Facatativá, Cundinamarca

¡Por fin cayó un aguacero en Facatativá! ¿Alcanzará para recuperar los embalses?

Crisis de agua en Facatativá: medidas y proyectos en curso

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Facatativá volvió a ver lluvia después de más de 80 días con pocas precipitaciones, y eso encendió una pequeña esperanza. Sin embargo, una sola jornada de agua no alcanza. Los embalses siguen bajos y la emergencia continúa marcando la rutina del municipio.

Durante las últimas semanas, abrir la llave se convirtió en un asunto que muchos habitantes miran con más atención. Sectorizaciones, baja presión y ahorro obligatorio hacen parte del panorama. Al mismo tiempo, el municipio mueve pozos, carrotanques y nuevas obras para sostener el abastecimiento.

Las autoridades entregaron un balance actualizado sobre lo que está pasando con las reservas. Hay señales positivas, especialmente porque el consumo comenzó a bajar. Aun así, la recuperación depende de lluvias constantes y de mantener el ahorro durante las próximas semanas.

¿Cuánta agua queda realmente en los embalses de Facatativá?

Hoy los embalses están aproximadamente en 24,7 % de su capacidad de almacenamiento, con cerca de 170.000 metros cúbicos disponibles. La capacidad total ronda los 686.000 metros cúbicos. Desde el 13 de agosto permanece activa la alerta naranja.

Para entender el bajonazo basta mirar unos meses atrás. Hacia el 26 de junio, las reservas superficiales estaban cerca de 600.000 metros cúbicos, superando el 60 % de almacenamiento. Sumando las fuentes subterráneas, el nivel rondaba incluso el 70 %.

Después vino una caída bastante rápida. Durante agosto, las reservas pasaron primero por unos 356.000 metros cúbicos y luego llegaron cerca de 195.000. Casi 300.000 metros cúbicos disminuyeron en menos de tres meses, según el balance presentado.

Ahora esa caída va un poco más despacio. Las autoridades relacionan ese cambio con la sectorización y con el ahorro realizado por los habitantes. Las lluvias recientes ayudan, pero todavía han sido demasiado suaves para recuperar de manera importante los embalses.

Así están Mancilla y los embalses Gatillo

Mancilla tiene actualmente cerca de 50.000 metros cúbicos disponibles, frente a una capacidad habitual de 227.000. Algunas lluvias ligeras en las zonas altas permitieron una recuperación pequeña. Aguaceros más fuertes y constantes podrían ayudar a que el nivel suba más rápido.

Los demás embalses también están apretados. Gatillo 3 conserva alrededor de 10.000 metros cúbicos y Gatillo 2 mantiene una cantidad similar. Gatillo 1 cuenta con cerca de 27.000 metros cúbicos, según las cifras compartidas durante el reporte.

Quien hoy tiene la reserva más grande es Gatillo 0. Allí quedan aproximadamente 100.000 metros cúbicos de una capacidad cercana a 360.000. La diferencia muestra cuánto ha salido del sistema durante semanas con muy poco ingreso de agua por lluvia.

Con esas reservas, la proyección actual habla de entre 13 y 18 días de aguas superficiales bajo las condiciones existentes. Esa cuenta puede mejorar si baja todavía más el consumo. También puede cambiar con lluvias capaces de alimentar quebradas y embalses.

Los pozos se volvieron una ayuda clave para Facatativá

Mientras los embalses bajaban, los pozos profundos comenzaron a ganar protagonismo. Facatativá cuenta con siete pozos que aportan agua subterránea al sistema. Varios fueron recuperados o recibieron mantenimiento para aliviar la presión sobre las fuentes superficiales.

Deudoro Aponte aparece como uno de los más rendidores. Produce aproximadamente 50 litros por segundo. Cartagenita y Mala Blanca entregan alrededor de 30 litros por segundo cada uno, aunque trabajan con tiempos distintos durante las jornadas de operación.

Guapucha 3 también aporta cerca de 20 litros por segundo y resulta importante para el norte del municipio. Además, avanzaron los trabajos para recuperar San Rafael 3 y San Rafael 1, sumando nuevas fuentes al sistema durante la emergencia.

Otro punto importante es Guapucha 2. Allí se adelantaron labores para volverlo útil y apoyar incluso la carga de vehículos destinados al suministro. Según el balance entregado, tres pozos fueron recuperados en menos de 20 días.

¿La gente sí está ahorrando agua?

Las cifras muestran que el ahorro comenzó a mejorar, aunque todavía falta trecho para llegar a la meta. Actualmente se calcula una reducción cercana a 12.500 metros cúbicos. La intención es subir primero a 25.000 y después alcanzar un ahorro semanal mayor.

Semanas atrás, el municipio esperaba reducir cerca de 50.000 metros cúbicos, pero apenas llegó alrededor de 15.000. Desde entonces se reforzaron encuentros con comerciantes, estudiantes, conjuntos y juntas comunales. El consumo empezó a mostrar una tendencia más favorable.

Ahorrar agua tampoco significa llenar cuanto recipiente aparezca en la casa. La propuesta es gastar menos durante las actividades normales. Duchas más cortas y reutilizar agua de la lavadora para otras tareas son prácticas destacadas durante las jornadas de sensibilización.

Facatativá tiene más de 160.000 habitantes, según lo mencionado durante la intervención. Cuando miles de personas recortan unos minutos de consumo cada día, la diferencia puede ser grande. La meta planteada apunta a 30.000 metros cúbicos de ahorro semanal.

Ojo con estas restricciones mientras siga la emergencia

Los controles siguen activos todos los días, incluso durante los fines de semana. Las siete inspecciones de Policía y la Policía revisan diferentes sectores. Continúan restringidos usos como lavar carros, fachadas y andenes con agua potable durante la emergencia.

Ahora las construcciones también tienen una condición especial. Las obras con licencia pueden seguir trabajando, pero deben utilizar agua cruda comprada para cemento y otras labores. Los responsables tendrán que demostrar que no están usando agua tomada directamente del acueducto.

Con los eventos masivos pasa algo parecido. El agua utilizada para baños y aseo deberá provenir de fuentes diferentes al sistema potable. Organizadores tendrán que garantizarla mediante carrotanques. El recurso tratado queda priorizado para las viviendas y necesidades de consumo humano.

También se reforzó la vigilancia sobre quebradas y nacimientos. En Rayanes y La Tribuna fueron detectadas captaciones mediante gravedad y una motobomba. Con caudales tan reducidos, extraer agua sin autorización afecta todavía más las fuentes que alimentan el territorio.

¿Qué pasa en los barrios donde el agua llega con poca presión?

Allí entran en escena tractocamiones, carrotanques y vehículos doble troque. La estrategia busca llenar tanques grandes ubicados en puntos específicos. Después, el agua se impulsa por las redes para alcanzar zonas donde la presión normal resulta insuficiente.

Mala Blanca recibe tractomulas aproximadamente cada tercer día para llenar sus depósitos. Desde allí se apoya a Mala Blanca, parte de Chicó y Cádiz. Otros vehículos salen desde Cartagenita para reforzar la estación de Chicó 2 y sectores cercanos.

También se fortalecieron los tanques de Guapucha. Esa operación ayuda a sectores como Dos Caminos, Nueva Holanda, Cóndor, Las Lajas, Siete de Agosto y El Bosque. Allí se combina el llenado, la sectorización y la recuperación progresiva de presión.

Sectores como Carrizal, algunas zonas de San Antonio y El Pesebre requieren vehículos pequeños debido a su ubicación. Varias veredas también reciben apoyo. Tierra Morada, Tierra Grata, El Paraíso y el sector Mirador figuran entre los puntos atendidos.

Bogotá: el plan de respaldo si las lluvias no alcanzan

La Alcaldía también comenzó a explorar una alternativa adicional: comprar agua mediante carrotanques a la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá. La idea serviría como respaldo si las lluvias siguen escasas y las reservas superficiales continúan bajando.

Según lo explicado durante la transmisión, comprar agua en algunos municipios cercanos puede superar los 21.000 pesos por metro cúbico. En Bogotá se habló de una cifra aproximada de 4.000 pesos por metro cúbico dentro de un eventual acuerdo institucional.

Por ahora, una conexión directa con Bogotá sigue únicamente en etapa de exploración. Un proyecto de ese tamaño necesitaría estudios técnicos, jurídicos y financieros. Además, se explicó que las redes que abastecen municipios vecinos ya trabajan cerca de su límite.

Mientras se revisan esas posibilidades, Facatativá seguirá usando sus propias fuentes como base principal. Los pozos profundos alimentarán las plantas de tratamiento. Los carrotanques servirían como apoyo puntual si el municipio necesita reforzar el suministro en zonas críticas.

Nuevos pozos buscan darle más aire al sistema

San Rafael 2 es uno de los proyectos que más atención está recibiendo. La perforación ya se acerca a los 400 metros de profundidad. La inversión ronda los 4.000 millones de pesos y la meta planteada es tenerlo funcionando durante diciembre.

Cuando esté listo, este pozo podría aportar entre 50 y 60 litros por segundo al sistema. Cartagenita también avanza con su perforación y recibió un equipo de mayor capacidad para acelerar los trabajos que comenzaron después de otros proyectos similares.

Guapucha también tiene una apuesta importante. Allí se espera conectar otro pozo capaz de entregar cerca de 60 litros por segundo. Sumándolo al aporte existente, la zona norte podría alcanzar alrededor de 85 litros por segundo disponibles para su abastecimiento.

Tierra Morada continúa con labores de perforación, mientras Tierra Grata sigue en una etapa previa para concretar un convenio. Según las cifras entregadas, este último proyecto tendría un valor cercano a 5.003 millones de pesos antes de comenzar su contratación.

El embalse Santa Marta también se está ampliando

Otra obra que avanza busca aumentar la capacidad del embalse Santa Marta. Los trabajos contemplan sacar entre 50.000 y 60.000 metros cúbicos de tierra. La temporada seca facilita esta tarea porque permite mover el material con mayor rapidez.

Más de 20 volquetas ya participan en la operación y se proyecta incrementar ese número. Dos máquinas trabajan al mismo tiempo en la excavación. Algunos puntos tendrán profundidades superiores a tres metros para llevar el almacenamiento hasta aproximadamente 350.000 metros cúbicos.

Ese espacio adicional permitirá recibir más agua cuando regresen temporadas lluviosas fuertes. La obra hace parte de las apuestas para mejorar el almacenamiento del municipio. Mientras tanto, las sectorizaciones continuarán funcionando con los horarios establecidos para controlar el consumo.

Además, se anunció una gestión para conseguir 200 tanques de 1.000 litros dirigidos a viviendas que no cuentan con almacenamiento. Estos depósitos ayudarían a guardar agua cuando llegue el servicio y utilizarla durante las horas de sectorización.