Un grupo de 300 familias caficultoras de la Sierra Nevada, en la parte alta del municipio de Ciénaga, Magdalena, están denunciando que, al parecer, por decisiones del Gobierno Nacional los estarían despojando de sus tierras donde han trabajado por años, todo debido a un supuesto proceso que buscaría ampliar un resguardo indígena.
Allí en la zona se tienen 151 fincas cafeteras que actualmente están plena producción y representan el sustento económico de cientos de familias. Desde el Centro Histórico de la ciudad, zona donde protestaron estas personas, aseguran que en estos predios se cultivan cerca de 7.000 hectáreas de café, una de las mayores actividades que ha sido el motor de desarrollo de varias comunidades rurales.
"Nos llaman invasores y somos cafeteros": caficultores
Los agricultores afirman que han dedicado gran parte de sus vidas a sembrar y cosechar café en estas tierras y consideran "injusto" que ahora sean señalados como invasores. Sostienen que muchas de las fincas han sido trabajadas durante generaciones y que detrás de cada cultivo existe una historia familiar construida alrededor del campo.
"Es muy triste producir uno de los mejores cafés del mundo y que hoy nos quieran sacar de nuestras tierras. Nosotros no somos invasores; somos campesinos que hemos trabajado durante años para sacar adelante a nuestras familias y aportar a la economía de la región", manifestaron algunos de los afectados.
No se oponen al reconocimiento indígena
Las familias también refieren que "no se oponen al reconocimiento de los derechos de las comunidades indígenas", pero piden que cualquier decisión se tome respetando también los derechos de quienes han habitado y trabajado estos territorios durante décadas. Por ello, solicitan la intervención del Gobierno Nacional para encontrar una salida concertada que evite el desplazamiento de cientos de productores y preserve la actividad cafetera en la Sierra Nevada.
"Estas fincas las tiene un fiscal en Santa Marta y eso va para restitución de tierras y ellas tienen escrituras, las hemos venido trabajando, todo por una idea de ampliación de tierras para indígenas. Es una calumnia, dicen que tenemos cultivos ilícitos y no es así (...) producimos el mejor café del mundo y ahora varios ancianos tienen que irse despojados", dijo Juan José Gómez Jiménez.
Estas personas sostienen que estarían canjeando tierras alejadas de la producción de café. "Hemos tenido paz con los indígenas, no hay conflictos y queremos conservar el medio ambiente. Pero siento que hay un complot porque no fuimos notificados para ampliar ese resguardo", anotó.