El Caribe colombiano dio un paso clave hacia una mayor seguridad energética con la puesta en operación del proyecto Bonda 220 kV, una obra que fortalece el Sistema de Transmisión Nacional y mejora la calidad del servicio eléctrico en departamentos como Magdalena, Cesar y La Guajira.
La infraestructura permite aumentar la capacidad de transporte de energía y crea condiciones técnicas para integrar nuevos proyectos de fuentes renovables, especialmente solar y eólica, en una región que concentra parte del mayor potencial energético del país.
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La construcción del proyecto implicó una compleja logística en zonas de difícil acceso. Para levantar las torres y tender la línea, fue necesario transportar cerca de 1,5 millones de kilogramos de concreto y herramientas mediante helicópteros, una operación que marcó un hito en este tipo de obras por su magnitud y precisión. En total, se instalaron 59 torres y se construyeron 32 kilómetros de línea de transmisión.
Otro de los retos fue el cruce con líneas de 220 kV ya existentes, que se realizó sin interrumpir el servicio, evitando apagones en amplias zonas del norte del país.
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“La energización del proyecto Bonda fue el resultado de un trabajo articulado con las comunidades, las autoridades y nuestros equipos técnicos, que nos permitió avanzar de manera responsable y respetuosa con el territorio. Este proyecto refleja el compromiso con una transición energética que verdaderamente pone en el centro a las personas y el cuidado del entorno”, afirmó Fredy Zuleta, gerente general de Enlaza, empresa encargada del proyecto.
Más allá de la infraestructura, el proyecto tuvo un impacto directo en el entorno. Alrededor de 24 comunidades participaron en procesos de diálogo y concertación, y más de 22.700 personas se beneficiaron de iniciativas en educación, vías, infraestructura comunitaria y proyectos productivos.
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En el componente ambiental, también se priorizaron medidas para reducir los impactos sobre los ecosistemas, como el uso de drones para el tendido de la línea, podas controladas, restauración de áreas intervenidas y protección de la fauna. También se instalaron dispositivos para evitar colisiones de aves y se hizo seguimiento a especies emblemáticas de la región.
Beneficia el bolsillo de los usuarios
Para el Gobierno, la obra también tiene un impacto en el bolsillo de los usuarios. "Al tener esta obra, no vamos a depender de importar energía de otra región, porque vamos a contar con nuestra propia infraestructura de transmisión e inclusión. Esto se va a traducir, de manera variable, en un menor costo del componente de transmisión, que hace parte de los distintos eslabones de la cadena en el costo unitario de la energía”, explicó la viceministra de Minas y Energía, Karen Schutt.
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Con la entrada en operación de Bonda 220 kV, el Caribe fortalece su red, gana autonomía energética y se prepara para un futuro donde las energías limpias jugarán un papel central en el desarrollo regional.