El dengue sigue siendo un problema de salud pública en Colombia y las cifras recientes lo confirman. No se trata de una afección leve ni de una “fiebre pasajera”, sino de una enfermedad viral que puede evolucionar rápidamente si no se reconoce a tiempo.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Salud, en 2025 se notificaron 123.745 casos en el país. Del total, el 37,12 % presentó signos de alarma. Además, se registraron 45.708 hospitalizaciones, 1.217 casos clasificados como graves y 114 muertes confirmadas.
En lo corrido de 2026, hasta la tercera semana de enero, ya se habían reportado más de 7.000 contagios, de los cuales 2.651 requirieron manejo intrahospitalario. El panorama evidencia la necesidad de actuar con responsabilidad desde el primer síntoma.
“Aunque en la mayoría de los casos de dengue puede manejarse de forma ambulatoria, es preciso conocer cómo tratarlo pues los errores en el reconocimiento y tratamiento oportuno siguen siendo una de las principales causas de complicaciones graves”, afirma Andrés Navarrera, director médico de Takeda Colombia.
El especialista recalca que la prevención es fundamental: uso de toldillos, aplicación de repelente, prendas que cubran la piel en climas cálidos y vacunación, como ocurre con otras enfermedades prevenibles.

¿Cuáles son los errores más comunes al tener dengue en Colombia?
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), existen fallas frecuentes que aumentan el riesgo de complicaciones. Estos son los principales:
1. Retrasar la atención médica
Esperar varios días antes de acudir a consulta es una práctica común. Sin embargo, el virus puede avanzar de forma silenciosa. Un estudio realizado en China evidenció un intervalo aproximado de cuatro días entre el inicio de síntomas y la búsqueda de valoración profesional, lo que se asoció con peores desenlaces y mayor probabilidad de hospitalización.
2. Minimizar los síntomas iniciales
Fiebre alta, dolor intenso de cabeza, molestia detrás de los ojos, dolores musculares y malestar general no deben normalizarse. La OPS recomienda evaluación clínica mediante interrogatorio y examen físico realizados por personal de salud capacitado.
3. No reconocer los signos de alarma
Existe una fase crítica que suele aparecer cuando la fiebre desaparece. Esa aparente mejoría puede generar falsa tranquilidad. La OMS y el Centro de Control de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) advierten que los signos de alarma suelen manifestarse entre 24 y 48 horas después de que baja la temperatura.
Dolor abdominal fuerte, vómitos persistentes, sangrado, somnolencia o irritabilidad son señales que exigen atención inmediata. Ignorarlas retrasa la intervención en el momento de mayor riesgo.
4. Automedicarse con antiinflamatorios o antibióticos
El uso de ibuprofeno, diclofenaco o aspirina sin indicación médica puede incrementar la posibilidad de sangrados. El CDC y la OMS recomiendan acetaminofén o paracetamol para aliviar fiebre y dolor, y evitar los antiinflamatorios no esteroideos.
Asimismo, la OPS no aconseja antibióticos, ya que el dengue es causado por un virus y estos fármacos solo actúan contra bacterias.
5. No hidratarse adecuadamente
El CDC y la Clínica Mayo enfatizan la importancia de ingerir abundantes líquidos. Una hidratación insuficiente puede empeorar la condición y favorecer complicaciones. Señales como disminución en la cantidad de orina deben generar alerta.
6. No evitar nuevas picaduras durante la enfermedad
Durante la primera semana, el virus puede circular en la sangre. Si un mosquito pica a la persona enferma, puede infectarse y continuar la transmisión en la comunidad. Por eso es indispensable usar repelente, dormir con toldillo, vestir ropa que cubra brazos y piernas y mantener control ambiental en el hogar.
¿Cómo tratar el dengue y cuándo acudir de inmediato al médico?
El dengue no cuenta con un medicamento específico que lo elimine. El manejo se basa en aliviar síntomas, mantener hidratación constante y realizar vigilancia estricta de signos de alarma.
En muchos casos, el tratamiento puede hacerse de manera ambulatoria con seguimiento médico. Sin embargo, ante dolor abdominal intenso, vómito persistente, sangrado, alteraciones en el estado de conciencia o cualquier deterioro clínico, se debe acudir sin demora a un servicio de salud.
“Evitar estos errores es parte de un manejo integral del dengue, que incluye informarse de manera clara y oportuna, consultar de forma temprana, hacer el seguimiento adecuado y realizar el control del mosquito transmisor. Como complemento a estas acciones, también se encuentra la vacunación. Es muy importante tener en cuenta que actuar a tiempo salva vidas”, concluye el doctor Navarrera.
En un contexto donde los contagios siguen acumulándose, la clave está en no subestimar los síntomas, evitar la automedicación y buscar orientación profesional desde el inicio. La reacción oportuna puede marcar la diferencia entre una recuperación sin complicaciones y un cuadro potencialmente grave.