Lo que comenzó como una protesta estudiantil terminó convirtiéndose en una crisis educativa que hoy tiene paralizadas las clases para más de 1.000 estudiantes de primaria y bachillerato de la Institución Educativa Humberto Tafur Charry, en su sede principal al oriente de Neiva.
Desde hace varios días, alumnos y padres de familia mantienen un paro indefinido para denunciar el deterioro de la infraestructura del plantel en cada una de sus tres sedes, además de exigir la salida de la rectora Luz Marina Aldana García por presuntas irregularidades en la administración de la institución.
¿Qué pasa en el colegio?
En las sedes hay paredes llenas de humedad, techos deteriorados, conexiones eléctricas en mal estado, pupitres dañados, ventiladores fuera de servicio y constantes inundaciones durante las lluvias, situación que según denuncian los estudiantes llevan años afectándolos.
“Nosotros no estamos peleando por molestar. Estamos peleando porque merecemos estudiar en condiciones dignas”, expresó uno de los estudiantes durante las manifestaciones.
Pero el malestar no es solamente por el estado físico del colegio, la protesta también está marcada por denuncias sobre el manejo administrativo de la institución y presuntas inconformidades con decisiones tomadas desde la rectoría.
Los estudiantes han realizado plantones, bloqueos simbólicos y jornadas de protesta pacífica dentro y fuera de la institución, allí muchos aseguran que no regresarán a clases hasta que exista una solución concreta.
“Nosotros seguiremos realizando este paro para que nos escuchen y nos den soluciones ya sobre todo el arreglo de la infraestructura y para que se vaya la rectora. No entraremos a clases aunque nos traigan nuestros papás, seguiremos aquí defendiendo nuestro derecho”, agregó otro estudiante.
¿Los padres de familia apoyan?
La situación ha tomado tanta fuerza que madres de familia como María Fernanda Trujillo, decidieron sumarse al paro, ella es mamá de dos estudiantes de grados sexto y once, y ha estado a la par de sus hijos en plantones y reuniones con el propósito de llegar a soluciones efectivas y denunciando la falta según ellos de trabajo por parte de la rectora.
“Que la rectora se vaya, no se han visto reflejado el trabajo que supuestamente hace, ella incluso amenazó a los estudiantes en medio de las protestas diciendo que más adelante los chicos de once me las van a pagar”, afirmó.
Según varios acudientes, el deterioro del colegio se ha venido agravando con el paso de los años. Algunos aseguran que antes el plantel no presentaba tantas fallas y hoy sienten que la infraestructura está llegando a un punto crítico.
Uno de los aspectos que más preocupa es el estado eléctrico de la institución. Padres y estudiantes afirman que existen cables expuestos y conexiones improvisadas que podrían representar un riesgo para los menores.
A esto se suma el problema de las inundaciones, ya que cada vez que llueve, varias zonas terminan llenas de agua, afectando salones y zonas de circulación. En algunas sedes como Palmitas, incluso, hay paredes con riesgo de colapso por el desgaste, el movimiento de la tierra y la humedad, problemáticas que vienen desde hace más de 20 años.
“A nosotros los padres de familia nos cobran mil, dos mil y hasta cinco mil pesos al inicio o al final por los pupitres, pero no se ven reflejados, los pupitres siguen igual y hasta peor de dañados, incluso a los chicos les toca sentarse en sillas de plástico que no son destinadas para clases. Nos piden también dinero para mandar a pintar la infraestructura pero ponen a los estudiantes a realizar el servicio social ahí, no los dejan hacerlo en otros lugares”, agregó la María Fernanda.
¿Qué dice la rectora?
Y es que al parecer uno de los detonantes del conflicto fue la situación del docente Juan Carlos Gutiérrez, el cual había solicitando traslado por diferencias con la directiva, y es que según explicó la rectora Luz Marina Aldana, el maestro debía regresar al nivel de primaria debido a que su nombramiento oficial corresponde a ese nivel y no a bachillerato.
“Incluso la Secretaría de Educación revisó el caso y determinó que el docente debía ser evaluado y desempeñarse en primaria, conforme al Decreto 1278. Ahí empezó el inconformismo, el primer día de huelga lo que pedían los estudiantes era que el profesor no se fuera”, explicó la rectora.
Sin embargo, con el paso de los días las protestas crecieron y empezaron a incluir otras denuncias relacionadas con infraestructura, manejo administrativo y decisiones internas.
Pese a las críticas, la rectora defendió su gestión y aseguró que durante el último año sí se realizaron mejoras importantes en algunas sedes. “Se arreglaron baterías sanitarias, escenarios deportivos y salones. Claro que hay problemas de humedad y deterioro, pero frente a otros colegios estamos en buenas condiciones”.
Asimismo, denunció que durante los días de protesta ha sido víctima de insultos, bloqueos y acoso dentro del colegio. “He vivido días muy difíciles. Han tapado mi oficina y no me dejan moverme libremente. También tengo derecho al trabajo y al debido proceso”, expresó.
¿Y la administración municipal qué hace?
Ante estas problemáticas, la Secretaría de Educación de Neiva, en cabeza de Olga Castaño realizó una visita técnica al plantel junto con la personería, defensoría, padres de familia y estudiantes, para verificar las denuncias hechas por estudiantes y padres, reconociendo que sí existen problemas de infraestructura, aunque aclaró que el deterioro no es reciente y viene acumulándose desde hace años.
“En estas visitas estamos validando todas las denuncias y recopilando información técnica para avanzar en soluciones definitivas en las tres sedes, ahora iniciaremos una revisión administrativa, técnica y legal para determinar qué acciones se deben tomar frente a las denuncias y las exigencias de la comunidad educativa”, señaló la secretaria.
Recientemente fueron destinados $131 millones para intervenir la sede Palmitas, donde estudian cerca de 215 alumnos y es una de las que están con mayores problemáticas en infraestructura. Las obras buscan reparar techos, frenar inundaciones y evitar el colapso de paredes deterioradas que se han ido deslizando al estar construida la sede en una ladera.
"La inversión es para esta sede que ha estado en un nivel de riesgo y deterioro bastante avanzado, el alcalde ya validó esta inversión y estamos ya en proceso de contratación para realizar las mejoras pertinentes y garantizar los espacios adecuados para que los niños puedan sentirse dignos y seguros. La rectora hoy se encuentra en el proceso de análisis de toda la información técnica, legal y financiera", agregó la secretaria.
José Calderón, coordinador de sedes de la I.E. Humberto Tafur Charry, aseguró que “estos recursos representan un alivio para la comunidad educativa, ya que durante años tuvieron que realizar pequeños arreglos con recursos propios ante la falta de apoyo institucional”.
Sin embargo, los estudiantes continúan firmes en el paro indefinido y reiteran que no volverán a clases hasta que existan soluciones reales. Hoy no están dejando ingresar a ninguna persona al plantel educativo como método de presión.