Lo que comenzó como la mordida de un perro callejero terminó convirtiéndose en una pesadilla para una familia del municipio de La Argentina, Huila.
Jesús Felipe Obando, un adolescente de apenas 15 años, completa cerca de dos meses luchando contra graves complicaciones de salud luego del ataque del animal y, según denuncia su madre, en medio de retrasos médicos, dificultades con autorizaciones y presuntas fallas en la atención inicial.
¿Cuándo ocurrió el caso?
“El 16 de marzo, mi hijo saliendo del colegio, fue atacado por un perro, me le mordió un piecito, el niño me dice que el perro estaba de muy mal aspecto. Lo llevamos al centro hospitalario de La Argentina, Huila, lo ingresan en el esquema de vacunación, cuando llegamos a la tercera vacuna el niño presentó fiebre, dolor de cabeza y movimientos involuntarios en los músculos, lo revistaron, hicieron un examen de sangre y no salió del todo bien”, indicó Doralid Moncayo, mamá del menor.
Una vez lo revisaron los médicos le indicaron a la mamá que el malestar le iba a pasar con el tiempo, por lo que le explicaron unos signos de alarma que tenía que estar pendiente y si contaba con todos los signos le recomendaron volverlo a llevar. Luego de 25 días el joven continuaba con los movimientos involuntarios en los músculos, por ello lo volvieron a llevar al hospital.
“Yo le dije al doctor que necesitaba saber que tenía el niño porque él nunca había tenido problemas de salud, nunca lo había tenido así hospitalizado como hasta ahora me he tocado con él. Mi hijo estaba lleno de miedo la verdad, lloraba mucho porque la rabia es una enfermedad, entonces que si le da a una persona médicamente no tiene prácticamente solución”, agregó la mamá.
Luego de no ver mejoría en el joven, lograron la remisión para el hospital del municipio de La Plata, allí lo miran los médicos, le hicieron una punción lumbar y aparecieron algunas proteínas un poco altas, lo que indicaba inflamación posiblemente en el cerebro y en la columna.
“Decidimos con mi esposo, el papá niño, traérnoslo por nuestros propios medios para acá en Neiva y eso hicimos, nos lo trajimos, salió la remisión y pues acá está, gracias a Dios le han brindado muy buena atención acá, ya han hecho varios exámenes, todavía no hay como un dictamen en sí que me digan por qué le están dando movimientos involuntarios”, puntualizó Doralid.
¿Dónde se encuentra el menor?
El menor permanece hospitalizado en el Hospital Universitario Hernando Moncaleano Perdomo de Neiva bajo observación especializada, mientras médicos intentan establecer el origen exacto de los síntomas que comenzaron semanas después de haber sido mordido.
Entre las manifestaciones más preocupantes están los movimientos musculares involuntarios, episodios de temblores y otras alteraciones que mantienen en alerta tanto a los especialistas como a su familia.
La situación ha generado enorme preocupación en La Argentina, donde vecinos, amigos y conocidos de la familia se han unido en cadenas de oración, mensajes de apoyo y han brindado diferentes ayudas para el joven estudiante. Su mamá asegura que desde el primer momento buscaron atención médica, pero afirma que hubo situaciones que hoy generan interrogantes sobre el manejo del caso.
Según relató al parecer nunca le fue aplicado el suero antirrábico, pese a que el animal involucrado no podía ser observado ni monitoreado posteriormente, al tratarse de un perro en condición de calle, sin ningún doliente.
Desde entonces, la familia asegura haber enfrentado un complejo camino entre autorizaciones, trámites y esperas para lograr valoraciones especializadas y exámenes médicos. La madre del menor insiste en que la atención oportuna es fundamental y pide mayor celeridad para evitar que el estado de salud del joven continúe deteriorándose.
“Es algo delicado, y más ver que una EPS no se conduele con lo que le pasa a un niño, no actúan para uno, no son rápidos ni diligentes, es muy duro, muy difícil, entonces por Dios, o sea qué está pasando con la salud en nuestro país, por favor”, insistió la mamá.
¿Quién es el menor?
Jesús Felipe de 15 años, es el menor de dos hermanos y, según sus allegados, siempre se ha destacado por su responsabilidad académica y su comportamiento ejemplar. Hoy, en vez de estar compartiendo con sus compañeros de colegio o adelantando sus clases, permanece conectado a controles médicos y bajo vigilancia hospitalaria.
“Mi hijo es un niño sano, muy juicioso y dedicado al estudio. Él está haciendo noveno grado, es un muchacho aplicado, tranquilo y muy querido por todos”, relata Doralid, visiblemente afectada por la situación que atraviesa su familia.
Mientras los especialistas continúan estudiando el caso, la familia mantiene la esperanza de una recuperación favorable. Sin embargo, también esperan que la situación sirva para generar conciencia sobre la importancia de una atención rápida y completa en casos de mordeduras por animales y la vacunación sobre todo para los perros callejero, así no se vuelven a presentar esta clase de emergencias.
“Al perro lo buscaron ya después de que pasó todo eso, de que a el niño lo remitieran, de todo este proceso, fueron a buscar perro, entonces también es un llamado para que los procesos se hagan de una manera adecuada y oportuna, primero hacer esas jornadas de vacunación para los perros callejeros y segundo que en el momento en que ocurra algo así busquen de una al animal”, puntualizó.
Por ahora, el joven continúa hospitalizado en Neiva, acompañado permanentemente por su mamá, quien no se despega de su lado y sigue esperando respuestas. Entre la incertidumbre, las oraciones y el temor, la familia solo pide una cosa y es que Jesús Felipe pueda recuperarse y volver pronto a la vida tranquila que llevaba antes de aquella mordida que hoy tiene en vilo a todo un hogar.