Ante las constantes acciones violentas que se vienen registrando en la zona del Catatumbo desde inicios del año 2026, la Policía, Ejército y Fuerza Aérea fortalecen las operaciones militares con el objetivo de garantizar la seguridad a la población civil.
Los nuevos ataques con drones cargados con explosivos generaron zozobra en la vereda La Angalia, zona rural del municipio de Tibú, en Norte de Santander. A través de redes sociales, los habitantes de la zona difundieron videos que evidencian los momentos de temor provocados por las fuertes explosiones. Debido a la gravedad de los ataques, la población civil tuvo que resguardarse de emergencia dentro de sus viviendas.
Hasta el momento se desconocen las afectaciones causadas por estos hechos violentos, debido a la falta de señal telefónica y las difíciles comunicaciones en esta zona rural de Tibú.
El pasado domingo 3 de octubre se registró una situación similar en el corregimiento de Campo Dos, zona rural del municipio de Tibú, en donde fueron atacados la Policía y el Ejército. Según las autoridades, no hubo víctimas ni heridos.
De acuerdo con los reportes del Ejército, este ataque se realizó mediante el lanzamiento de aeronaves remotamente tripuladas y estuvo dirigido directamente contra los uniformados que operan en la región.
El ELN y las disidencias de las Farc bajo la lupa
La situación de orden público en el Catatumbo es crítica. El pasado fin de semana, se registraron varias acciones violentas similares en al menos dos zonas rurales de Tibú bajo esta misma modalidad aérea.
Los organismos de seguridad del Estado responsabilizan de este hostigamiento al ELN, estructura criminal que delinque activamente en el norte del departamento, la zona de frontera y el sur de la región. Así mismo, se mantiene el monitoreo sobre las disidencias de las Farc, que también operan en este corredor estratégico.
Mientras que el pasado sábado 2 de octubre se registró un ataque con drones cargados con explosivos que sacudió la zona rural del municipio de Tibú, en la convulsa región del Catatumbo (Norte de Santander), en el corregimiento de Versalles, donde un grupo armado sin identificar utilizó aeronaves remotamente tripuladas para lanzar artefactos explosivos directamente contra la población civil.
El municipio de Tibú y sus áreas circundantes se han consolidado como una de las regiones más golpeadas por esta modalidad de terrorismo. Los grupos al margen de la ley emplean con mayor frecuencia drones comerciales adaptados con cargas letales para atentar tanto contra la fuerza pública como contra las comunidades campesinas.