Una semana después del terremoto de 7.4 que sacudió con fuerza a Risaralda y otras zonas del país, comienzan a conocerse con mayor claridad las consecuencias económicas de la emergencia.
Uno de los sectores que enfrenta un panorama más complejo es el cafetero, especialmente en municipios del occidente del departamento como Belén de Umbría, Mistrató y La Celia, donde los daños en la infraestructura rural amenazan con complicar una cosecha que comenzaría en aproximadamente 15 días.
De acuerdo con Luis Miguel Ramírez, representante de Risaralda ante el Comité Directivo de la Federación Nacional de Cafeteros, más de 1.300 familias cafeteras resultaron afectadas por el movimiento telúrico. Sin embargo, el impacto no se concentra únicamente en las viviendas: también alcanza espacios fundamentales para desarrollar las labores agrícolas y procesar el grano.
La infraestructura presenta afectaciones
La principal preocupación del sector es que la cosecha permanece en los cafetales y está próxima a ser recolectada, pero las condiciones para realizar esta actividad se deterioraron considerablemente tras el terremoto.
“La cosecha cafetera se empieza a comprometer”, explicó Ramírez, al referirse a las dificultades que actualmente enfrentan los productores.
Por un lado, varias familias perdieron sus viviendas o sufrieron daños en ellas, lo que dificulta su permanencia en las zonas rurales. A esto se suma el deterioro de la infraestructura utilizada para la producción y el procesamiento del café.
Uno de los mayores retos será la llegada de los recolectores, el inicio de la cosecha está previsto aproximadamente para dentro de 15 días y, como ocurre habitualmente, se espera la llegada de trabajadores procedentes de departamentos como Cauca y Nariño.
Sin embargo, el terremoto dejó en duda las condiciones de alojamiento para estos trabajadores. Los productores necesitan contar con espacios seguros donde puedan permanecer los recolectores durante la temporada, de lo contrario, podría verse afectada la capacidad de recoger oportunamente el café que permanece en los árboles.
“Estamos a 15 días del inicio de la cosecha”, advirtió Ramírez, quien insistió en que la emergencia obliga a acelerar las acciones de recuperación, pues el tiempo se convierte en un factor determinante para evitar que los daños terminen afectando también la producción.
Más de 400 caficultores habrían perdido sus beneficiaderos
Otro de los puntos críticos está relacionado con los beneficiaderos, instalaciones indispensables para recibir y procesar el café después de su recolección.
Según la información entregada por el representante cafetero, más de 400 caficultores habrían perdido sus beneficiaderos como consecuencia del terremoto.
Esto genera una dificultad adicional: incluso si los recolectores consiguen desarrollar normalmente las labores en las fincas, los productores podrían no contar con los espacios necesarios para recibir, procesar y acopiar el grano.
La situación se agrava además por las lluvias que se han presentado en la región, el representante cafetero manifestó su preocupación por las precipitaciones, debido a que la humedad puede deteriorar aún más las estructuras afectadas y complicar las labores de recuperación en las zonas rurales.
Un golpe para la economía de los municipios cafeteros
La preocupación trasciende las fincas afectadas, teniendo en cuenta el peso que tiene el café en la economía de Risaralda. La actividad cafetera está presente en los 14 municipios del departamento y representa una fuente importante de empleo e ingresos para miles de familias.
En municipios como Belén de Umbría, Mistrató y La Celia, la recuperación de las viviendas, los espacios de alojamiento, los beneficiaderos y demás infraestructura rural será determinante para garantizar que la próxima cosecha pueda desarrollarse.
El sector enfrenta así un doble desafío: atender las necesidades inmediatas de las familias damnificadas y, al mismo tiempo, mantener operativas las fincas ante el inicio de la temporada de recolección.
“Necesitamos saber qué les pasó, pero también buscar la solución rápidamente”, señaló Ramírez, al insistir en la necesidad de identificar a los productores afectados y establecer mecanismos de respuesta.
Cafeteros esperan apoyo del Gobierno
Ante este panorama, el sector cafetero busca apoyo del Gobierno Nacional, la Federación Nacional de Cafeteros, organizaciones no gubernamentales y gobiernos internacionales, con el propósito de encontrar soluciones antes de que comience la recolección.
El representante confirmó que ya existe comunicación con representantes del Gobierno Nacional y que el gerente general de la Federación tiene previsto reunirse con el Ejecutivo para analizar la situación.
El sector espera que estos encuentros permitan establecer medidas concretas para atender a las familias afectadas y recuperar la infraestructura productiva antes de que comience la cosecha.
“Esperamos que de allí salgan muy buenas noticias”, expresó.
Mientras avanzan las labores de identificación de los damnificados y evaluación de los daños, el calendario cafetero continúa. Quedan cerca de dos semanas para el inicio de una cosecha que podría movilizar a recolectores provenientes de diferentes regiones del país.
Risaralda enfrenta así una carrera contra el tiempo: el terremoto ya dejó daños en viviendas e infraestructura rural y ahora el desafío es evitar que sus consecuencias alcancen también una cosecha fundamental para el empleo y la economía de los municipios cafeteros del departamento.
Claves del tema en cuatro preguntas
¿Cuántas familias cafeteras fueron afectadas por el terremoto?
Más de 1.300 familias cafeteras resultaron afectadas por la emergencia.
¿Cuáles son algunos de los municipios cafeteros más afectados?
Entre los municipios mencionados se encuentran Belén de Umbría, Mistrató y La Celia, en el occidente de Risaralda.
¿Cuándo comenzaría la próxima cosecha?
La recolección está prevista para comenzar aproximadamente en 15 días.
¿Cuántos caficultores habrían perdido sus beneficiaderos?
Más de 400 caficultores habrían perdido estas instalaciones, según la información entregada por el representante cafetero.