas de evacuación.
- Informar a residentes y ocupantes sobre qué hacer antes, durante y después de un movimiento telúrico, incluyendo las rutas de salida, puntos de encuentro y medidas de autoprotección.
- Dejar registro de las actividades realizadas, con información sobre la fecha, número aproximado de participantes, evidencias, situaciones detectadas y acciones de mejora.
Sin alarmar, pero con responsabilidad
La administración municipal aclaró que el llamado no pretende generar alarma entre los ciudadanos, sino promover una cultura de prevención que permita actuar con mayor organización ante una emergencia.
La Secretaría de Hábitat, junto con la Secretaría de Gestión del Riesgo de Desastres y otros organismos competentes, anunció que continuará promoviendo orientaciones y herramientas para apoyar a las copropiedades.
El SGC ha señalado que no existe actualmente un método científico comprobado que permita anticipar cuándo ocurrirá un terremoto o sus posibles réplicas. Por ello, las autoridades consideran que la preparación no debe depender de una alerta, sino convertirse en una práctica permanente.
En una ciudad con antecedentes sísmicos y clasificada en zona de amenaza alta, mantener actualizados los protocolos, conocer las rutas de evacuación y realizar ejercicios periódicos puede marcar una diferencia ante una eventual emergencia. La prevención, en este escenario, es una responsabilidad que involucra tanto a las administraciones como a quienes habitan las copropiedades.