Banano

Banano barato y sin suficientes compradores: la crisis que golpea a 300 familias campesinas del Huila

Racimos de bananos Huila

Productores pierden casi la mitad de sus cosechas por falta de compradores principalmente en Tello y Vegalarga.

Habitante de Tello, Huila Racimos de bananos Huila

Lo que durante meses fue trabajo, cuidado y esperanza de recibir ingresos, hoy se está convirtiendo en una pérdida para cientos de familias campesinas del Huila. Más de 300 productores de banano, principalmente de unas 10 veredas de Tello y sectores de Vegalarga, aseguran que están enfrentando una difícil situación por la caída del precio y, principalmente, por la falta de compradores que reciban toda la producción.

Los campesinos cuentan que el panorama cambió drásticamente en poco tiempo: el kilo de banano, que anteriormente podían vender alrededor de 1.800 pesos, ahora apenas alcanza los 700 pesos; pero el problema no termina con la reducción del precio; incluso cuando están dispuestos a vender a ese valor, aseguran que los comerciantes seleccionan solamente parte de la cosecha.

El criterio, según los productores, “está relacionado principalmente con la apariencia del fruto, los compradores escogen los bananos que consideran más bonitos, más grandes, mientras que una parte importante de la producción queda en la vía sin encontrar mercado”.

Y es que el banano no puede compartir terreno con cultivos como el café, ya que al crecer las hojas de la planta de banano le da sombra al grano y no lo deja crecer como debe. Ante esto, los productores tienen que dejar una sola parcela para poder cosechar la fruta sin perjudicar otros cultivos.

El resultado se refleja en las pérdidas

Uno de los productores de la zona logró reunir alrededor de 1.300 kilos de banano para comercializarlos, pero los compradores únicamente recibieron una parte. Prácticamente, la mitad de esa cosecha terminó sin venderse.

Para los campesinos, “detrás de cada racimo que queda en el campo hay meses de trabajo, porque entre el sembrar, cuidar los cultivos, esperar la producción y finalmente sacar el producto hasta los puntos de venta representa tiempo, 18 meses para ser preciso, y recursos que, en muchos casos, no logramos recuperar”.

La situación se repite aproximadamente cada 15 días, cuando los productores realizan sus cosechas y se encuentran nuevamente con el mismo problema, hay banano para vender, pero no existen suficientes compradores para recibirlo.

Hay suficiente banano para comprar

Los campesinos aseguran que en estas zonas existe una producción suficiente para atender diferentes mercados, pero la ausencia de alternativas de comercialización está convirtiendo el exceso de oferta en un problema. Mientras los cultivos continúan produciendo, las familias no encuentran canales que permitan sacar todo el fruto de sus parcelas.

El reclamo no se limita únicamente a conseguir un mejor precio, “buscamos que se abran nuevas opciones para comercializar el banano que actualmente es rechazado por los compradores tradicionales, el fruto que no cumple con ciertos criterios de apariencia todavía puede ser aprovechado y convertirse en una fuente de ingresos si encuentra otros mercados”, agregó un productor.

La preocupación aumenta porque, mientras los precios siguen bajos, los cultivos no se detienen, cada nueva cosecha representa nuevamente la posibilidad de vender una parte y ver cómo otra termina desperdiciándose.