Los primeros impactos del fenómeno de El Niño ya comienzan a sentirse en el departamento de La Guajira, especialmente en la extrema Alta Guajira, donde comunidades indígenas wayuu reportan un acelerado deterioro de las condiciones ambientales y un creciente desabastecimiento de agua.
La situación más crítica se registra en la comunidad Piulakat, ubicada en el kilómetro 8 de la vía a Mayapo, donde los habitantes aseguran que la prolongada ausencia de lluvias está provocando una crisis humanitaria que afecta tanto a las familias como a sus medios de subsistencia.
Los líderes comunitarios denunciaron que los jagüeyes (principales reservorios naturales utilizados para almacenar agua), presentan niveles mínimos o se encuentran completamente secos, lo que limita el acceso al agua para consumo humano y para los animales.
Mueren animales y desaparecen los pastizales
La falta de precipitaciones también está impactando la actividad pecuaria, principal fuente de sustento de muchas familias wayuu.
De acuerdo con los reportes de la comunidad, ya comenzaron a registrarse casos de mortalidad de animales por la falta de agua y alimento, mientras que los pastizales han desaparecido casi por completo debido a la sequía.
Los habitantes advierten que, de mantenerse el déficit de lluvias durante las próximas semanas y meses, la emergencia podría agravarse considerablemente en la Alta Guajira.
Comunidades piden intervención inmediata
Frente a este panorama, los líderes y defensores del territorio hicieron un llamado urgente a las alcaldías de Manaure y Riohacha, así como al Gobierno Nacional, para que adopten medidas inmediatas que permitan garantizar el acceso al agua y proteger los medios de vida de las comunidades indígenas.
Los habitantes aseguran que, más allá del suministro temporal mediante carrotanques, se requieren soluciones estructurales y sostenibles que permitan enfrentar los efectos de las temporadas de sequía que afectan de manera recurrente al departamento.
La Corte Constitucional insiste en garantizar el derecho al agua
La emergencia se presenta mientras la Corte Constitucional mantiene el seguimiento a la Sentencia T-302 de 2017, mediante la cual declaró un estado de cosas inconstitucional por la vulneración de los derechos fundamentales de los niños y niñas wayuu.
En su más reciente pronunciamiento, el alto tribunal reiteró que el acceso al agua potable sigue siendo una de las principales deudas del Estado con las comunidades indígenas de La Guajira, y recordó que las autoridades deben garantizar soluciones efectivas, suficientes y sostenibles para asegurar este derecho fundamental, especialmente frente a escenarios de sequía y cambio climático.
La Sala Especial de Seguimiento a la sentencia de hace nueve años, encargada de las directrices para superar la crisis humanitaria a la que están sometidos los indígenas guajiros, le pidió a la Fiscalía y a la Procuraduría investigar penal y disciplinariamente a los responsables del abandono, principalmente en Maicao, Manaure y Uribia.
Corpoguajira, la máxima autoridad ambiental en La Guajira, debía elaborar un estudio para establecer la relación entre la minería y la escasez de agua potable. En caso de que se demuestre un impacto negativo de la actividad en la falta del líquido, la Corporación Autónoma tenía que establecer una estrategia para enfrentarlo.
Preguntas clave del tema
¿Qué está ocurriendo en una comunidad wayúu?
La comunidad denuncia una grave crisis por la falta de lluvias. Los jagüeyes se están secando, disminuye la disponibilidad de agua para consumo humano y ya se reportan animales muertos por la sequía.
¿Por qué preocupa el fenómeno de El Niño?
Porque el fortalecimiento de este fenómeno climático podría prolongar el déficit de precipitaciones durante los próximos meses, agravando la escasez de agua, la pérdida de pastizales y las afectaciones a la seguridad alimentaria de las comunidades wayuu.
¿Qué solicitan las comunidades?
Piden la intervención inmediata de las autoridades municipales, departamentales y nacionales para atender la emergencia, pero también exigen soluciones definitivas que garanticen el acceso permanente al agua y reduzcan la vulnerabilidad de la población frente a las sequías.