La intensa ola de calor asociada al Fenómeno del Niño ha comenzado a “pasar factura” en la zona rural del municipio de Santa Rosa de Cabal, donde la escasez del líquido vital se ha transformado en un calvario para cientos de familias campesinas, pues la disminución drástica de los caudales en las cuencas hídricas ha obligado a los acueductos a implementar estrictos esquemas de racionamiento en sectores como la vereda San Bernardino.
En esta zona, el suministro de agua ha tenido que fraccionarse a tal punto que las comunidades únicamente reciben el servicio durante una hora por cada cuatro de espera, una medida de choque para intentar distribuir equitativamente un recurso que cada día resulta más escaso ante la furia del clima.
Esta contingencia no solo responde a las inclemencias meteorológicas actuales, sino que pone al descubierto una problemática estructural de años como lo es la obsolescencia y la incapacidad de la infraestructura hídrica comunitaria para responder al vertiginoso crecimiento demográfico de la región, pues mientras los nacimientos de agua disminuyen su aporte a niveles críticos, la demanda en las veredas no para de aumentar, poniendo en jaque el sustento de las actividades del campo y el bienestar del hogar.
¿Qué pasó con los acueductos comunitarios y veredales de Santa Rosa de Cabal?
La principal dificultad de esta crisis hídrica radica en el desfase entre la capacidad instalada de las redes de acueducto y el volumen real de usuarios asentados en el territorio. En la vereda San Bernardino, por ejemplo, la infraestructura fue diseñada originalmente para abastecer a un grupo de 70 viviendas, una realidad que dista mucho del panorama poblacional actual donde se superan los 150 hogares en el sector.
Gloria Patricia Ramírez, representante del acueducto comunitario de la zona, explicó la compleja logística que han debido adoptar para dividir los turnos de entrega. La vocera comunitaria detalló que "la severidad de la sequía nos obliga a fragmentar en pequeñas subzonas los sectores que antes se abastecían de manera continua, dividiendo el suministro en puntos críticos como Barranco Uno y La Escuela".
Esto último, sumado a la sobrecarga habitacional del sector, deja al único tanque de almacenamiento de la zona, de unos 3.000 metros cúbicos, completamente insuficiente para cubrir las necesidades básicas de la comunidad que supera las 500 personas.
El drama que se extiende por el mapa veredal
Y es que la penuria hídrica no se limita solo al sector de San Bernardino. El mapa de la emergencia se extiende con rapidez a otras localidades de la geografía santarrosana como por ejemplo en la vereda Campo Alegre, donde la situación es igual de alarmante por cuenta de la falta de almacenamiento y la pérdida irreparable de nacimientos de agua.
Edilberto Duque, fontanero del acueducto de esta zona rural, advirtió sobre la extrema vulnerabilidad en la que se encuentran los habitantes tras el agotamiento de sus afluentes. El encargado técnico indicó que "la infraestructura actual resulta muy reducida y la fuente principal de abastecimiento se ha secado por completo en medio de esta prolongada ola de calor".
La drástica disminución de los niveles de agua amenaza con dejar totalmente desprotegidos a los usuarios si las altas temperaturas se mantienen en el tiempo, de hecho, el operador de la red sostuvo que "el caudal de la cuenca ha sufrido un desplome crítico, pasando de una oferta habitual de 8 pulgadas, a registrar reducciones que ya se ubican por debajo de las dos pulgadas".
Adicionalmente, en la vereda El Español, reconocida por ser una de las más extensas y habitadas de Santa Rosa de Cabal, la ciudadanía también ha comenzado a levantar la voz, para reportar reducciones drásticas en la presión y el volumen del agua que llega a sus hogares ante una eventual emergencia que podría afectar a miles de pobladores de la franja rural.
De hecho, las familias campesinas están haciendo un llamado desesperado e inmediato a las autoridades municipales, departamentales y a los organismos de gestión del riesgo para que intervengan con carrotanques, asistencia técnica y planes de contingencia, antes de que la escasez derive en una crisis sanitaria.
La sequía no es solo en Santa Rosa de Cabal
Lamentablemente, el panorama de contingencia por escasez de agua que vive el campo en Santa Rosa de Cabal no es ajeno a la realidad de otros municipios del departamento de Risaralda.
Las autoridades ambientales de la región, como la Corporación Autónoma Regional de Risaralda (Carder), han emitido reiteradas alertas preventivas para que las Unidades Municipales de Gestión del Riesgo en localidades vecinas como Pereira, Dosquebradas y Marsella, mantengan activos los planes de contingencia en los acueductos rurales.
De hecho, en varios corregimientos de la capital risaraldense, los comités de agua han tenido que aplicar también suspensiones programadas del servicio para evitar el desabastecimiento total de los tanques de reserva, mientras hicieron un llamado vehemente a la ciudadanía para evitar quemas abiertas y hacer un uso estrictamente racional del recurso hídrico durante los meses siguientes.
Preguntas sobre la sequía en Risaralda
¿Qué fenómeno climático está provocando esta situación?
El Fenómeno del Niño o la intensa ola de calor que se vive actualmente en Colombia.
¿Cómo se está distribuyendo el agua en la vereda San Bernardino debido al racionamiento?
Cada uno de sus sectores recibe agua durante una hora por cada cuatro de espera.
¿Qué reducción sufrió la cuenca que surte a la vereda Campo Alegre?
El caudal bajó de 8 pulgadas de agua a menos de dos pulgadas, y una de sus fuentes ya está seca.
¿Hay más veredas de Santa Rosa con bajas en el servicio?
Si, otra es la vereda El Español, una de las más grandes y pobladas del municipio.